ß

Noticias



9-May-2018
 


Cornión empieza a liquidar los fondos de su librería para ampliar la sala de art


Amador F. Carnero quiere abrir la galería el próximo septiembre y piensa en una colectiva.

J. L. A. 09.05.2018 |La Nueva España

La librería Cornión, fundada en 1981 en el local de la calle de La Merced que ocupaba la recordada Atalaya, ha comenzado a liquidar sus fondos para ampliar en la planta principal del establecimiento la actual sala de arte que funciona en su planta baja. Lo confirmó ayer su propietario, Amador Fernández Carnero, que quiere tener abierta al público la nueva galería, con mucha mayor capacidad expositiva, el próximo mes de septiembre.

El dueño de Cornión, que tiene previsto jubilarse en poco más de un mes, dejará en manos familiares las riendas de este espacio artístico. Tendrá unos ciento cincuenta metros cuadrados, superficie que permitirá una atención más completa a las distintas disciplinas artísticas y a la notable nómina de creadores que vienen exponiendo con Amador Fernández Carnero desde hace años.

En realidad, la dirección de Cornión se dedicará exclusivamente a partir del verano a una de las dos actividades a las que ha dedicado su actividad desde su apertura. El próximo día 11 cumplirá, precisamente, treinta y siete años de actividad. Librería generalísta, ofrecía también una atención especializada a las publicaciones de arte, arquitectura, montañísmo, cartografía o asuntos asturianos. Llegó a tener en sus estanterías unos veinticinco mil volúmenes. Quedan ahora por liquidar, con descuentos del veinte por ciento, unos dieciocho mil ejemplares, según explicó ayer Amador Fernández Carnero.

Aunque no tiene aún definida la exposición con la que abrirá la nueva sala, el planteamiento del librero y galerísta es, en un principio, el de organizar una muestra colectiva con la mayoría de los artistas ligados a Cornión. Hay que tener en cuenta que la galería de la calle de La Merced, con presencias en la feria internacional Arco, ha apoyado la obra y trayectoria de artistas tan notables como Aurelio Suárez, Camín, Pelayo Ortega, Miguel Galano, Luis Fega, Josefina Junco, Edgar Plans y Andrés Rábago (El Roto).

Amador Fernández Carnero no prevé una obra complicada para adaptar la librería a las funciones de sala de arte. La ciudad pierde una de sus mejores librerías, muy anclada en la historia de gijonesa de las últimas tres décadas y media, pero ganará, a cambio, una galería de mayores dimensiones que reforzará la ya notable oferta artística local.




18-Abr-2018
 


Victorero, nuevo invitado en el Museo de Bellas Artes


El pintor que presenta el proyecto 'En el jardín', mantiene activo el programa dedicado a los artistas asturianos de hoy.

PACHÉ MERAYO - EL COMERCIO

El Museo de Bellas Artes, concentrado hasta el verano en dos muestras de trascendencia histórica, la donación de Plácido Arango y los 'Mitos y dioses del Prado', no ha olvidado su comprometido encuentro anual con los artistas asturianos contemporáneos. El próximo invitado será Javier Victorero (Oviedo, 1965), quien presentará, en el patio columnado del palacio de Velarde y una de las salas que le abraza (la de exposiciones temporales), una colección de pinturas titulada 'En el jardín'. En sus radiantes colores ya está trabajando, aunque le queda tiempo por delante. La cita con este creador que el viernes abre nueva muestra en la galería Cornión y comparte colectiva en Madrid, en Puxagallery, será al termino del verano, a finales de septiembre.

'En el jardín' es ya la novena oportunidad de contemplar lo que los asturianos de hoy están aportando al arte del siglo XXI. La apuesta, una de las propuestas personales del director, Alfonso Palacios, se abría en 2013 con Ramón Isidoro y hasta el pasado febrero, en que se despedía de las paredes temporales el gijonés Dionisio González -que presentó su proyecto 'Construir, Habitar, Existimar'-, han pasado por la principal pinacoteca regional Paco Fresno, Carlos Coronas, Tadanori Yamaguchi, Avelino Sala, Cuco Suárez y Carlos Suárez.




5-Abr-2018
 


Arquitectura personal
Amador Fernández Carnero - Librero y galerista

Gijón, Javier CUERVO - LA NUEVA ESPAÑA

-Nací en Ciaño, Langreo, el 10 junio de 1953. Soy hijo único. Mi madre tenía quince hermanos, era de las mayores y debió de quedar saturada de niños. Vivimos en Sama porque mi padre era minero en El Fondón.

-¿Tiene recuerdos de Sama?
-De la escuela. En los recreos se sorteaba qué dos niños preparaban la leche en polvo para todo el colegio en una gran perola. No comía el queso americano. No me gustaba nada, y eso que soy muy quesero. Pero era 1957 y mi madre me obligaba que lo llevase a casa y se lo dábamos a unos niños vecinos que estaban apretados. Tampoco me gustó, muchos años después, en los Andes.

A Gijón llegó con 8 años. Recuerdos.
-Me acercaba al muelle y a la playa a mirar aquel Nalón tan grande. Hasta entonces el mar había sido imaginario.

-¿Donde fueron a vivir?
A Contrueces. Preparé el ingreso al Bachiller en el Jaurés, un colegio que estaba cerca de los institutos. Entré en el Instituto Jovellanos.

-¿Cómo era su padre?
Amador Fernández Trabadelo nació en Serantes (Tapia de Casariego). Había estado en un convento, pero le gustaban las mujeres y se fue a vivir a la Cuenca, donde conoció a mi madre. Era trabajador, sindicalista, amigo de Juanín y de Arenas y estuvo en el grupo fundador de CC OO en La Camocha. Escuchábamos Radio Pirenaica para cenar y aún no entiendo que dieran nombres y apellidos de los sindicalistas, entre ellos, mi padre. Esa misma noche lo metieron en la cárcel de Oviedo. Fuimos a verlo el fin de semana y casi no lo reconocí de lo hinchado que estaba de una paliza. Es algo que prefiero olvidar.

¿Cuando murió Franco tuvo actividad política o sindical legal?
-No, ya estaba jubilado. Tuvo silicosis. Era barrenista y el polvo de la roca es peor que el del carbón.

¿Como era en casa?
-La vida era perra y aunque leía y estaba documentado también bebía. Como tantos. Creo que se escondían en los chigres. Esa parte no es del todo agradable, pero es lo que es. Era cariñoso. Le gustaba la música, cantaba en el Coro "Santiaguín" y, luego, en el de ha Calzada que llevaba Sergio Domingo, con quien tuvo mucha amistad. Sus amigos eran de la música

-¿Y su madre, Argentina Carnero?
-Su madre tenía casería en San Esteban de las Cruces, pero mi abuelo, que había venido de Salamanca, se dedicaba a la construcción. Estuvo en la del estadio de Buenavista, lo pasaron a la Cuenca a hacer los edificios de baños y oficinas de las minas. Llevó a la familia y montaron un bar. Durante la guerra les ocuparon la finca los soldados vascos que bombardearon Oviedo. Debieron de portarse muy bien con ellos porque a mi madre, que no le interesaba el fútbol, seguía los resultados del Oviedo y del Athletic de Bilbao.

-¿Trabajó fuera o en casa?
-En casa, y nos trató excepcionalmente bien a mi padre y a mí. Era cariñosa, atenta, muy limpia, amiga de amigas, de tener gente alrededor y de ayudar.

-¿Cómo llevaba el sindicalismo?
-Muy disgustada. Siempre me decía "No te metas en politica : Tampoco me apetecía, pero sí tengo valores de izquierdas, es evidente.

Qué tal estudiante fue?
-Regular... fui mucho más espabilado en el trabajo. Me gustaban el deporte y la lectura. Coleccionaba "Jabato" y "Capitán Truenó' y mis tíos me regalaban los libros de Guillermo. Jugué al fútbol hasta los 14 años, llegué a jugar con el Atlántico y con el Sporting hasta que recibí una patada; lo dejé...

-¿Cuándo?
Al empezar a trabajar, en el verano de 1968. Mis padres no querían, pero les dije que me vendría bien y que serían tres meses. Pretendía no depender tanto de mis padres. Vi un anuncio en el periódico de que la librería Atalaya necesitaba chico para recados. Fui y Eduardo Vigil me aceptó, pero me pidió que, al día siguiente, viniera mi padre conmigo. "iSabes andar en bici?': Mentí, dije que sí para que no me rechazaran. "La llevas a casa y vienes en ella': Pasé la noche aprendiendo a andar en bici y llegué como pude.

-Entró...
-Tuve la suerte de tropezarme con Vigil, un hombre muy interesante. Había estado en La Escolar y en otra librería, Estela, que habían montado Paquet, Lueje y otros. Aquello debió de salir mal y a Eduardo le montaron Atalaya en 1961.

¿Cómo era Vigil?
Había sido fundador del Grupo de Montaña Torrecerredo y a los seis meses empecé a ir con su hija y el novio y los amigos de ella al Sueve, a la Magdalena, a Peña Mea. En 1971 entré en el grupo Torrecerredo, hice excursiones, escalé, pasé semanas en Picos. A los 18 fui a los Pirineos. Formé parte de la Escuela Nacional de Alta Montaña. Fuimos a los Alpes a hacer un curso con profesores, alpinistas maduros, que luego dimos nosotros en los Pirineos.

-¿Vigil le metió en el arte?
-Sí, tenía relación con Piñole, era amigo de Evaristo Valle y compañero, por edad, de Antonio Suárez, Camín y Orlando Pelayo.

-Describe una figura paterna.
-Así es, me orientó en esta vida.

-¿Le alejó de su familia?
-No, pero todas mis inquietudes estaban aquí. Camín y Antonio venían de Madrid y para mí eran semidioses. Vivían de pintar, supe de sus necesidades para salir adelante como artistas... A los 15 años tuve un cuadro abstracto de Antonio Suárez.

-¿Torció el plan de sus padres?
-Mi padre me apoyó. Mi madre era más complicado. Aunque nunca lo pensé así quizá sentía algunos celos de lo que estaba viviendo. No le gustaban la montaña ni el libro.

-¿Qué tal le acogió la burguesía culta?
-Bien. Empecé como chico de los recados y enseguida me sustituyeron porque era habilidoso y Eduardo quería tenerme a su lado. Tenía una fe tremenda en mí y me animaba. Estuve cinco años en la librería y a gusto.

-Pero la dejó.
-Me gustaba el dibujo técnico y había preparado Maestría. La librería entonces no iba bien y pedí trabajo en Idom, una ingeniería.

-¿Y se lo dieron?
-Yo entraba por una pared. Dije que quería hablar con el director porque buscaba trabajo de delineante. Salió un jefe y dijo que no tenían trabajo. Añadí que no quería cobrar, que quería trabajar para aprender. Me pasó adentro y me puso a dibujar. A los pocos días me dijo que les daba vergüenza tenerme sin cobrar y que me iban a pagar 20 pesetas la hora. Calculé 160 pesetas por 25 días y era bastante más de lo que ganaba en la librería. Era 1973. En 1975 me hice novio de Isabel de la Rosa, mi mujer. Nos conocimos en la montaña Nos casamos tres años después.

-¿A qué se dedicaba?
-Sus padres tuvieron un estanco y librería enfrente de los institutos de la avenida de la Constitución y allí ayudó siempre. Luego trabajó como auxiliar en el ambulatorio.

-Su trabajo en la ingeniería.
-Estuve un año en La Felguera haciendo unos hornos de enriquecimiento de uranio y año y medio en Bilbao dibujando una acería. Marchaba los lunes de Gijón y venía los viernes con dos compañeros por aquella carretera horrorosa cuatro horas y pico. Y el fin de semana iba al monte. Durante dos años puse un stand en la Feria de Muestras relacionado con la cerámica y la artesanía popular asturiana, de azabache, cuero, madera. Visité todos los talleres de la artesanía de Asturias y saque dinero para casamos.

-¿Lo siguiente?
-La central nuclear de Almaraz, en Cáceres. Vivimos en Talavera de la Reina a 80 kilómetros, donde mi mujer tiene familia. Por estar fuera casi te doblaban el sueldo.

-¿Cuánto tiempo estuvo?
-Tres años y medio, el primero estudiando un curso de Westinghouse. íbamos a soportar tubería, un trabajo importante porque la red nuclear va por ellas. Conocimos la sierra de Gredos e hicimos escapadas a Zafra, Sevilla y Madrid. Me aficioné a la cerámica y visitarnos casi todos los alfares de España.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Amador Fernández Carnero
Librero y galerista (2)


Amador Fernández Carnero, "Amador el de Comión" (Ciaño, 1953), librero, galerista, editor de libros de arte, se jubila el 10 de junio. Alpinista en activo, durante 22 años presidió el Grupo de Montaña Torrecerredo y fue cinco años presidente de la Federación de Montaña del Principado.
Hijo de un minero sindicalista de CC OO en La Camocha, influido por el librero gijonés Eduardo Vigil, delineante de formación, está casado y tiene una hija y una nieta.

-¿Por qué regresó a Gijón?
-Eduardo Vigil me llamó para decirme que se jubilaba y proponerme que cogiera la librería. Los tres últimos meses en la central nuclear de Almaraz había estado haciendo la comprobación de las tuberías en las pruebas en caliente del reactor. El presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo inauguró la central e128 de febrero de 1981. No quedé a la comida. Pedí la cuenta en Idom y vine.


-Apuesta fuerte.
-Me disgustó con mi madre porque renunciaba a un trabajo seguro y mi mujer estaba embarazadísima. Abrimos el l l de mayo y mi hija Elsa nació el 24 de julio.

-¿Por qué dejó ese trabajo?
-Pensé que si seguía en ese ámbito lo que me esperaba era recorrer el mundo por centrales nucleares. En España éramos dieciséis los que hacíamos ese tipo de trabajo. Me decían que lo siguiente iba a ser Holanda. Les contesté que si me mandaban a Suiza, al sur de Francia o al norte de Italia, iba pero que Holanda me queda demasiado plano. Por los Alpes me hubiera ido, porque estoy todavía enamorado. Habré ido quince o veinte veces.

-Pero le pagaban muy bien.
-Llegué a tener sueldos estratosféricos, de medio millón de pesetas [3.000 euros] porque me pagaban las 24 horas del día porque que debía estar siempre dispuesto. Mi cálculo fue: si vengo a la tienda y gano 50.000 al mes puedo vivir y será fantástico.

-Diez veces menos.
-Sí, pero yo estaba muy identificado con montaña, libro y cuadros. Abrimos Comión con librería general, especialización en montaña, Asturias, arte y arquitectura y una galería en el altillo en 1981. Inauguramos con una colectiva donde estaban Redruello, Pelayo, Melquíades Álvarez, Alba, Sanjurjo, Mieres, Camín y Suárez. Eran los pintores padres y hermanos. Y tuve cerámica.

-Los pintores hermanos son los de su edad.
-Sí, era amigo de Pelayo Ortega y de Melquíades Álvarez, que aprovechaba nuestros viajes cuando estudiaba en Bilbao para venir a Asturias. Empecé a hacerme con obra suya y alguna le vendí para la oficina de Bilbao. Después llegaron otros de su edad, como Fernando Redruello. Ramón Prendes, Rodolfo Pico, José Arias...

-Abrió siguiendo su gusto, sin estudio de mercado.
-Por eso digo que soy mal comerciante, porque no sé vender un peine a un calvo.

-¿Ganó 50.000 pesetas el primer mes?
-Por ahí anduve. Metí casi todo lo que había ganado. Hasta 1990 fue salir adelante, pero desde ahí hasta 2007 fueron veinte años francamente buenos. Desde la crisis, la época es más gris.

-¿Qué cojea más?
-Todo. Las librerías están en crisis por la informática, pero no por el libro electrónico, sino por Amazon. No puedo competir con los porcentajes ni con los portes. A mí me cuesta ocho euros lo que a ellos 50 céntimos.

-¿Y el arte?
-Tiene una crisis sectorial. En general la cultura ha sido maltratada por los políticos que tenemos.

-¿Y lo del valor refugio y lo de que los ricos han ganado dinero en la crisis?
-Pero eso es para galerías que juegan en otra división. Ésta es de provincias y nuestro cliente es la clase media asturiana, un médico casado con una profesora que pueden esconder 2.500 o 5.000 euros al año para arte. Tienes tres o cuatro ricos que te ayudan a llevar esto, pero Plácido Arango no compra en estas galerías, sino que acude a grandes subastas.

-Usted ha tenido grandes pintores.
-El último fue Eduardo Arroyo, uno de los dos pintores vivos que expuso en el Prado, y Pelayo Ortega, y éstos están colocados internacionalmente.

-Habla de los pintores padres, de los pintores hermanos. ¿Tiene algún pintor nieto?
-Edgar Plans es amigo de mi hija, pero no estoy muy cercano a ellos. Mis pintores Amancio, Pelayo eran amigos. Busco pero no veo mucho que me interese para mi concepto de galería.

-¿Fue un padre presente en la educación de su hija?
-Sí. Cuando vinimos, teníamos una vivienda arriba, con baño, cocina y habitaciones, aunque no vivíamos en ella. Elsa nació aquí y estuvo con nosotros de forma intensa hasta que tiramos todos los tabiques. Cargué mucho con ella a la espalda montaña arriba. Elsa está casada y tiene una hija.

-Usted hace escalada.
-Mi compañero de viaje es Alberto Fernández. Hicimos muchos picos en los Pirineos, en los Alpes, hasta el año noventa. No hacía más porque a mi madre le daba pánico y no quería adelantarle la muerte con disgustos. Pero en 1992, ya fuimos a los Andes y luego al Tian San en 1995 e hicimos el Khan Tengri, que son 7.010 metros y en 1997 subimos el Pico Comunismo. Cuando hicimos esas dos cumbres creó que fuimos los primeros asturianos que coronamos dos "siete miles". Luego llegaron todo esos chavales que hacen "ocho miles". Fuimos al Himalaya y al McKinley.

-¿No es incómodo subir por lo empinado hacia donde hay mucho frío y poco oxígeno?
-Sí, y no sé por qué se hace. Pero empiezas de niño a subir una montaña, al medio natural, entre árboles, con animales salvajes, los espacios abiertos y aumentas la actividad física y llegas a sitios desconocidos. No conocía los glaciares, llenos de grietas y de peligro pero enormemente atractivos. Son sensaciones, como la poesía.

-Pero el peligro lo ve.
-Sí, lo hay, pero veo más las dificultades e intento que no superen las condiciones. Ésa es la medida. Hay adrenalina a tope y cuando bajas, más. Cuando llegas a la cumbre estás contento; cuando llegas al campo base, eufórico.

-Es lo que hace la cocaína en un bar.
-Seguramente, pero eso nunca me atrajo. Por desgracia fumé desde 1971 hasta 1997. Lo dejé porque me congelé en el Pico Comunismo, en el Kirguistán.

-Cuente.
-Al bajarlo tuve que estar inyectándome oxígeno y vi la contradicción entre eso y fumar y tiré el tabaco. Fumaba un puro pero no me enganchaba.

-Se jubila, ¿qué va a hacer?
-Estoy en un mar de dudas. Voy a cerrar la librería pero mantener la galería porque no necesitamos tanto personal. La puede llevar mi mujer, a la que le quedan seis años de cotización y nuestra hija ahora trabaja en Cultura del Ayuntamiento pero puede seguir trabajando.

-¿Piensa seguir escalando?
- Sí, volver a los Alpes. Nosotros vivimos en Deva y llevo diez años subiendo todos los días al monte, de 7 a 9 de la mañana, con la perra que tiene mi vecina.

-¿Qué tal siente que le ha tratado la vida hasta ahora?
-Francamente bien. Si hubiera sido el peor de la Tierra esto sería el paraíso. Mis proyectos fueron saliendo adelante bien, con dificultades que se pueden superar. Estoy a gusto con el trabajo y con la vida que hicimos. Y de salud estamos todos bien.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
A punto de coronar el pico Jubilación

Librero y galerista, Amador `el de Cornión" (Ciaño, 1953) se jubila el 10 de junio. Como librero organizaba las ferias del libro en Begoña. Como galerista fue 16 años a Arco (de 1986 hasta 2001) y a las ferias de Gante y ArtMadrid. Editó dos libros de arte: "Valdediós", de Camín y Santerbas, y Semblanza de Gijón de Pelayo Ortega y Francisco Carantoña, ambos con premios de bibliofilia en España y el primero recibió el premio del "Libro más bello del mundo" en la República Democrática Alemana.
Alpinista en activo, durante veintidos años fue presidente de la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo y en sus mandatos compraron sede, rehabilitaron el refugio de San Isidro que habián heredado y tuvieron a cientos de niños esquiando. Fue cinco años presidente de la Federación de Montaña del Principado.
está casado y tiene una hija y una nieta.




3-Abr-2018
 


La librería Cornión anuncia su cierre


La intención de Amador Fernández, que se jubila en junio, es dedicar todo el espacio a galería de arte


J. L. G. / D. L. GIJÓN. El Comercio

Cornión abrió sus puertas en mayo de 1981, donde antes estaba la librería Atalaya, fundada en 1961. Ahora, 57 años después, le ha llegado la hora del cierre. Su propietario, Amador Fernández -que empezó a trabajar en ese local en 1968-, cumple 65 y ha decidido que es el momento de dejar un negocio en el que lleva más de media vida. «Cerraremos en el mes de junio», anuncia. Además del libro, Amador Fernández ha cultivado con mucho éxito la faceta de galerista. Hasta ahora, la planta inferior del inmueble que ocupa la librería había sido una de las galerías de arte de referencia en Asturias. A partir de junio, su intención es que la zona expositiva pase a ocupar «todo el espacio del local. La galería nos permite llevar el negocio con más tranquilidad, con menos agobios», explica.

No es el único negocio de este tipo que echará el cierre este año. La librería Santa Teresa, en Oviedo, cierra sus puertas lastrada por la falta de ventas. Situada desde 2014 en la calle Covadonga y heredera del más veterano negocio de la calle Pelayo, se encuentra en liquidación y camino de desaparecer. «No funciona, no da rendimiento. Aguantamos varios meses, pero estuvimos alargando para nada», explica Pedro Polledo, uno de los socios junto al expresidente de la Asociación de Libreros de Oviedo, Leonardo Prado.

Las librerías asturianas llevan años viendo como su negocio decrece. Desde el año 2007 las ventas han descendido de forma notable, a lo que hay que sumar la competencia de un gigante como Amazon. «Es preocupante en el libro físico. En el mundo anglosajón se calcula que ya venden el 30% de los libros. Aquí no se llega a esos niveles, pero sí que está creciendo. Hay un cambio en el modelo de compra», afirma Rafael Gutiérrez, propietario de La Buena Letra y presidente del Gremio de Libreros de Asturias.

La opinión de Luis Martín, propietario de la librería Maribel, va más allá. «Amazon es el enemigo que más daño nos está haciendo. Entiendo que funcione con rarezas o libros descatalogados, pero ¿en el día a día? En el 99% de los casos, lo que compras los tienes al lado de tu domicilio», explica el responsable de esta librería abierta en 1952.

Luis Martín denuncia además las prácticas de Amazon y reclama al Gobierno mano dura con una empresa que amenaza la supervivencia de muchos pequeños comercios y a la que en EE UU ya han empezado a acotar. «Hacen competencia desleal. No pagan impuestos y tienen a los trabajadores como los tienen. La gente se tiene que parar a pensar lo que se nos viene encima», sostiene.

Amador Fernández tampoco ve clara la situación para las próximas generaciones. «Amazon es un rival muy duro para los libreros, pero también para el resto de pequeños comercios. No pagan impuestos como los demás y juegan con las ventajas fiscales. A mí no me afecta mucho personalmente, pero el daño a la población en general es enorme y quita a los jóvenes todas las posibilidades», señala.

Las posibles soluciones, apuntan los libreros, pasan por varios frentes. El primero, que el Gobierno tome medidas para equiparar desde el punto de vista regulatorio al gigante del comercio electrónico con las librerías. «Amazon no arriesga nada, es todo logística y algo de almacenaje», afirma Luis Martín.

Otra forma de hacer frente al fenómeno Amazon, en opinión del presidente del Gremio de Libreros de Asturias, es potenciar las virtudes de las librerías, aquellos aspectos en los que la empresa de comercio electrónico no puede competir. «Tenemos que potenciar lo que nos distingue: la proximidad, la cercanía, el asesoramiento. Competir con un gigante como ese es imposible, pero en esa empresa nadie te asesora. Las librerías no deben ser meros despachos de libros, deben ser agitadores culturales. Amazon no puede hacer una sesión de cuentacuentos», afirma Rafael Gutiérrez.




10-Mar-2018
 


Rollón muestra sus "Interferencias"



El pintor abulense afincado en Gijón Rafa Rollón, en la imagen, a la derecha, junto al también artista Guillermo Simón, inauguró ayer su última exposición en la galería Cornión. En "Interferencias" reflexiona acerca de los últimos resquicios de verdad que hay en las imágenes.

La Nueva España




10-Mar-2018
 


Rafa Rollón llena Cornión de paisajes e interferencias


Tras el premio de la Feria de Arte de Oviedo, la medalla que lleva el nombre de la recordada pintora Kely, Rafa Rollón no ha hecho más que ganar territorio al arte. Ayer abría en la galería Cornión una nueva muestra de lo que está saliendo de su taller. Se titula 'Interferencias' y es una colección de paisajes humanos y naturales, atravesados por circunstancias y contextos ajenos al eje central, como si observáramos el mundo a través de una pantalla que da error.

El Comercio




7-Mar-2018
 


Rafa Rollón presenta 'Interferencias'


La galería Cornión renueva sus paredes, con la inauguración, pasado mañana, de una exposición que reúne las pinturas recién salidas del taller de Rafa Rollón. El título de la muestra, que estará en cartel hasta 14 de abril, es 'Interferencias' y pone ante la mirada una serie de paisajes interiores y exteriores interferidos.

El Comercio




7-Ago-2017
 


Grandes de Semana Grande
AMADOR FERNÁNDEZ CARNERO. Director de la galería de arte Cornión

Su amor por el arte le ha llevado hasta la dirección de la galería Cornión y su pasión por la montaña le hizo alcanzar cumbres y la presidencia de la sociedad Torrecerredo. Amador Fernández Carnero navega con soltura entre sus mundos aunque, haciendo suyas las palabras de Rubio Camín, sabe que ningún artista pueda alcanzar el arte que genera la Naturalez. ¿ Una tercera pasión? Su nieta Gala.


Su contribución al arte ha sido fundamental; de ahí la importancia de su persona. Gijón no sería el mismo sin su olfato para detectar el talento ajeno, los valores estéticos y la innovación plástica. Ahí es un mago. Es Amador Fernández Carnero.

-Defínase, por favor.

-Nací en Ciaño, Langreo (1953). Vine a vivir a Gijón a los ocho años. Estudié en el Instituto Jovellanos y luego hice Maestría Industrial. Cuando tenía quince años, un verano trabajé aquí, en la librería de Eduardo Vigil, se llamaba Atalaya, pero llegó septiembre y no quise dejarlo así que decidí estudiar por la noche. Durante siete años trabajé en una ingeniería, hasta que se jubiló Eduardo Vigil y me propuso quedarme con el negocio. Pedí la cuenta y en 1981 nació Comión.

-¿Qué le apasiona?

-La montaña y el arte. Son dos cosas distintas que vinieron a mí. Por Atalaya desfilaba lo mejor, Piñole, Orlando Pelayo, Aurelio Suárez, Rubio Camín, Antonio Suárez... Y Eduardo Vigil había sido el albacea de Evaristo Valle y fundador de Torrecerredo. Yo he sido presidente de esta sociedad durante 22 años.

-¿Por dónde se inclinan sus sueños?

-Cuando me jubile me gustaría que siguiera Comión en manos de mi hija; ella nació aquí. Abrimos el negocio en el mes de mayo y Elsa nació en julio.

-Montañero, galerista y librero, ¿qué le satisface más?

-Soy librero y galerista por necesidades del guión, llevo aquí 36 años, pero en realidad son 49. En mayo del 68, cuando andaban todos corriendo delante de la policía, yo vine a establecerme. Pero la montaña es algo más que un deporte, es una espiritualidad, vivirla para mí es fundamental.

-¿Qué le parece que haya "overbooking" en el Urriellu?

-Es triste, aunque ellos estarán encantados. Yo estoy más a gusto en la montaña de al lado, sólo con el compañero de cordada.

-¿Cuál ha sido su cumbre más alta?

-El Pico Comunismo, de 7.495 metros, está en Táyikistán. La subí en 1997, pero tuve problemas de congelación y tuvieron que amputarme dos dedos del pie derecho. Hace cuatro años escalé el McKinley, en Alaska, cerca del círculo polar ártico, con un compañero, siempre el mismo, Alberto Fernández Castañó. Es una persona estupenda y gran amigo.

-¿La Naturaleza es arte?

-Sí, siempre lo decía Rubio Camín. Por mucho que se empeñen los artistas en imitarla nunca lo conseguirán; está por encima de nosotros.

-¿A quién le concedería el Premio Princesa de Asturias de las Artes?

-A un amigo, a Pelayo Ortega.

-¿Nunca le han designado jurado de los mismos?

-No, nunca.

-¿Hacen cola los artistas a su puerta?

-Hubo un tiempo que sí, pero ahora saben que me mantengo con mi grupo y que doy pocas oportunidades.

-¿Gijón tiene algo de mágico respecto al arte?

-Siempre ha sido cuna de artistas, sobre todo de pintores, la prueba es que hay una presencia importante. Así como Oviedo cultiva la Literatura, y Avilés el teatro, Gijón ha dado grandes firmas.

-¿A quién le hubiera gustado conocer?

-A Picasso, pese a su carácter duro y difícil. Pero para mí hay dos pintores ante los cuales me descubro, que son Picasso y Goya. Son los más grandes.
Aparte, las pinturas negras de Goya tienen gran actualidad, en su día estuvieron valoradas como una revolución del arte pictórico.

-¿Cuál es el libro que siempre volvería a leer?

-De niño me marcaron las aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Es una novela clásica, pero yo la disfruté mucho.

-¿Se fía de su instinto o es academicista?
-Me apoyo en el instinto, pero éste no sé lo que es. Creo que consiste en una acumulación de datos, experiencia, y formación, que en determinado momento actúan y dictaminan.

¿Le ha fallado alguna vez?

-Sí, pero tuve más aciertos que fallos.

-¿Ya ha encontrado su perla del Caribe?

-Si, es Pelayo Ortega. Somos amigos, crecimos juntos, e incluso yo le compré cosas antes de poner Cornión.

-¿Ha sufrido ingratitud en algún momento?

-Sí, pero no me atormenta, ni siquiera lo pienso. La vida no me ha tratado mal. Estoy contento con el camino andado.

-¿Si volviera a nacer que le gustaría ser?

-Arquitecto. Me interesa mucho la Arquitectura.

-Su amor se llama...

-Gala, mi nieta.

-¿Y su amor de montaña?

-El Picu de los Cabrones, una cumbre muy importante del macizo central de los Picos de Europa.

Cuca Alonso.
La Nueva España




31-Mar-2017
 


El pintor Miguel Watio inaugura hoy en Cornión su exposición "De paso"


La galería Cornión mantiene su respaldo por Miguel Watio, pintor sevillano nacido en 1966 que reside en Gijón desde hace trece años. La sala que dirige Amador Fernández Carnero tiene previsto inaugurar hoy, a partir de la ocho de la tarde, la exposición "De paso".

Miguel Watio, poseedor de una iconografía muy personal, ofrece en esta muestra parte de sus últimos trabajos: acrílicos sobre lienzo en los que el artista vierte, tras la apariencia figurativa de sus obras, soluciones geométricas y abstractas. El estilo del artista es el resultado, en este sentido, de la conjugación e integración de diversas soluciones a partir de sus características figuras o siluetas negras.

La exposición permanecerá abierta en Cornión, en la calle de La Merced, hasta el próximo 29 de abril. Esta muestra permite comprobar la madura propuesta de un artista que ha ido consolidándose en el feraz campo de la pintura asturiana. Es la de Miguel Watio, que ya ha expuesto en esta misma sala, una pintura que aúna coherencia y sugerencia.

La Nueva España. J. L. A. | Gijón




18-Feb-2017
 


Legazpi retrata la caída del hombre en la miseria
El artista presenta en la Galería Cornión la muestra "Perra Vida"

El artista plástico José Legazpi protagoniza la muestra "Perra vida", que el próximo 24 de febrero se inaugura en la galería gijonesa Cornión. Una exposición en la que el pintor presenta su producción del último año, marcada por la denuncia social y por el retrato de seres anclados a ambientes marginales o de exclusión social.

Según explica la Soledad Álvarez, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, Legazpi trata en estas obras de reflejar "con una voluntad cronística cómo la condición humana se vuelve inmisericorde tanto en el aspecto físico como en el moral y permite la caída del individuo en estados de postración en los que vivir se convierte en algo execrable, miserable y desprovisto de todo rastro de dignidad". Un empeño para el cual el autor recurre "a unas soluciones técnicas y formales que rehúyen los remedios fáciles y rápidos y desvelan una vez más algunos de los rasgos que le caracteriza como artista: la indefinición disciplinaria, el recurso a la técnica con afán indagatorio para ahondar en la relación existente entre la técnica, entendida como elemento necesario para el desarrollo de la idea o como elemento expresivo primario, la forma, que él entiende como elemento significante, y el discurso, condicionante y consecuencia a la vez en su resultado final de la correcta adecuación de los procesos técnicos y de formalización".

Esta línea de trabajo se enmarca además, según precisa Álvarez, en la trayectoria de Legazpi durante el último lustro, en el que ha profundizado en la marginalidad, como se percibió en su anterior exposición: "Billy Conejo en los límites de la marginación", presentada el año pasado en la Universidad de Oviedo. Aunque siempre, y esta es una constante en la obra del artista, poniendo en primer plano "la preocupación por entender al hombre en las diferentes situaciones a las que le enfrenta la vida.

Franco Torre
La Nueva España




19-Ene-2017
 


Fega envuelve su cita con Gijón en sus mejores telas


Inaugura mañana exposición en Cornión para rendir un tributo absoluto a la pintura.

Hace tiempo que Luis Fega (Vegadeo, 1952) se ha salido del cuadro. Ensamblajes de madera, volúmenes verticales y voluptuosas geometrías se combinan últimamente en sus exposiciones con las portentosas pinturas que le definen y le han convertido en una de las presencias seguras de la nómina de artistas notables. Pero a Gijón, donde mañana (20 horas) pone cara al público una de sus últimas colecciones, viene sin ese guiño escultórico. En su sala de cabecera, Cornión, a la que, pese a haber volado fuera de Asturias hace lustros, sigue siendo fiel, muestra Fega sus mejores telas, rindiendo un homenaje a la pintura-pintura. Esa que le ha dado tantos éxitos y tantas bendiciones.

Expone en total el pintor de Vegadeo 18 lienzos, de diverso formato. Todos encarados con acrílico. Aunque cada una de las pinturas lleva una simbólica denominación ( 'Posilón', 'Torco', 'Samazán', 'Alisco'...), el conjunto llega a las paredes de la sala gijonesa sin título, porque como él mismo dice, «nadie buscaba nombre a las exposiciones de Picasso o de Bacon». Eran, sencillamente, o mejor dicho, extraordinariamente, «la exposición del pintor». Y eso es lo que es esta cita de Cornión, que se mantendrá ante la mirada de todos hasta el 18 de febrero, ofreciendo un bello recorrido por lo que los pinceles de Fega han creado en los últimos meses.

La mayoría de las pinturas están fechadas en 2016, pero no pocas salieron de su estudio este recién estrenado 2017.


Han pasado ya cuatro años desde la última individual gijonesa de Luis Fega, que, ha estado presente en todas las colectivas de Cornión, pero no exhibía sus pinturas en solitario desde 2012.

Recientemente ha mostrado su obra en la sala Puxagallery, en Madrid. De hecho ha sido el segundo invitado de su todavía corta historia promocionando la creación asturiana en la capital.

Paché Merayo
El Comercio




18-Ene-2017
 


Luis Fega inaugurará el próximo viernes su esperada muestra en la sala Cornión
El pintor de Vegadeo es uno de los más destacados del actual panorama español

El artista asturiano Luis Fega (Vegadeo, 1952), uno de los pintores más notables del actual panorama español, inaugurará el próximo viernes exposición en "Cornión", una sala a la que se viene manteniendo fiel desde casi tres décadas.

La muestra, que estará en la galería que dirige Amador Fernández Carnero hasta el próximo 18 de febrero, ofrece un notable interés para los aficionados. Y no sólo por la acostumbrada calidad y singularidad de la pintura de Luis Fega, sino también por las novedades que ha ido introduciendo en su obra en los últimos años.

Algún ejemplo de esas investigaciones e incorporaciones a su trabajo se vio, por ejemplo, en una serie de "ensamblajes" que expuso el pasado septiembre en la sala del complejo de As Quintas, en La Caridad. "Pretendo sacar la pintura de la pared y darle tres dimensiones; se trata de un híbrido entre pintura y escultura", explicó entonces el pintor en declaraciones a este periódico.

Luis Fega es un artista inquieto que, pese a ciertas características estilísticas, ha procurado no repetirse. Es uno de esos autores que cree en los poderes de la pintura. Y, también, en que el artista está obligado a experimentar, a atreverse por territorios expresivos desconocidos que aporten nuevos ángulos de visión a la experiencia estética.

El artista de Vegadeo, que ha participado en varias ediciones de ARCO y en colectivas destacadas como el "VI Salón de los 16" o en el Museo Español de Arte Contemporáneo, expuso por última vez en Cornión en 2006. De ahí el interés y la curiosidad por esta nueva muestra. El pasado diciembre inauguró asimismo en Madrid, en Puxagallery, una muestra con sus pinturas y ensamblajes recientes bajo el título "Estancias de la memoria". La obra del veigueño ha venido concretándose entre la atracción de dos polos, el del azar y el del orden, según ha subrayado la crítica. Un autor en el que la pintura y el gesto de pintar forman parte de una especie de acontecimiento.

En 2016 se cumplieron cuarenta años de la primera exposición individual de Luis Fega. Fue en Santiago de Compostela.

J.L.A.
La Nueva España




31-Dic-2016
 


Camín era un artista integral


El crítico Ángel Antonio Rodríguez destaca la importancia del arte religioso en la producción del artista gijonés.

«Camín era un artista integral, trabajaba en todos sus proyectos de manera simultánea y no desdeñaba ninguna disciplina». Con estas palabras ensalzó ayer Ángel Antonio Rodríguez, director de AlNorte, la Semana de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO, la figura de Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929-2007). Lo hizo en el marco de la conferencia que ofreció, en la galería Cornión, sobre las piezas escultóricas del artista. Entre la abundante producción del gijonés, Rodríguez se centró, sobre todo, en las obras religiosas.

«Conocía lo que hay en Gijón, ya que tiene obras en muchas iglesias. Pero no me esperaba encontrar tantas cosas», aseguró el ponente. Madrid, Andalucía, Cataluña, Aragón, Galicia y Castilla y León son algunas de las comunidades que albergan arte religioso firmado por Camín. Pero sus obras traspasaron las fronteras nacionales, de modo que pueden contemplarse, por ejemplo, en Reino Unido y Filipinas. Buena parte de las piezas sacras más relevantes realizadas por Camín corresponden a la década de los sesenta. Por aquel entonces residía en Madrid y, además de pinturas y esculturas de estilo moderno, cultivaba el género devoto. «Respetaba el arte clásico y las vanguardias. Y el religioso, que le resultaba muy interesante», puntualizó Rodríguez.

'Catálogo razonado'

El director de AlNorte conoce muy bien la obra de Camín. Además de haber sido una persona cercana al artista, es el autor de uno de los tres volúmenes que componen 'Joaquín Rubio Camín. Catálogo razonado'. En sus páginas, subraya el desarrollo de algunas vertientes que tienen entidad específica, como la obra pública y civil, el diseño, la arquitectura y los encargos de entidades religiosas y también particulares.

Trata Ángel Antonio Rodríguez uno de los puntos esenciales y menos estudiados en su trayectoria, precisamente, el arte sacro, que no se ha sometido a grandes análisis por tratarse de arte de encargo. Pero fue fundamental en su vida. Camín, quien fuera escultor, pintor, diseñador y fotógrafo, dejó su impronta en la villa de Jovellanos a través de numerosas obras: 'Génesis', instalada en el parque de Begoña; 'Evocación', homenaje a Francisco Carantoña ubicada a unos metros de la obra anterior; 'Obelisco', en la rotonda de Foro, 'Castillo de Salas', en el paseo del Cervigón; o el mosaico del cauce del río Piles, entre otras.

P.L.
El Comercio




3-Dic-2016
 


Camín al completo, solo faltaba su sonrisa


Cornión rinde homenaje al creador con una exposición que recorre todos sus tiempos, formas y materiales | La esperada cita, que llega unos días antes del aniversario de su muerte, en 2007, llenó la galería de artistas, amigos y familia

Está todo. El comienzo con sus paisanajes de los cincuenta y sesenta, las naturalezas, los interiores, las chimeneas fabriles. El final, con esas solitarias frutas acuareladas sobre el mantel, con esos delicados collages de perfiles montañosos e industriales. Los tiempos intermedios, las reflexiones sobre el cubo, la madera, el acero, el bronce. La composición y descomposición de la realidad. En Cornión, su casa, más que su galería, está desde ayer todo Camín. Y con él su amado Valdediós. No como paisaje, sino como libro, el que le dio el Premio Nacional de Edición y que se muestra igual que un tesoro bajo vitrina. Es su mundo al completo. Un universo resumido hasta el 14 de enero en una exposición enorme e íntima a la vez. Para celebrarla, para celebrar al propio Joaquín Rubio Camín, se reunieron entre sus formas, materias y tiempos muchos de sus fieles. Artistas que fueron amigos, como Miguel Mingotes, Ramón Prendes, Josefina Junco, Cuervo Arango. Pintores que le idolatraron y crecieron cerca de su luz, como Edgar Plans. Críticos que le estudiaron, como Ángel Antonio Rodríguez. Todos fueron su familia y como familia acudieron ayer a su homenaje, al lado de Carmen Díaz Cotera, su viuda, que compartió 34 intensos años de vida con él. El mismo Amador Fernández, alma de la galería-librería que acoge este recuerdo expositivo póstumo, a pocos días de cumplirse el aniversario de su muerte (28 de diciembre), era uno de los suyos.

Ayer, en Cornión, estaban casi todos, pero «faltaba su sonrisa» y su voz implacable. Las dos se apagaron en 2007. Hace nueve años, como reza la muestra, que se alimentará con dos charlas en la propia galería sobre la herencia de este maestro, que fue escultor, pintor, diseñador y pensador.

La catedrática de la Universidad de Oviedo Soledad Álvarez hablará sobre Camín y sus volúmenes y pinturas el próximo día 15, y el crítico Ángel Antonio Rodríguez, sobre la escultura religiosa, el día 29.

Paché Merayo
El Comercio 03/12/2016




30-Nov-2016
 


Cornión inaugura el viernes la exposición 'Nueve años sin Camín'


El catálogo razonado dirigido por la catedrática de Historia Soledad Álvarez ya está disponible

La galería gijonesa Cornión inaugura el viernes la exposición 'Nueve años sin Camín', que coincide con la reciente publicación del 'Catálogo razonado de Joaquín Rubio Camín', que, bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte María Soledad Álvarez Martínez, ha sido editado y patrocinado por la Fundación María Cristina Masaveu. La obra consta de tres tomos y ha salido a la venta a un precio de 120 euros.

Murió en diciembre de 2007 el artista integral que hizo de Valdediós su hogar y regresa ahora a la que fue su casa: Cornión.

Lo hace con sus geometrías perfectas y a la vez parabólicas; con su abstracción del espacio, siempre figurativo; también con sus últimos gestos al agua y sus pinturas al óleo. Será esta exposición dedicada a su obra una cita tan seductora como esperada.

Amador Fernández, el alma de de Cornión, lleva meses trabajando en una muestra muy especial también para él. Ha organizado con mimo infinito el reencuentro con el escultor apasionado y minucioso en los detalles que fue Camín, con el pintor delicado que retrató gentes, paisajes y calles.

La exposición mostrará solo una pequeña parte de lo que fue Camín para el arte asturiano y español. El todo está ya perfectamente inventariado gracias a la Fundación Cristina Masaveu, que se encargó de dar forma a ese catálogo razonado que es ya una realidad tangible y disfrutable.

Redacción
El Comercio




30-Nov-2016
 


Cornión recupera la figura de Rubio Camín a los nueve años de su fallecimiento


Cornión, la galería de arte de Gijón a la que estuvo vinculado Joaquín Rubio Camín, recupera la figura de este polifacético artista gijonés fallecido en 2007. Lo hace con una exposición titulada "Nueve años sin Camín".

La exposición se inaugurará este viernes día 2 de diciembre a las 20 horas. La muestra coincide también con la reciente publicación del catálogo razonado de Camín, editado y patrocinado por la Fundación María Cristina Masaveu. Se trata de una obra de cuidadísima factura en tres tomos y bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte María Soledad Álvarez Martínez. Los trabajos de investigación, catalogación y estudio de obra bidimensional y tridimensional han sido desarrollados por la doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo Ana Johari Mejía Robledo, becada por la Fundación. Este catálogo nace con la intención de convertirse en una obra de referencia para investigadores o coleccionistas de arte.

E.L.
La Nueva España




30-Sep-2016
 


Noche Blanca 2016 en la galería Cornión





19-Ago-2016
 


La entrega de la distinción de LA NUEVA ESPAÑA


Miguel Galano: "Pinto con la cabeza las 24 horas; miro hasta que el cuadro viene solo".

La esencia del oficio de pintor es encontrar "la pulsión, la pegada" del lienzo, afirma el creador tapiego al recoger el galardón de "Asturiano del mes" de junio.

Oviedo, E. LAGAR El pintor Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956) cumplió 60 años esta semana y ayer recibió el premio "Asturiano del mes" de junio de LA NUEVA ESPAÑA como el mejor anuncio de que comienza "la mejor década" de su vida. El artista, arropado por familiares y amigos en el acto de entrega, celebrado en la redacción central del periódico en Oviedo, comentó con humor que en esta nueva edad espera que su trabajo pictórico "cruce el Pajares" e, incluso, llegue más allá: "A ver si subimos al Everest". En junio pasado, Galano protagonizó una deslumbrante exposición en Gijón y fue objeto de una monografía sobre toda su obra, escrita por Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, exdirector del Museo Reina Sofía y uno de los críticos de referencia en España. Por estos motivos, sustentados en una trayectoria pictórica tan personal como excepcional, Galano se hizo acreedor del "Asturiano del mes".

La entrega del galardón se convirtió en una lección magistral sobre su personal arte pictórico. No parece Galano dado a la exhibición social y, como en su obra, prefiere el tono discreto, la mesura del gris. Pero en la comida posterior se destapó y mostró un discurso bien armado que refleja la intensidad con la que concibe su oficio y sus cuadros. Casi todos los lienzos, indicó, se apoyan en una fotografía (ahora digital) del lugar pintado, pero nacen y se sustentan en una fotografía mental, fruto de una larga contemplación, imprescindible en un proceso donde cada paisaje es un autorretrato. "Pinto las 24 horas con la cabeza".

De este carácter intenso y a la vez despojado de la pintura de un artista que ha reflejado como nadie el alma del paisaje del occidente de Asturias, habló Isidoro Nicieza, director general de LA NUEVA ESPAÑA y director general de Contenidos de Prensa Ibérica Media, grupo al que pertenece este diario. Antes de entregarle la estela de bronce de Legazpi, símbolo del premio, Nicieza elogió la pintura de Galano, "que nunca deja indiferente y causa siempre una quietud inquietante". También subrayó cómo, gracias a esta voz pictórica tan personal que busca desatar "un temblor" en el espectador, Galano ha logrado retratar no sólo la esencia del Occidente, también de todos los paisajes por los que pasó su pincel. Nicieza incidió en un curioso proceso operado por su pintura: ha conseguido que Galano deje de ser un apellido y se convierta en una característica sustantiva de algunos paisajes que parecen imitar al arte: "Esto es galano".

El pintor tapiego estuvo acompañado por su hija Manuela, su pareja, Marta Paniagua, y lo que él definió como su "pequeña familia artística", los creadores Cuco Suárez y Javier Victorero y el periodista y poeta Ceferino Montañés. Por parte de LA NUEVA ESPAÑA, asistieron, junto con Isidoro Nicieza, la directora del diario, Ángeles Rivero Velasco, y el exdirector Melchor Fernández Díaz. Además de la escultura de Legazpi que simboliza el premio, Galano recibió algo que le hizo especial ilusión: una caricatura de Pablo García, el dibujante del periódico, que en esta ocasión tenía un toque... muy galano.

El artista tapiego, tal y como afirmó, pinta 24 horas en su cabeza. ¿Pero cuánto tarda en completar un cuadro? Ésa fue la pregunta que un día le hizo Pedro de Silva para el proceso de redacción de un catálogo, acaso llevado por esa sensación de que los lienzos de Galano flotan siempre en un lugar sin tiempo, nebuloso. No es algo que se pueda medir con un reloj, indicó ayer el pintor. Lo importante es encontrar "una pulsión", dar con "la pegada", mirar la realidad "hasta que el cuadro ya viene solo". A ese proceso de búsqueda y contemplación previo a la primera huella sobre el lienzo, Galano lo llama "salir de caza".

La pincelada, estrictamente hablando, en ocasiones no lleva mucho tiempo. Como anécdota, contó que tituló un cuadro "Cinco fados", que es el tiempo que tardó en pintarlo: los 12 minutos aproximadamente que duraron los cinco fados que escuchó mientras tanto. La música es, en ocasiones, su compañera en el taller, donde siempre está feliz, según reconocieron su hija y su pareja. Fados, jazz y tarantela napolitana, precisó su amigo Cuco Suárez. Los dos, en aparentes extremos opuestos de la creación artística pero con enorme sintonía en lo personal, comparten el mismo gusto musical. Y algunas claves curiosas al respecto. Cuando Galano le enseña a Cuco Suárez algún cuadro que no le convence del todo, éste le dice: "Creo que le falta un fado".




1-Ago-2016
 


El pintor tapiego Miguel Galano, "Asturiano del mes"
por una obra tan personal como universal

El artista, que ha captado como nadie la esencia del occidente asturiano, se consolida como una de las figuras más personales y sólidas de la pintura española.

Oviedo, E. LAGAR - La Nueva España

El pintor Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956) tardó muchos años, según propia confesión, en encontrar su camino artístico personal. Ahora lo ha hallado de una manera tan rotunda que en algunos casos hay determinados paisajes de Asturias, especialmente los del Occidente, que parecen haber sido creados sólo para imitar los cuadros de este artista que obstinadamente cultiva una "quietud inquietante".

Pero Galano ya no es sólo el gran pintor del occidente asturiano -pocas veces un artista asturiano ha conseguido extraer la esencia de un territorio concreto con tanta hondura-, sino que su figura se proyecta con fuerza en el ámbito nacional y, según algunos expertos, llegará a la escena internacional. Ésa es la opinión de una de las voces más autorizadas de la crítica española, Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, que en junio pasado presentó una monumental monografía sobre Galano, primorosamente editada por Hércules Astur. Ese mismo mes, Galano protagonizaba también una exposición en la galería gijonesa Cornión, con una muestra de 20 paisajes asturianos, suecos y daneses. Hacía tres años que no exponía. La cita sirvió para constatar esa visión que Bonet tiene de Galano como pintor "atípico y excepcional" capaz de "universalizar lo que tiene más cerca". Quedó patente que el tapiego se ha convertido ya en una figura artística de la estirpe de Morandi, con quien está emparentado por su desnudez esencial, Hopper o Wyeth. Todos ellos pintores del silencio, fuera del tiempo.

Por todas estas razones LA NUEVA ESPAÑA ha decidido otorgar a Miguel Galano el "Asturiano del mes" de junio. Con esta distinción, el diario asturiano pone de relieve la trayectoria y la proyección de un artista cuya obra cada día alcanza un mayor reconocimiento sin perder ni un ápice de su personalidad. Más bien al contrario. La acentúa. De hecho, ése ha sido siempre su objetivo: caminar incansablemente, ajeno a las modas, hacia una voz pictórica propia. Galano, un artista que trabaja en voz baja, sin prisa, se define como "un pintor de lo mismo". Siempre en busca la emoción. "Lo que vale es el temblor", sentenció. "Lo que me importa es ponerse delante de un cuadro y que nos transmita algo, delante de un cuadro debería ocurrir algo, y, cuando se produce ese milagro, para qué vamos a racionalizar".

Miguel Galano afirma que "lo que vale es el temblor", en referencia al efecto que ha de causar la obra. Y sus cuadros, pese a la contención cromática, transmiten siempre esa vibración emocional. El nuevo "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA es el pintor de paisajes apagados, siempre con una luz matizada, en ocasiones melancólicos. Su territorio son los cielos lechosos, la niebla y la nieve. Sus casas solitarias y misteriosas se han convertido en su firma personal. El escritor Andrés Trapiello ve en esos lienzos "ascuas acunadas en la ceniza". En sus paisajes no hay figuras humanas y Trapiello interpreta esa ausencia no como el retrato de un lugar abandonado para siempre. "En todos ellos sentimos que alguien acaba de irse, que alguien aparecerá en cualquier momento por algún rincón del cuadro, como en un cita secreta y misteriosa". El occidente asturiano se ajusta a la perfección al ojo de Galano -que, por otra parte, nunca pinta del natural, sino a partir de fotografías-, pero su mirada también se ha paseado por Cracovia, Barcelona, Madrid, Oviedo, Praga, Córdoba y Cartagena de Indias. Paisajes urbanos o naturales que, de alguna manera, ha ido "galanizando" después de una larga contemplación.

Aunque el paisaje copa gran parte de la producción de este pintor, en el retrato también sobresale su pincel por la manera en que acentúa la esencia de sus modelos. Ahí está el que pintó de su gran amigo el artista lavianés Cuco Suárez, o el retrato del escritor Ernesto Sábato y que se encuentra en la Biblioteca Nacional. O el de Manolín el gitano, el conocido personaje ovetense. Fue una obra que enorgulleció a su autor y también al retratado, que posteriormente pedía limosna a los turistas recordándoles que él había sido pintado "por el gran artista Miguel Galano".

Los bodegones y las flores conforman otra parte de la obra. Aquí, las rosas de Galano florecen como otra llamada a la esencia de la pintura, similar en maestría a la que demostrara otro grande del arte asturiano, el pintor Luis Fernández.




30-Jul-2016
 


Todo Camín
Rubio Camín regresa al papel

A su muerte en 2007, su saber y su grandeza hacía décadas que eran celebradas. Pero aquel diciembre que cerró los ojos se descubrió un legado artístico, cuya dimensión, enormidad y diferencia sorprendió, incluso a su familia. Ahora está todo en la obra monográfica editada por la Fundación Cristina Masaveu.


Se fue con su voz oceánica y su barba blanca de cuento azul un 28 de diciembre.Aquella noche de hace ya nueve años lloraron hasta las calles. A Joaco, a Joaquín Rubio Camín, Camín para el arte completo, se le quería tanto como se gozaba su obra. Era el maestro, el conversador, el sabio y, por supuesto, el escultor más notable que Asturias le dio al siglo XX. Antes de aquellas navidades de 2007 ya tenía casa propia en la historia, pero después, cuando a su muerte se inicia la investigación de su legado, con el fin de catalogarlo con voluntad razonada y científica, ni los más cercanos ni la familia ni los muchos expertos que analizaron durante lustros los pasos que fue dando quedaron ajenos a lo sorpresa. La dimensión de la herencia artística era, es, de tal enormidad que parecía imposible de abarcar. Finalmente se ha conseguido. Después de seis años de trabajo continuado, bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo y entrañable amiga de Camín, Soledad Álvarez, acaba de ser culminada su esperada monografía. Una publicación que se debe a la labor de mecenazgo de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, que no solo ha patrocinado la edición, sino que creó, a la muerte del artista, una beca de investigación para encarar la ingente labor ahora terminada. Tres volúmenes se han necesitado para cerrar su historia, para contar su paso por el mundo y dar fe "de las miles y miles de obras creadas", recuerda la catedrática. Bajo el título `Joaquín Rubio Camín. Catálogo razonado', sale ahora a la luz el fruto de "tanto esfuerzo". Y lo hace no solo como un relato de arte, sino también de vida.

En la exploración, inventariado, estudio, catalogación, reproducción fotográfica de las obras, que sobrepasan la escultura, ya que Camín fue también un importantísimo pintor -Premio Nacional en 1955-, además de fotógrafo, grabador, diseñador de muebles y hasta de portales y alcantarillas, han trabajado, además de Soledad Álvarez, la doctora en Historia del Arte Ana Johari Mejía Robledo y el crítico de arte de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez. Ana Johari fue la becada de la fundación y a su labor se deben los dos primeros volúmenes. Uno dedicado a la pintura, dibujo, collages y acuarela. La obra "bidimensional", como dice ella. Y otro a la escultura, clasificada por acero y madera, sus dos grandes materias, pero también por la utilización de hierro, bronce, piedra, mármol y hasta por papel en el que vertió su talento. A Rodríguez corresponde el tercer volumen. En sus páginas subraya el desarrollo "de algunas vertientes que tienen entidad específica y requieren un tratamiento independiente, como la obra pública y civil, el diseño, la arquitectura y los encargos de entidades religiosas y también particulares". Trata Ángel Antonio Rodríguez uno de los puntos esenciales y menos. estudiados en su trayectoria, el arte sacro, que no se ha sometido a grandes análisis por tratarse de arte de encargo. Pero fue fundamental en su vida. De hecho, el crítico recuerda cómo el escultor se hizo tal -después de llevar media vida pintando-, precisamente tras recibir un encargo religioso, que le descubrió la magia del volumen.

De cómo transitó de un lenguaje a otro, de cómo la pintura volvió a su paleta con los años y de cómo su evolución y su crecimiento fueron imparables dan cuenta los tres expertos. Pero sobre todo la obra que atrapan sus páginas. Por eso las imágenes también tienen firma. Muchas son reproducciones de sus años jóvenes en blanco y negro, otras de su querido compañero de aventuras y gran fotógrafo Gabriel Cualladó, que le retrató en el Valdediós del que era habitante feliz y donde levantó su casa y su taller. Algunas hay también que pasaron por EL COMERCIO. Pero la gran mayoría son espejo de las obras legadas, gracias a las capturas de Kike Llamas y Marcos Morilla, ambos expertos en documentar arte y que tuvieron que recorrer el país en busca de la ingente herencia del escultor.

De la labor de todos ellos han salido los tres libros, cerrados en su contraportada con tres autorretratos diferentes del propio Camín, y taladrados en sus páginas de tal modo que de perfil pudieran parecer una escultura del maestro, gracias a cuyos trazos se accede a cada uno de los capítulos. De los tres se han publicado 1.500 ejemplares y de ellos 1.000 han sido donados por la institución asturiana. "a los herederos de Joaquín Rubio Camín para el mantenimiento y conservación de la colección de artista, con los fondos obtenidos de su venta". Pero no se pretende solo mantener vivo su legado material. Las miles de páginas de este catálogo razonado buscan, sobre todo, la divulgación de su magnífíca obra. De la conocida y de aquella que sorprendió a tantos y que ya es tesoro patrimonial. Como lo es el propio Joaquín Rubio Camín.

Nacido 78 años antes de su muerte, en el Gijón de 1929, le gustaba aplicar el lenguaje de sus esculturas a las disciplinas de la vida. Tenía claro que los volúmenes, el cubo, las aristas y los vértices se podían consagrar a la pura contemplación y a la más elevada reflexión, pero también estaba convencido de que cuestiones tan altas tenían su sitio en territorios más prácticos. Por eso dedicó sus muchos conocimientos y sus maravillosas manos a crear formas "útiles". Su casa de Gijón y su refugio de Valdediós estaban plagados de lámparas" mesas, estanterías, chimeneas diseñadas por él. Todas están ahora en los libros que le tratan de resumir. Que tratan de explicar cómo su genio de artista integral, global. ,y completo también quedó fijado a los objetos más cotidianos. Su legado más oculto y todo él que mantuvo entre aquellas paredes propias y otras privadas es el que ahora conmoverá, seguro, a quienes le admiraban y a quienes se acercarán a él por primera vez. En realidad, Camín ha estado por todas partes. Pero pocos eran los que asociaban a su herencia algunas de sus obras urbanas. Una tapa de alcantarilla o las trazas estéticas de un portal del centro de Gijón. Son las huellas de un artista enorme, que habló todos los lenguajes de la creación. Un artista que está en varios museos, el Bellas Artes de Asturias, el Evaristo Valle, y por supuesto el Jovellanos de Gijón, donde legó toda la génesis de su obra, en una colección de maquetas de cartón de cada una de sus esculturas, de valor incalculable.

Ahora toda su obra regresa a ese papel embrionario que tanto le gustaba para ser materia de homenaje. Para ser el libro, los libros, de su vida y obra.

Paché Merayo
El Comercio