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Noticias



9-May-2018
 


Cornión empieza a liquidar los fondos de su librería para ampliar la sala de art


Amador F. Carnero quiere abrir la galería el próximo septiembre y piensa en una colectiva.

J. L. A. 09.05.2018 |La Nueva España

La librería Cornión, fundada en 1981 en el local de la calle de La Merced que ocupaba la recordada Atalaya, ha comenzado a liquidar sus fondos para ampliar en la planta principal del establecimiento la actual sala de arte que funciona en su planta baja. Lo confirmó ayer su propietario, Amador Fernández Carnero, que quiere tener abierta al público la nueva galería, con mucha mayor capacidad expositiva, el próximo mes de septiembre.

El dueño de Cornión, que tiene previsto jubilarse en poco más de un mes, dejará en manos familiares las riendas de este espacio artístico. Tendrá unos ciento cincuenta metros cuadrados, superficie que permitirá una atención más completa a las distintas disciplinas artísticas y a la notable nómina de creadores que vienen exponiendo con Amador Fernández Carnero desde hace años.

En realidad, la dirección de Cornión se dedicará exclusivamente a partir del verano a una de las dos actividades a las que ha dedicado su actividad desde su apertura. El próximo día 11 cumplirá, precisamente, treinta y siete años de actividad. Librería generalísta, ofrecía también una atención especializada a las publicaciones de arte, arquitectura, montañísmo, cartografía o asuntos asturianos. Llegó a tener en sus estanterías unos veinticinco mil volúmenes. Quedan ahora por liquidar, con descuentos del veinte por ciento, unos dieciocho mil ejemplares, según explicó ayer Amador Fernández Carnero.

Aunque no tiene aún definida la exposición con la que abrirá la nueva sala, el planteamiento del librero y galerísta es, en un principio, el de organizar una muestra colectiva con la mayoría de los artistas ligados a Cornión. Hay que tener en cuenta que la galería de la calle de La Merced, con presencias en la feria internacional Arco, ha apoyado la obra y trayectoria de artistas tan notables como Aurelio Suárez, Camín, Pelayo Ortega, Miguel Galano, Luis Fega, Josefina Junco, Edgar Plans y Andrés Rábago (El Roto).

Amador Fernández Carnero no prevé una obra complicada para adaptar la librería a las funciones de sala de arte. La ciudad pierde una de sus mejores librerías, muy anclada en la historia de gijonesa de las últimas tres décadas y media, pero ganará, a cambio, una galería de mayores dimensiones que reforzará la ya notable oferta artística local.




18-Abr-2018
 


Victorero, nuevo invitado en el Museo de Bellas Artes


El pintor que presenta el proyecto 'En el jardín', mantiene activo el programa dedicado a los artistas asturianos de hoy.

PACHÉ MERAYO - EL COMERCIO

El Museo de Bellas Artes, concentrado hasta el verano en dos muestras de trascendencia histórica, la donación de Plácido Arango y los 'Mitos y dioses del Prado', no ha olvidado su comprometido encuentro anual con los artistas asturianos contemporáneos. El próximo invitado será Javier Victorero (Oviedo, 1965), quien presentará, en el patio columnado del palacio de Velarde y una de las salas que le abraza (la de exposiciones temporales), una colección de pinturas titulada 'En el jardín'. En sus radiantes colores ya está trabajando, aunque le queda tiempo por delante. La cita con este creador que el viernes abre nueva muestra en la galería Cornión y comparte colectiva en Madrid, en Puxagallery, será al termino del verano, a finales de septiembre.

'En el jardín' es ya la novena oportunidad de contemplar lo que los asturianos de hoy están aportando al arte del siglo XXI. La apuesta, una de las propuestas personales del director, Alfonso Palacios, se abría en 2013 con Ramón Isidoro y hasta el pasado febrero, en que se despedía de las paredes temporales el gijonés Dionisio González -que presentó su proyecto 'Construir, Habitar, Existimar'-, han pasado por la principal pinacoteca regional Paco Fresno, Carlos Coronas, Tadanori Yamaguchi, Avelino Sala, Cuco Suárez y Carlos Suárez.




5-Abr-2018
 


Arquitectura personal
Amador Fernández Carnero - Librero y galerista

Gijón, Javier CUERVO - LA NUEVA ESPAÑA

-Nací en Ciaño, Langreo, el 10 junio de 1953. Soy hijo único. Mi madre tenía quince hermanos, era de las mayores y debió de quedar saturada de niños. Vivimos en Sama porque mi padre era minero en El Fondón.

-¿Tiene recuerdos de Sama?
-De la escuela. En los recreos se sorteaba qué dos niños preparaban la leche en polvo para todo el colegio en una gran perola. No comía el queso americano. No me gustaba nada, y eso que soy muy quesero. Pero era 1957 y mi madre me obligaba que lo llevase a casa y se lo dábamos a unos niños vecinos que estaban apretados. Tampoco me gustó, muchos años después, en los Andes.

A Gijón llegó con 8 años. Recuerdos.
-Me acercaba al muelle y a la playa a mirar aquel Nalón tan grande. Hasta entonces el mar había sido imaginario.

-¿Donde fueron a vivir?
A Contrueces. Preparé el ingreso al Bachiller en el Jaurés, un colegio que estaba cerca de los institutos. Entré en el Instituto Jovellanos.

-¿Cómo era su padre?
Amador Fernández Trabadelo nació en Serantes (Tapia de Casariego). Había estado en un convento, pero le gustaban las mujeres y se fue a vivir a la Cuenca, donde conoció a mi madre. Era trabajador, sindicalista, amigo de Juanín y de Arenas y estuvo en el grupo fundador de CC OO en La Camocha. Escuchábamos Radio Pirenaica para cenar y aún no entiendo que dieran nombres y apellidos de los sindicalistas, entre ellos, mi padre. Esa misma noche lo metieron en la cárcel de Oviedo. Fuimos a verlo el fin de semana y casi no lo reconocí de lo hinchado que estaba de una paliza. Es algo que prefiero olvidar.

¿Cuando murió Franco tuvo actividad política o sindical legal?
-No, ya estaba jubilado. Tuvo silicosis. Era barrenista y el polvo de la roca es peor que el del carbón.

¿Como era en casa?
-La vida era perra y aunque leía y estaba documentado también bebía. Como tantos. Creo que se escondían en los chigres. Esa parte no es del todo agradable, pero es lo que es. Era cariñoso. Le gustaba la música, cantaba en el Coro "Santiaguín" y, luego, en el de ha Calzada que llevaba Sergio Domingo, con quien tuvo mucha amistad. Sus amigos eran de la música

-¿Y su madre, Argentina Carnero?
-Su madre tenía casería en San Esteban de las Cruces, pero mi abuelo, que había venido de Salamanca, se dedicaba a la construcción. Estuvo en la del estadio de Buenavista, lo pasaron a la Cuenca a hacer los edificios de baños y oficinas de las minas. Llevó a la familia y montaron un bar. Durante la guerra les ocuparon la finca los soldados vascos que bombardearon Oviedo. Debieron de portarse muy bien con ellos porque a mi madre, que no le interesaba el fútbol, seguía los resultados del Oviedo y del Athletic de Bilbao.

-¿Trabajó fuera o en casa?
-En casa, y nos trató excepcionalmente bien a mi padre y a mí. Era cariñosa, atenta, muy limpia, amiga de amigas, de tener gente alrededor y de ayudar.

-¿Cómo llevaba el sindicalismo?
-Muy disgustada. Siempre me decía "No te metas en politica : Tampoco me apetecía, pero sí tengo valores de izquierdas, es evidente.

Qué tal estudiante fue?
-Regular... fui mucho más espabilado en el trabajo. Me gustaban el deporte y la lectura. Coleccionaba "Jabato" y "Capitán Truenó' y mis tíos me regalaban los libros de Guillermo. Jugué al fútbol hasta los 14 años, llegué a jugar con el Atlántico y con el Sporting hasta que recibí una patada; lo dejé...

-¿Cuándo?
Al empezar a trabajar, en el verano de 1968. Mis padres no querían, pero les dije que me vendría bien y que serían tres meses. Pretendía no depender tanto de mis padres. Vi un anuncio en el periódico de que la librería Atalaya necesitaba chico para recados. Fui y Eduardo Vigil me aceptó, pero me pidió que, al día siguiente, viniera mi padre conmigo. "iSabes andar en bici?': Mentí, dije que sí para que no me rechazaran. "La llevas a casa y vienes en ella': Pasé la noche aprendiendo a andar en bici y llegué como pude.

-Entró...
-Tuve la suerte de tropezarme con Vigil, un hombre muy interesante. Había estado en La Escolar y en otra librería, Estela, que habían montado Paquet, Lueje y otros. Aquello debió de salir mal y a Eduardo le montaron Atalaya en 1961.

¿Cómo era Vigil?
Había sido fundador del Grupo de Montaña Torrecerredo y a los seis meses empecé a ir con su hija y el novio y los amigos de ella al Sueve, a la Magdalena, a Peña Mea. En 1971 entré en el grupo Torrecerredo, hice excursiones, escalé, pasé semanas en Picos. A los 18 fui a los Pirineos. Formé parte de la Escuela Nacional de Alta Montaña. Fuimos a los Alpes a hacer un curso con profesores, alpinistas maduros, que luego dimos nosotros en los Pirineos.

-¿Vigil le metió en el arte?
-Sí, tenía relación con Piñole, era amigo de Evaristo Valle y compañero, por edad, de Antonio Suárez, Camín y Orlando Pelayo.

-Describe una figura paterna.
-Así es, me orientó en esta vida.

-¿Le alejó de su familia?
-No, pero todas mis inquietudes estaban aquí. Camín y Antonio venían de Madrid y para mí eran semidioses. Vivían de pintar, supe de sus necesidades para salir adelante como artistas... A los 15 años tuve un cuadro abstracto de Antonio Suárez.

-¿Torció el plan de sus padres?
-Mi padre me apoyó. Mi madre era más complicado. Aunque nunca lo pensé así quizá sentía algunos celos de lo que estaba viviendo. No le gustaban la montaña ni el libro.

-¿Qué tal le acogió la burguesía culta?
-Bien. Empecé como chico de los recados y enseguida me sustituyeron porque era habilidoso y Eduardo quería tenerme a su lado. Tenía una fe tremenda en mí y me animaba. Estuve cinco años en la librería y a gusto.

-Pero la dejó.
-Me gustaba el dibujo técnico y había preparado Maestría. La librería entonces no iba bien y pedí trabajo en Idom, una ingeniería.

-¿Y se lo dieron?
-Yo entraba por una pared. Dije que quería hablar con el director porque buscaba trabajo de delineante. Salió un jefe y dijo que no tenían trabajo. Añadí que no quería cobrar, que quería trabajar para aprender. Me pasó adentro y me puso a dibujar. A los pocos días me dijo que les daba vergüenza tenerme sin cobrar y que me iban a pagar 20 pesetas la hora. Calculé 160 pesetas por 25 días y era bastante más de lo que ganaba en la librería. Era 1973. En 1975 me hice novio de Isabel de la Rosa, mi mujer. Nos conocimos en la montaña Nos casamos tres años después.

-¿A qué se dedicaba?
-Sus padres tuvieron un estanco y librería enfrente de los institutos de la avenida de la Constitución y allí ayudó siempre. Luego trabajó como auxiliar en el ambulatorio.

-Su trabajo en la ingeniería.
-Estuve un año en La Felguera haciendo unos hornos de enriquecimiento de uranio y año y medio en Bilbao dibujando una acería. Marchaba los lunes de Gijón y venía los viernes con dos compañeros por aquella carretera horrorosa cuatro horas y pico. Y el fin de semana iba al monte. Durante dos años puse un stand en la Feria de Muestras relacionado con la cerámica y la artesanía popular asturiana, de azabache, cuero, madera. Visité todos los talleres de la artesanía de Asturias y saque dinero para casamos.

-¿Lo siguiente?
-La central nuclear de Almaraz, en Cáceres. Vivimos en Talavera de la Reina a 80 kilómetros, donde mi mujer tiene familia. Por estar fuera casi te doblaban el sueldo.

-¿Cuánto tiempo estuvo?
-Tres años y medio, el primero estudiando un curso de Westinghouse. íbamos a soportar tubería, un trabajo importante porque la red nuclear va por ellas. Conocimos la sierra de Gredos e hicimos escapadas a Zafra, Sevilla y Madrid. Me aficioné a la cerámica y visitarnos casi todos los alfares de España.

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Amador Fernández Carnero
Librero y galerista (2)


Amador Fernández Carnero, "Amador el de Comión" (Ciaño, 1953), librero, galerista, editor de libros de arte, se jubila el 10 de junio. Alpinista en activo, durante 22 años presidió el Grupo de Montaña Torrecerredo y fue cinco años presidente de la Federación de Montaña del Principado.
Hijo de un minero sindicalista de CC OO en La Camocha, influido por el librero gijonés Eduardo Vigil, delineante de formación, está casado y tiene una hija y una nieta.

-¿Por qué regresó a Gijón?
-Eduardo Vigil me llamó para decirme que se jubilaba y proponerme que cogiera la librería. Los tres últimos meses en la central nuclear de Almaraz había estado haciendo la comprobación de las tuberías en las pruebas en caliente del reactor. El presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo inauguró la central e128 de febrero de 1981. No quedé a la comida. Pedí la cuenta en Idom y vine.


-Apuesta fuerte.
-Me disgustó con mi madre porque renunciaba a un trabajo seguro y mi mujer estaba embarazadísima. Abrimos el l l de mayo y mi hija Elsa nació el 24 de julio.

-¿Por qué dejó ese trabajo?
-Pensé que si seguía en ese ámbito lo que me esperaba era recorrer el mundo por centrales nucleares. En España éramos dieciséis los que hacíamos ese tipo de trabajo. Me decían que lo siguiente iba a ser Holanda. Les contesté que si me mandaban a Suiza, al sur de Francia o al norte de Italia, iba pero que Holanda me queda demasiado plano. Por los Alpes me hubiera ido, porque estoy todavía enamorado. Habré ido quince o veinte veces.

-Pero le pagaban muy bien.
-Llegué a tener sueldos estratosféricos, de medio millón de pesetas [3.000 euros] porque me pagaban las 24 horas del día porque que debía estar siempre dispuesto. Mi cálculo fue: si vengo a la tienda y gano 50.000 al mes puedo vivir y será fantástico.

-Diez veces menos.
-Sí, pero yo estaba muy identificado con montaña, libro y cuadros. Abrimos Comión con librería general, especialización en montaña, Asturias, arte y arquitectura y una galería en el altillo en 1981. Inauguramos con una colectiva donde estaban Redruello, Pelayo, Melquíades Álvarez, Alba, Sanjurjo, Mieres, Camín y Suárez. Eran los pintores padres y hermanos. Y tuve cerámica.

-Los pintores hermanos son los de su edad.
-Sí, era amigo de Pelayo Ortega y de Melquíades Álvarez, que aprovechaba nuestros viajes cuando estudiaba en Bilbao para venir a Asturias. Empecé a hacerme con obra suya y alguna le vendí para la oficina de Bilbao. Después llegaron otros de su edad, como Fernando Redruello. Ramón Prendes, Rodolfo Pico, José Arias...

-Abrió siguiendo su gusto, sin estudio de mercado.
-Por eso digo que soy mal comerciante, porque no sé vender un peine a un calvo.

-¿Ganó 50.000 pesetas el primer mes?
-Por ahí anduve. Metí casi todo lo que había ganado. Hasta 1990 fue salir adelante, pero desde ahí hasta 2007 fueron veinte años francamente buenos. Desde la crisis, la época es más gris.

-¿Qué cojea más?
-Todo. Las librerías están en crisis por la informática, pero no por el libro electrónico, sino por Amazon. No puedo competir con los porcentajes ni con los portes. A mí me cuesta ocho euros lo que a ellos 50 céntimos.

-¿Y el arte?
-Tiene una crisis sectorial. En general la cultura ha sido maltratada por los políticos que tenemos.

-¿Y lo del valor refugio y lo de que los ricos han ganado dinero en la crisis?
-Pero eso es para galerías que juegan en otra división. Ésta es de provincias y nuestro cliente es la clase media asturiana, un médico casado con una profesora que pueden esconder 2.500 o 5.000 euros al año para arte. Tienes tres o cuatro ricos que te ayudan a llevar esto, pero Plácido Arango no compra en estas galerías, sino que acude a grandes subastas.

-Usted ha tenido grandes pintores.
-El último fue Eduardo Arroyo, uno de los dos pintores vivos que expuso en el Prado, y Pelayo Ortega, y éstos están colocados internacionalmente.

-Habla de los pintores padres, de los pintores hermanos. ¿Tiene algún pintor nieto?
-Edgar Plans es amigo de mi hija, pero no estoy muy cercano a ellos. Mis pintores Amancio, Pelayo eran amigos. Busco pero no veo mucho que me interese para mi concepto de galería.

-¿Fue un padre presente en la educación de su hija?
-Sí. Cuando vinimos, teníamos una vivienda arriba, con baño, cocina y habitaciones, aunque no vivíamos en ella. Elsa nació aquí y estuvo con nosotros de forma intensa hasta que tiramos todos los tabiques. Cargué mucho con ella a la espalda montaña arriba. Elsa está casada y tiene una hija.

-Usted hace escalada.
-Mi compañero de viaje es Alberto Fernández. Hicimos muchos picos en los Pirineos, en los Alpes, hasta el año noventa. No hacía más porque a mi madre le daba pánico y no quería adelantarle la muerte con disgustos. Pero en 1992, ya fuimos a los Andes y luego al Tian San en 1995 e hicimos el Khan Tengri, que son 7.010 metros y en 1997 subimos el Pico Comunismo. Cuando hicimos esas dos cumbres creó que fuimos los primeros asturianos que coronamos dos "siete miles". Luego llegaron todo esos chavales que hacen "ocho miles". Fuimos al Himalaya y al McKinley.

-¿No es incómodo subir por lo empinado hacia donde hay mucho frío y poco oxígeno?
-Sí, y no sé por qué se hace. Pero empiezas de niño a subir una montaña, al medio natural, entre árboles, con animales salvajes, los espacios abiertos y aumentas la actividad física y llegas a sitios desconocidos. No conocía los glaciares, llenos de grietas y de peligro pero enormemente atractivos. Son sensaciones, como la poesía.

-Pero el peligro lo ve.
-Sí, lo hay, pero veo más las dificultades e intento que no superen las condiciones. Ésa es la medida. Hay adrenalina a tope y cuando bajas, más. Cuando llegas a la cumbre estás contento; cuando llegas al campo base, eufórico.

-Es lo que hace la cocaína en un bar.
-Seguramente, pero eso nunca me atrajo. Por desgracia fumé desde 1971 hasta 1997. Lo dejé porque me congelé en el Pico Comunismo, en el Kirguistán.

-Cuente.
-Al bajarlo tuve que estar inyectándome oxígeno y vi la contradicción entre eso y fumar y tiré el tabaco. Fumaba un puro pero no me enganchaba.

-Se jubila, ¿qué va a hacer?
-Estoy en un mar de dudas. Voy a cerrar la librería pero mantener la galería porque no necesitamos tanto personal. La puede llevar mi mujer, a la que le quedan seis años de cotización y nuestra hija ahora trabaja en Cultura del Ayuntamiento pero puede seguir trabajando.

-¿Piensa seguir escalando?
- Sí, volver a los Alpes. Nosotros vivimos en Deva y llevo diez años subiendo todos los días al monte, de 7 a 9 de la mañana, con la perra que tiene mi vecina.

-¿Qué tal siente que le ha tratado la vida hasta ahora?
-Francamente bien. Si hubiera sido el peor de la Tierra esto sería el paraíso. Mis proyectos fueron saliendo adelante bien, con dificultades que se pueden superar. Estoy a gusto con el trabajo y con la vida que hicimos. Y de salud estamos todos bien.

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A punto de coronar el pico Jubilación

Librero y galerista, Amador `el de Cornión" (Ciaño, 1953) se jubila el 10 de junio. Como librero organizaba las ferias del libro en Begoña. Como galerista fue 16 años a Arco (de 1986 hasta 2001) y a las ferias de Gante y ArtMadrid. Editó dos libros de arte: "Valdediós", de Camín y Santerbas, y Semblanza de Gijón de Pelayo Ortega y Francisco Carantoña, ambos con premios de bibliofilia en España y el primero recibió el premio del "Libro más bello del mundo" en la República Democrática Alemana.
Alpinista en activo, durante veintidos años fue presidente de la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo y en sus mandatos compraron sede, rehabilitaron el refugio de San Isidro que habián heredado y tuvieron a cientos de niños esquiando. Fue cinco años presidente de la Federación de Montaña del Principado.
está casado y tiene una hija y una nieta.




3-Abr-2018
 


La librería Cornión anuncia su cierre


La intención de Amador Fernández, que se jubila en junio, es dedicar todo el espacio a galería de arte


J. L. G. / D. L. GIJÓN. El Comercio

Cornión abrió sus puertas en mayo de 1981, donde antes estaba la librería Atalaya, fundada en 1961. Ahora, 57 años después, le ha llegado la hora del cierre. Su propietario, Amador Fernández -que empezó a trabajar en ese local en 1968-, cumple 65 y ha decidido que es el momento de dejar un negocio en el que lleva más de media vida. «Cerraremos en el mes de junio», anuncia. Además del libro, Amador Fernández ha cultivado con mucho éxito la faceta de galerista. Hasta ahora, la planta inferior del inmueble que ocupa la librería había sido una de las galerías de arte de referencia en Asturias. A partir de junio, su intención es que la zona expositiva pase a ocupar «todo el espacio del local. La galería nos permite llevar el negocio con más tranquilidad, con menos agobios», explica.

No es el único negocio de este tipo que echará el cierre este año. La librería Santa Teresa, en Oviedo, cierra sus puertas lastrada por la falta de ventas. Situada desde 2014 en la calle Covadonga y heredera del más veterano negocio de la calle Pelayo, se encuentra en liquidación y camino de desaparecer. «No funciona, no da rendimiento. Aguantamos varios meses, pero estuvimos alargando para nada», explica Pedro Polledo, uno de los socios junto al expresidente de la Asociación de Libreros de Oviedo, Leonardo Prado.

Las librerías asturianas llevan años viendo como su negocio decrece. Desde el año 2007 las ventas han descendido de forma notable, a lo que hay que sumar la competencia de un gigante como Amazon. «Es preocupante en el libro físico. En el mundo anglosajón se calcula que ya venden el 30% de los libros. Aquí no se llega a esos niveles, pero sí que está creciendo. Hay un cambio en el modelo de compra», afirma Rafael Gutiérrez, propietario de La Buena Letra y presidente del Gremio de Libreros de Asturias.

La opinión de Luis Martín, propietario de la librería Maribel, va más allá. «Amazon es el enemigo que más daño nos está haciendo. Entiendo que funcione con rarezas o libros descatalogados, pero ¿en el día a día? En el 99% de los casos, lo que compras los tienes al lado de tu domicilio», explica el responsable de esta librería abierta en 1952.

Luis Martín denuncia además las prácticas de Amazon y reclama al Gobierno mano dura con una empresa que amenaza la supervivencia de muchos pequeños comercios y a la que en EE UU ya han empezado a acotar. «Hacen competencia desleal. No pagan impuestos y tienen a los trabajadores como los tienen. La gente se tiene que parar a pensar lo que se nos viene encima», sostiene.

Amador Fernández tampoco ve clara la situación para las próximas generaciones. «Amazon es un rival muy duro para los libreros, pero también para el resto de pequeños comercios. No pagan impuestos como los demás y juegan con las ventajas fiscales. A mí no me afecta mucho personalmente, pero el daño a la población en general es enorme y quita a los jóvenes todas las posibilidades», señala.

Las posibles soluciones, apuntan los libreros, pasan por varios frentes. El primero, que el Gobierno tome medidas para equiparar desde el punto de vista regulatorio al gigante del comercio electrónico con las librerías. «Amazon no arriesga nada, es todo logística y algo de almacenaje», afirma Luis Martín.

Otra forma de hacer frente al fenómeno Amazon, en opinión del presidente del Gremio de Libreros de Asturias, es potenciar las virtudes de las librerías, aquellos aspectos en los que la empresa de comercio electrónico no puede competir. «Tenemos que potenciar lo que nos distingue: la proximidad, la cercanía, el asesoramiento. Competir con un gigante como ese es imposible, pero en esa empresa nadie te asesora. Las librerías no deben ser meros despachos de libros, deben ser agitadores culturales. Amazon no puede hacer una sesión de cuentacuentos», afirma Rafael Gutiérrez.




10-Mar-2018
 


Rollón muestra sus "Interferencias"



El pintor abulense afincado en Gijón Rafa Rollón, en la imagen, a la derecha, junto al también artista Guillermo Simón, inauguró ayer su última exposición en la galería Cornión. En "Interferencias" reflexiona acerca de los últimos resquicios de verdad que hay en las imágenes.

La Nueva España




10-Mar-2018
 


Rafa Rollón llena Cornión de paisajes e interferencias


Tras el premio de la Feria de Arte de Oviedo, la medalla que lleva el nombre de la recordada pintora Kely, Rafa Rollón no ha hecho más que ganar territorio al arte. Ayer abría en la galería Cornión una nueva muestra de lo que está saliendo de su taller. Se titula 'Interferencias' y es una colección de paisajes humanos y naturales, atravesados por circunstancias y contextos ajenos al eje central, como si observáramos el mundo a través de una pantalla que da error.

El Comercio




7-Mar-2018
 


Rafa Rollón presenta 'Interferencias'


La galería Cornión renueva sus paredes, con la inauguración, pasado mañana, de una exposición que reúne las pinturas recién salidas del taller de Rafa Rollón. El título de la muestra, que estará en cartel hasta 14 de abril, es 'Interferencias' y pone ante la mirada una serie de paisajes interiores y exteriores interferidos.

El Comercio




7-Ago-2017
 


Grandes de Semana Grande
AMADOR FERNÁNDEZ CARNERO. Director de la galería de arte Cornión

Su amor por el arte le ha llevado hasta la dirección de la galería Cornión y su pasión por la montaña le hizo alcanzar cumbres y la presidencia de la sociedad Torrecerredo. Amador Fernández Carnero navega con soltura entre sus mundos aunque, haciendo suyas las palabras de Rubio Camín, sabe que ningún artista pueda alcanzar el arte que genera la Naturalez. ¿ Una tercera pasión? Su nieta Gala.


Su contribución al arte ha sido fundamental; de ahí la importancia de su persona. Gijón no sería el mismo sin su olfato para detectar el talento ajeno, los valores estéticos y la innovación plástica. Ahí es un mago. Es Amador Fernández Carnero.

-Defínase, por favor.

-Nací en Ciaño, Langreo (1953). Vine a vivir a Gijón a los ocho años. Estudié en el Instituto Jovellanos y luego hice Maestría Industrial. Cuando tenía quince años, un verano trabajé aquí, en la librería de Eduardo Vigil, se llamaba Atalaya, pero llegó septiembre y no quise dejarlo así que decidí estudiar por la noche. Durante siete años trabajé en una ingeniería, hasta que se jubiló Eduardo Vigil y me propuso quedarme con el negocio. Pedí la cuenta y en 1981 nació Comión.

-¿Qué le apasiona?

-La montaña y el arte. Son dos cosas distintas que vinieron a mí. Por Atalaya desfilaba lo mejor, Piñole, Orlando Pelayo, Aurelio Suárez, Rubio Camín, Antonio Suárez... Y Eduardo Vigil había sido el albacea de Evaristo Valle y fundador de Torrecerredo. Yo he sido presidente de esta sociedad durante 22 años.

-¿Por dónde se inclinan sus sueños?

-Cuando me jubile me gustaría que siguiera Comión en manos de mi hija; ella nació aquí. Abrimos el negocio en el mes de mayo y Elsa nació en julio.

-Montañero, galerista y librero, ¿qué le satisface más?

-Soy librero y galerista por necesidades del guión, llevo aquí 36 años, pero en realidad son 49. En mayo del 68, cuando andaban todos corriendo delante de la policía, yo vine a establecerme. Pero la montaña es algo más que un deporte, es una espiritualidad, vivirla para mí es fundamental.

-¿Qué le parece que haya "overbooking" en el Urriellu?

-Es triste, aunque ellos estarán encantados. Yo estoy más a gusto en la montaña de al lado, sólo con el compañero de cordada.

-¿Cuál ha sido su cumbre más alta?

-El Pico Comunismo, de 7.495 metros, está en Táyikistán. La subí en 1997, pero tuve problemas de congelación y tuvieron que amputarme dos dedos del pie derecho. Hace cuatro años escalé el McKinley, en Alaska, cerca del círculo polar ártico, con un compañero, siempre el mismo, Alberto Fernández Castañó. Es una persona estupenda y gran amigo.

-¿La Naturaleza es arte?

-Sí, siempre lo decía Rubio Camín. Por mucho que se empeñen los artistas en imitarla nunca lo conseguirán; está por encima de nosotros.

-¿A quién le concedería el Premio Princesa de Asturias de las Artes?

-A un amigo, a Pelayo Ortega.

-¿Nunca le han designado jurado de los mismos?

-No, nunca.

-¿Hacen cola los artistas a su puerta?

-Hubo un tiempo que sí, pero ahora saben que me mantengo con mi grupo y que doy pocas oportunidades.

-¿Gijón tiene algo de mágico respecto al arte?

-Siempre ha sido cuna de artistas, sobre todo de pintores, la prueba es que hay una presencia importante. Así como Oviedo cultiva la Literatura, y Avilés el teatro, Gijón ha dado grandes firmas.

-¿A quién le hubiera gustado conocer?

-A Picasso, pese a su carácter duro y difícil. Pero para mí hay dos pintores ante los cuales me descubro, que son Picasso y Goya. Son los más grandes.
Aparte, las pinturas negras de Goya tienen gran actualidad, en su día estuvieron valoradas como una revolución del arte pictórico.

-¿Cuál es el libro que siempre volvería a leer?

-De niño me marcaron las aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Es una novela clásica, pero yo la disfruté mucho.

-¿Se fía de su instinto o es academicista?
-Me apoyo en el instinto, pero éste no sé lo que es. Creo que consiste en una acumulación de datos, experiencia, y formación, que en determinado momento actúan y dictaminan.

¿Le ha fallado alguna vez?

-Sí, pero tuve más aciertos que fallos.

-¿Ya ha encontrado su perla del Caribe?

-Si, es Pelayo Ortega. Somos amigos, crecimos juntos, e incluso yo le compré cosas antes de poner Cornión.

-¿Ha sufrido ingratitud en algún momento?

-Sí, pero no me atormenta, ni siquiera lo pienso. La vida no me ha tratado mal. Estoy contento con el camino andado.

-¿Si volviera a nacer que le gustaría ser?

-Arquitecto. Me interesa mucho la Arquitectura.

-Su amor se llama...

-Gala, mi nieta.

-¿Y su amor de montaña?

-El Picu de los Cabrones, una cumbre muy importante del macizo central de los Picos de Europa.

Cuca Alonso.
La Nueva España




31-Mar-2017
 


El pintor Miguel Watio inaugura hoy en Cornión su exposición "De paso"


La galería Cornión mantiene su respaldo por Miguel Watio, pintor sevillano nacido en 1966 que reside en Gijón desde hace trece años. La sala que dirige Amador Fernández Carnero tiene previsto inaugurar hoy, a partir de la ocho de la tarde, la exposición "De paso".

Miguel Watio, poseedor de una iconografía muy personal, ofrece en esta muestra parte de sus últimos trabajos: acrílicos sobre lienzo en los que el artista vierte, tras la apariencia figurativa de sus obras, soluciones geométricas y abstractas. El estilo del artista es el resultado, en este sentido, de la conjugación e integración de diversas soluciones a partir de sus características figuras o siluetas negras.

La exposición permanecerá abierta en Cornión, en la calle de La Merced, hasta el próximo 29 de abril. Esta muestra permite comprobar la madura propuesta de un artista que ha ido consolidándose en el feraz campo de la pintura asturiana. Es la de Miguel Watio, que ya ha expuesto en esta misma sala, una pintura que aúna coherencia y sugerencia.

La Nueva España. J. L. A. | Gijón




18-Feb-2017
 


Legazpi retrata la caída del hombre en la miseria
El artista presenta en la Galería Cornión la muestra "Perra Vida"

El artista plástico José Legazpi protagoniza la muestra "Perra vida", que el próximo 24 de febrero se inaugura en la galería gijonesa Cornión. Una exposición en la que el pintor presenta su producción del último año, marcada por la denuncia social y por el retrato de seres anclados a ambientes marginales o de exclusión social.

Según explica la Soledad Álvarez, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, Legazpi trata en estas obras de reflejar "con una voluntad cronística cómo la condición humana se vuelve inmisericorde tanto en el aspecto físico como en el moral y permite la caída del individuo en estados de postración en los que vivir se convierte en algo execrable, miserable y desprovisto de todo rastro de dignidad". Un empeño para el cual el autor recurre "a unas soluciones técnicas y formales que rehúyen los remedios fáciles y rápidos y desvelan una vez más algunos de los rasgos que le caracteriza como artista: la indefinición disciplinaria, el recurso a la técnica con afán indagatorio para ahondar en la relación existente entre la técnica, entendida como elemento necesario para el desarrollo de la idea o como elemento expresivo primario, la forma, que él entiende como elemento significante, y el discurso, condicionante y consecuencia a la vez en su resultado final de la correcta adecuación de los procesos técnicos y de formalización".

Esta línea de trabajo se enmarca además, según precisa Álvarez, en la trayectoria de Legazpi durante el último lustro, en el que ha profundizado en la marginalidad, como se percibió en su anterior exposición: "Billy Conejo en los límites de la marginación", presentada el año pasado en la Universidad de Oviedo. Aunque siempre, y esta es una constante en la obra del artista, poniendo en primer plano "la preocupación por entender al hombre en las diferentes situaciones a las que le enfrenta la vida.

Franco Torre
La Nueva España




19-Ene-2017
 


Fega envuelve su cita con Gijón en sus mejores telas


Inaugura mañana exposición en Cornión para rendir un tributo absoluto a la pintura.

Hace tiempo que Luis Fega (Vegadeo, 1952) se ha salido del cuadro. Ensamblajes de madera, volúmenes verticales y voluptuosas geometrías se combinan últimamente en sus exposiciones con las portentosas pinturas que le definen y le han convertido en una de las presencias seguras de la nómina de artistas notables. Pero a Gijón, donde mañana (20 horas) pone cara al público una de sus últimas colecciones, viene sin ese guiño escultórico. En su sala de cabecera, Cornión, a la que, pese a haber volado fuera de Asturias hace lustros, sigue siendo fiel, muestra Fega sus mejores telas, rindiendo un homenaje a la pintura-pintura. Esa que le ha dado tantos éxitos y tantas bendiciones.

Expone en total el pintor de Vegadeo 18 lienzos, de diverso formato. Todos encarados con acrílico. Aunque cada una de las pinturas lleva una simbólica denominación ( 'Posilón', 'Torco', 'Samazán', 'Alisco'...), el conjunto llega a las paredes de la sala gijonesa sin título, porque como él mismo dice, «nadie buscaba nombre a las exposiciones de Picasso o de Bacon». Eran, sencillamente, o mejor dicho, extraordinariamente, «la exposición del pintor». Y eso es lo que es esta cita de Cornión, que se mantendrá ante la mirada de todos hasta el 18 de febrero, ofreciendo un bello recorrido por lo que los pinceles de Fega han creado en los últimos meses.

La mayoría de las pinturas están fechadas en 2016, pero no pocas salieron de su estudio este recién estrenado 2017.


Han pasado ya cuatro años desde la última individual gijonesa de Luis Fega, que, ha estado presente en todas las colectivas de Cornión, pero no exhibía sus pinturas en solitario desde 2012.

Recientemente ha mostrado su obra en la sala Puxagallery, en Madrid. De hecho ha sido el segundo invitado de su todavía corta historia promocionando la creación asturiana en la capital.

Paché Merayo
El Comercio




18-Ene-2017
 


Luis Fega inaugurará el próximo viernes su esperada muestra en la sala Cornión
El pintor de Vegadeo es uno de los más destacados del actual panorama español

El artista asturiano Luis Fega (Vegadeo, 1952), uno de los pintores más notables del actual panorama español, inaugurará el próximo viernes exposición en "Cornión", una sala a la que se viene manteniendo fiel desde casi tres décadas.

La muestra, que estará en la galería que dirige Amador Fernández Carnero hasta el próximo 18 de febrero, ofrece un notable interés para los aficionados. Y no sólo por la acostumbrada calidad y singularidad de la pintura de Luis Fega, sino también por las novedades que ha ido introduciendo en su obra en los últimos años.

Algún ejemplo de esas investigaciones e incorporaciones a su trabajo se vio, por ejemplo, en una serie de "ensamblajes" que expuso el pasado septiembre en la sala del complejo de As Quintas, en La Caridad. "Pretendo sacar la pintura de la pared y darle tres dimensiones; se trata de un híbrido entre pintura y escultura", explicó entonces el pintor en declaraciones a este periódico.

Luis Fega es un artista inquieto que, pese a ciertas características estilísticas, ha procurado no repetirse. Es uno de esos autores que cree en los poderes de la pintura. Y, también, en que el artista está obligado a experimentar, a atreverse por territorios expresivos desconocidos que aporten nuevos ángulos de visión a la experiencia estética.

El artista de Vegadeo, que ha participado en varias ediciones de ARCO y en colectivas destacadas como el "VI Salón de los 16" o en el Museo Español de Arte Contemporáneo, expuso por última vez en Cornión en 2006. De ahí el interés y la curiosidad por esta nueva muestra. El pasado diciembre inauguró asimismo en Madrid, en Puxagallery, una muestra con sus pinturas y ensamblajes recientes bajo el título "Estancias de la memoria". La obra del veigueño ha venido concretándose entre la atracción de dos polos, el del azar y el del orden, según ha subrayado la crítica. Un autor en el que la pintura y el gesto de pintar forman parte de una especie de acontecimiento.

En 2016 se cumplieron cuarenta años de la primera exposición individual de Luis Fega. Fue en Santiago de Compostela.

J.L.A.
La Nueva España




31-Dic-2016
 


Camín era un artista integral


El crítico Ángel Antonio Rodríguez destaca la importancia del arte religioso en la producción del artista gijonés.

«Camín era un artista integral, trabajaba en todos sus proyectos de manera simultánea y no desdeñaba ninguna disciplina». Con estas palabras ensalzó ayer Ángel Antonio Rodríguez, director de AlNorte, la Semana de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO, la figura de Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929-2007). Lo hizo en el marco de la conferencia que ofreció, en la galería Cornión, sobre las piezas escultóricas del artista. Entre la abundante producción del gijonés, Rodríguez se centró, sobre todo, en las obras religiosas.

«Conocía lo que hay en Gijón, ya que tiene obras en muchas iglesias. Pero no me esperaba encontrar tantas cosas», aseguró el ponente. Madrid, Andalucía, Cataluña, Aragón, Galicia y Castilla y León son algunas de las comunidades que albergan arte religioso firmado por Camín. Pero sus obras traspasaron las fronteras nacionales, de modo que pueden contemplarse, por ejemplo, en Reino Unido y Filipinas. Buena parte de las piezas sacras más relevantes realizadas por Camín corresponden a la década de los sesenta. Por aquel entonces residía en Madrid y, además de pinturas y esculturas de estilo moderno, cultivaba el género devoto. «Respetaba el arte clásico y las vanguardias. Y el religioso, que le resultaba muy interesante», puntualizó Rodríguez.

'Catálogo razonado'

El director de AlNorte conoce muy bien la obra de Camín. Además de haber sido una persona cercana al artista, es el autor de uno de los tres volúmenes que componen 'Joaquín Rubio Camín. Catálogo razonado'. En sus páginas, subraya el desarrollo de algunas vertientes que tienen entidad específica, como la obra pública y civil, el diseño, la arquitectura y los encargos de entidades religiosas y también particulares.

Trata Ángel Antonio Rodríguez uno de los puntos esenciales y menos estudiados en su trayectoria, precisamente, el arte sacro, que no se ha sometido a grandes análisis por tratarse de arte de encargo. Pero fue fundamental en su vida. Camín, quien fuera escultor, pintor, diseñador y fotógrafo, dejó su impronta en la villa de Jovellanos a través de numerosas obras: 'Génesis', instalada en el parque de Begoña; 'Evocación', homenaje a Francisco Carantoña ubicada a unos metros de la obra anterior; 'Obelisco', en la rotonda de Foro, 'Castillo de Salas', en el paseo del Cervigón; o el mosaico del cauce del río Piles, entre otras.

P.L.
El Comercio




3-Dic-2016
 


Camín al completo, solo faltaba su sonrisa


Cornión rinde homenaje al creador con una exposición que recorre todos sus tiempos, formas y materiales | La esperada cita, que llega unos días antes del aniversario de su muerte, en 2007, llenó la galería de artistas, amigos y familia

Está todo. El comienzo con sus paisanajes de los cincuenta y sesenta, las naturalezas, los interiores, las chimeneas fabriles. El final, con esas solitarias frutas acuareladas sobre el mantel, con esos delicados collages de perfiles montañosos e industriales. Los tiempos intermedios, las reflexiones sobre el cubo, la madera, el acero, el bronce. La composición y descomposición de la realidad. En Cornión, su casa, más que su galería, está desde ayer todo Camín. Y con él su amado Valdediós. No como paisaje, sino como libro, el que le dio el Premio Nacional de Edición y que se muestra igual que un tesoro bajo vitrina. Es su mundo al completo. Un universo resumido hasta el 14 de enero en una exposición enorme e íntima a la vez. Para celebrarla, para celebrar al propio Joaquín Rubio Camín, se reunieron entre sus formas, materias y tiempos muchos de sus fieles. Artistas que fueron amigos, como Miguel Mingotes, Ramón Prendes, Josefina Junco, Cuervo Arango. Pintores que le idolatraron y crecieron cerca de su luz, como Edgar Plans. Críticos que le estudiaron, como Ángel Antonio Rodríguez. Todos fueron su familia y como familia acudieron ayer a su homenaje, al lado de Carmen Díaz Cotera, su viuda, que compartió 34 intensos años de vida con él. El mismo Amador Fernández, alma de la galería-librería que acoge este recuerdo expositivo póstumo, a pocos días de cumplirse el aniversario de su muerte (28 de diciembre), era uno de los suyos.

Ayer, en Cornión, estaban casi todos, pero «faltaba su sonrisa» y su voz implacable. Las dos se apagaron en 2007. Hace nueve años, como reza la muestra, que se alimentará con dos charlas en la propia galería sobre la herencia de este maestro, que fue escultor, pintor, diseñador y pensador.

La catedrática de la Universidad de Oviedo Soledad Álvarez hablará sobre Camín y sus volúmenes y pinturas el próximo día 15, y el crítico Ángel Antonio Rodríguez, sobre la escultura religiosa, el día 29.

Paché Merayo
El Comercio 03/12/2016




30-Nov-2016
 


Cornión inaugura el viernes la exposición 'Nueve años sin Camín'


El catálogo razonado dirigido por la catedrática de Historia Soledad Álvarez ya está disponible

La galería gijonesa Cornión inaugura el viernes la exposición 'Nueve años sin Camín', que coincide con la reciente publicación del 'Catálogo razonado de Joaquín Rubio Camín', que, bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte María Soledad Álvarez Martínez, ha sido editado y patrocinado por la Fundación María Cristina Masaveu. La obra consta de tres tomos y ha salido a la venta a un precio de 120 euros.

Murió en diciembre de 2007 el artista integral que hizo de Valdediós su hogar y regresa ahora a la que fue su casa: Cornión.

Lo hace con sus geometrías perfectas y a la vez parabólicas; con su abstracción del espacio, siempre figurativo; también con sus últimos gestos al agua y sus pinturas al óleo. Será esta exposición dedicada a su obra una cita tan seductora como esperada.

Amador Fernández, el alma de de Cornión, lleva meses trabajando en una muestra muy especial también para él. Ha organizado con mimo infinito el reencuentro con el escultor apasionado y minucioso en los detalles que fue Camín, con el pintor delicado que retrató gentes, paisajes y calles.

La exposición mostrará solo una pequeña parte de lo que fue Camín para el arte asturiano y español. El todo está ya perfectamente inventariado gracias a la Fundación Cristina Masaveu, que se encargó de dar forma a ese catálogo razonado que es ya una realidad tangible y disfrutable.

Redacción
El Comercio




30-Nov-2016
 


Cornión recupera la figura de Rubio Camín a los nueve años de su fallecimiento


Cornión, la galería de arte de Gijón a la que estuvo vinculado Joaquín Rubio Camín, recupera la figura de este polifacético artista gijonés fallecido en 2007. Lo hace con una exposición titulada "Nueve años sin Camín".

La exposición se inaugurará este viernes día 2 de diciembre a las 20 horas. La muestra coincide también con la reciente publicación del catálogo razonado de Camín, editado y patrocinado por la Fundación María Cristina Masaveu. Se trata de una obra de cuidadísima factura en tres tomos y bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte María Soledad Álvarez Martínez. Los trabajos de investigación, catalogación y estudio de obra bidimensional y tridimensional han sido desarrollados por la doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo Ana Johari Mejía Robledo, becada por la Fundación. Este catálogo nace con la intención de convertirse en una obra de referencia para investigadores o coleccionistas de arte.

E.L.
La Nueva España




30-Sep-2016
 


Noche Blanca 2016 en la galería Cornión





19-Ago-2016
 


La entrega de la distinción de LA NUEVA ESPAÑA


Miguel Galano: "Pinto con la cabeza las 24 horas; miro hasta que el cuadro viene solo".

La esencia del oficio de pintor es encontrar "la pulsión, la pegada" del lienzo, afirma el creador tapiego al recoger el galardón de "Asturiano del mes" de junio.

Oviedo, E. LAGAR El pintor Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956) cumplió 60 años esta semana y ayer recibió el premio "Asturiano del mes" de junio de LA NUEVA ESPAÑA como el mejor anuncio de que comienza "la mejor década" de su vida. El artista, arropado por familiares y amigos en el acto de entrega, celebrado en la redacción central del periódico en Oviedo, comentó con humor que en esta nueva edad espera que su trabajo pictórico "cruce el Pajares" e, incluso, llegue más allá: "A ver si subimos al Everest". En junio pasado, Galano protagonizó una deslumbrante exposición en Gijón y fue objeto de una monografía sobre toda su obra, escrita por Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, exdirector del Museo Reina Sofía y uno de los críticos de referencia en España. Por estos motivos, sustentados en una trayectoria pictórica tan personal como excepcional, Galano se hizo acreedor del "Asturiano del mes".

La entrega del galardón se convirtió en una lección magistral sobre su personal arte pictórico. No parece Galano dado a la exhibición social y, como en su obra, prefiere el tono discreto, la mesura del gris. Pero en la comida posterior se destapó y mostró un discurso bien armado que refleja la intensidad con la que concibe su oficio y sus cuadros. Casi todos los lienzos, indicó, se apoyan en una fotografía (ahora digital) del lugar pintado, pero nacen y se sustentan en una fotografía mental, fruto de una larga contemplación, imprescindible en un proceso donde cada paisaje es un autorretrato. "Pinto las 24 horas con la cabeza".

De este carácter intenso y a la vez despojado de la pintura de un artista que ha reflejado como nadie el alma del paisaje del occidente de Asturias, habló Isidoro Nicieza, director general de LA NUEVA ESPAÑA y director general de Contenidos de Prensa Ibérica Media, grupo al que pertenece este diario. Antes de entregarle la estela de bronce de Legazpi, símbolo del premio, Nicieza elogió la pintura de Galano, "que nunca deja indiferente y causa siempre una quietud inquietante". También subrayó cómo, gracias a esta voz pictórica tan personal que busca desatar "un temblor" en el espectador, Galano ha logrado retratar no sólo la esencia del Occidente, también de todos los paisajes por los que pasó su pincel. Nicieza incidió en un curioso proceso operado por su pintura: ha conseguido que Galano deje de ser un apellido y se convierta en una característica sustantiva de algunos paisajes que parecen imitar al arte: "Esto es galano".

El pintor tapiego estuvo acompañado por su hija Manuela, su pareja, Marta Paniagua, y lo que él definió como su "pequeña familia artística", los creadores Cuco Suárez y Javier Victorero y el periodista y poeta Ceferino Montañés. Por parte de LA NUEVA ESPAÑA, asistieron, junto con Isidoro Nicieza, la directora del diario, Ángeles Rivero Velasco, y el exdirector Melchor Fernández Díaz. Además de la escultura de Legazpi que simboliza el premio, Galano recibió algo que le hizo especial ilusión: una caricatura de Pablo García, el dibujante del periódico, que en esta ocasión tenía un toque... muy galano.

El artista tapiego, tal y como afirmó, pinta 24 horas en su cabeza. ¿Pero cuánto tarda en completar un cuadro? Ésa fue la pregunta que un día le hizo Pedro de Silva para el proceso de redacción de un catálogo, acaso llevado por esa sensación de que los lienzos de Galano flotan siempre en un lugar sin tiempo, nebuloso. No es algo que se pueda medir con un reloj, indicó ayer el pintor. Lo importante es encontrar "una pulsión", dar con "la pegada", mirar la realidad "hasta que el cuadro ya viene solo". A ese proceso de búsqueda y contemplación previo a la primera huella sobre el lienzo, Galano lo llama "salir de caza".

La pincelada, estrictamente hablando, en ocasiones no lleva mucho tiempo. Como anécdota, contó que tituló un cuadro "Cinco fados", que es el tiempo que tardó en pintarlo: los 12 minutos aproximadamente que duraron los cinco fados que escuchó mientras tanto. La música es, en ocasiones, su compañera en el taller, donde siempre está feliz, según reconocieron su hija y su pareja. Fados, jazz y tarantela napolitana, precisó su amigo Cuco Suárez. Los dos, en aparentes extremos opuestos de la creación artística pero con enorme sintonía en lo personal, comparten el mismo gusto musical. Y algunas claves curiosas al respecto. Cuando Galano le enseña a Cuco Suárez algún cuadro que no le convence del todo, éste le dice: "Creo que le falta un fado".




1-Ago-2016
 


El pintor tapiego Miguel Galano, "Asturiano del mes"
por una obra tan personal como universal

El artista, que ha captado como nadie la esencia del occidente asturiano, se consolida como una de las figuras más personales y sólidas de la pintura española.

Oviedo, E. LAGAR - La Nueva España

El pintor Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956) tardó muchos años, según propia confesión, en encontrar su camino artístico personal. Ahora lo ha hallado de una manera tan rotunda que en algunos casos hay determinados paisajes de Asturias, especialmente los del Occidente, que parecen haber sido creados sólo para imitar los cuadros de este artista que obstinadamente cultiva una "quietud inquietante".

Pero Galano ya no es sólo el gran pintor del occidente asturiano -pocas veces un artista asturiano ha conseguido extraer la esencia de un territorio concreto con tanta hondura-, sino que su figura se proyecta con fuerza en el ámbito nacional y, según algunos expertos, llegará a la escena internacional. Ésa es la opinión de una de las voces más autorizadas de la crítica española, Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, que en junio pasado presentó una monumental monografía sobre Galano, primorosamente editada por Hércules Astur. Ese mismo mes, Galano protagonizaba también una exposición en la galería gijonesa Cornión, con una muestra de 20 paisajes asturianos, suecos y daneses. Hacía tres años que no exponía. La cita sirvió para constatar esa visión que Bonet tiene de Galano como pintor "atípico y excepcional" capaz de "universalizar lo que tiene más cerca". Quedó patente que el tapiego se ha convertido ya en una figura artística de la estirpe de Morandi, con quien está emparentado por su desnudez esencial, Hopper o Wyeth. Todos ellos pintores del silencio, fuera del tiempo.

Por todas estas razones LA NUEVA ESPAÑA ha decidido otorgar a Miguel Galano el "Asturiano del mes" de junio. Con esta distinción, el diario asturiano pone de relieve la trayectoria y la proyección de un artista cuya obra cada día alcanza un mayor reconocimiento sin perder ni un ápice de su personalidad. Más bien al contrario. La acentúa. De hecho, ése ha sido siempre su objetivo: caminar incansablemente, ajeno a las modas, hacia una voz pictórica propia. Galano, un artista que trabaja en voz baja, sin prisa, se define como "un pintor de lo mismo". Siempre en busca la emoción. "Lo que vale es el temblor", sentenció. "Lo que me importa es ponerse delante de un cuadro y que nos transmita algo, delante de un cuadro debería ocurrir algo, y, cuando se produce ese milagro, para qué vamos a racionalizar".

Miguel Galano afirma que "lo que vale es el temblor", en referencia al efecto que ha de causar la obra. Y sus cuadros, pese a la contención cromática, transmiten siempre esa vibración emocional. El nuevo "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA es el pintor de paisajes apagados, siempre con una luz matizada, en ocasiones melancólicos. Su territorio son los cielos lechosos, la niebla y la nieve. Sus casas solitarias y misteriosas se han convertido en su firma personal. El escritor Andrés Trapiello ve en esos lienzos "ascuas acunadas en la ceniza". En sus paisajes no hay figuras humanas y Trapiello interpreta esa ausencia no como el retrato de un lugar abandonado para siempre. "En todos ellos sentimos que alguien acaba de irse, que alguien aparecerá en cualquier momento por algún rincón del cuadro, como en un cita secreta y misteriosa". El occidente asturiano se ajusta a la perfección al ojo de Galano -que, por otra parte, nunca pinta del natural, sino a partir de fotografías-, pero su mirada también se ha paseado por Cracovia, Barcelona, Madrid, Oviedo, Praga, Córdoba y Cartagena de Indias. Paisajes urbanos o naturales que, de alguna manera, ha ido "galanizando" después de una larga contemplación.

Aunque el paisaje copa gran parte de la producción de este pintor, en el retrato también sobresale su pincel por la manera en que acentúa la esencia de sus modelos. Ahí está el que pintó de su gran amigo el artista lavianés Cuco Suárez, o el retrato del escritor Ernesto Sábato y que se encuentra en la Biblioteca Nacional. O el de Manolín el gitano, el conocido personaje ovetense. Fue una obra que enorgulleció a su autor y también al retratado, que posteriormente pedía limosna a los turistas recordándoles que él había sido pintado "por el gran artista Miguel Galano".

Los bodegones y las flores conforman otra parte de la obra. Aquí, las rosas de Galano florecen como otra llamada a la esencia de la pintura, similar en maestría a la que demostrara otro grande del arte asturiano, el pintor Luis Fernández.




30-Jul-2016
 


Todo Camín
Rubio Camín regresa al papel

A su muerte en 2007, su saber y su grandeza hacía décadas que eran celebradas. Pero aquel diciembre que cerró los ojos se descubrió un legado artístico, cuya dimensión, enormidad y diferencia sorprendió, incluso a su familia. Ahora está todo en la obra monográfica editada por la Fundación Cristina Masaveu.


Se fue con su voz oceánica y su barba blanca de cuento azul un 28 de diciembre.Aquella noche de hace ya nueve años lloraron hasta las calles. A Joaco, a Joaquín Rubio Camín, Camín para el arte completo, se le quería tanto como se gozaba su obra. Era el maestro, el conversador, el sabio y, por supuesto, el escultor más notable que Asturias le dio al siglo XX. Antes de aquellas navidades de 2007 ya tenía casa propia en la historia, pero después, cuando a su muerte se inicia la investigación de su legado, con el fin de catalogarlo con voluntad razonada y científica, ni los más cercanos ni la familia ni los muchos expertos que analizaron durante lustros los pasos que fue dando quedaron ajenos a lo sorpresa. La dimensión de la herencia artística era, es, de tal enormidad que parecía imposible de abarcar. Finalmente se ha conseguido. Después de seis años de trabajo continuado, bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo y entrañable amiga de Camín, Soledad Álvarez, acaba de ser culminada su esperada monografía. Una publicación que se debe a la labor de mecenazgo de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, que no solo ha patrocinado la edición, sino que creó, a la muerte del artista, una beca de investigación para encarar la ingente labor ahora terminada. Tres volúmenes se han necesitado para cerrar su historia, para contar su paso por el mundo y dar fe "de las miles y miles de obras creadas", recuerda la catedrática. Bajo el título `Joaquín Rubio Camín. Catálogo razonado', sale ahora a la luz el fruto de "tanto esfuerzo". Y lo hace no solo como un relato de arte, sino también de vida.

En la exploración, inventariado, estudio, catalogación, reproducción fotográfica de las obras, que sobrepasan la escultura, ya que Camín fue también un importantísimo pintor -Premio Nacional en 1955-, además de fotógrafo, grabador, diseñador de muebles y hasta de portales y alcantarillas, han trabajado, además de Soledad Álvarez, la doctora en Historia del Arte Ana Johari Mejía Robledo y el crítico de arte de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez. Ana Johari fue la becada de la fundación y a su labor se deben los dos primeros volúmenes. Uno dedicado a la pintura, dibujo, collages y acuarela. La obra "bidimensional", como dice ella. Y otro a la escultura, clasificada por acero y madera, sus dos grandes materias, pero también por la utilización de hierro, bronce, piedra, mármol y hasta por papel en el que vertió su talento. A Rodríguez corresponde el tercer volumen. En sus páginas subraya el desarrollo "de algunas vertientes que tienen entidad específica y requieren un tratamiento independiente, como la obra pública y civil, el diseño, la arquitectura y los encargos de entidades religiosas y también particulares". Trata Ángel Antonio Rodríguez uno de los puntos esenciales y menos. estudiados en su trayectoria, el arte sacro, que no se ha sometido a grandes análisis por tratarse de arte de encargo. Pero fue fundamental en su vida. De hecho, el crítico recuerda cómo el escultor se hizo tal -después de llevar media vida pintando-, precisamente tras recibir un encargo religioso, que le descubrió la magia del volumen.

De cómo transitó de un lenguaje a otro, de cómo la pintura volvió a su paleta con los años y de cómo su evolución y su crecimiento fueron imparables dan cuenta los tres expertos. Pero sobre todo la obra que atrapan sus páginas. Por eso las imágenes también tienen firma. Muchas son reproducciones de sus años jóvenes en blanco y negro, otras de su querido compañero de aventuras y gran fotógrafo Gabriel Cualladó, que le retrató en el Valdediós del que era habitante feliz y donde levantó su casa y su taller. Algunas hay también que pasaron por EL COMERCIO. Pero la gran mayoría son espejo de las obras legadas, gracias a las capturas de Kike Llamas y Marcos Morilla, ambos expertos en documentar arte y que tuvieron que recorrer el país en busca de la ingente herencia del escultor.

De la labor de todos ellos han salido los tres libros, cerrados en su contraportada con tres autorretratos diferentes del propio Camín, y taladrados en sus páginas de tal modo que de perfil pudieran parecer una escultura del maestro, gracias a cuyos trazos se accede a cada uno de los capítulos. De los tres se han publicado 1.500 ejemplares y de ellos 1.000 han sido donados por la institución asturiana. "a los herederos de Joaquín Rubio Camín para el mantenimiento y conservación de la colección de artista, con los fondos obtenidos de su venta". Pero no se pretende solo mantener vivo su legado material. Las miles de páginas de este catálogo razonado buscan, sobre todo, la divulgación de su magnífíca obra. De la conocida y de aquella que sorprendió a tantos y que ya es tesoro patrimonial. Como lo es el propio Joaquín Rubio Camín.

Nacido 78 años antes de su muerte, en el Gijón de 1929, le gustaba aplicar el lenguaje de sus esculturas a las disciplinas de la vida. Tenía claro que los volúmenes, el cubo, las aristas y los vértices se podían consagrar a la pura contemplación y a la más elevada reflexión, pero también estaba convencido de que cuestiones tan altas tenían su sitio en territorios más prácticos. Por eso dedicó sus muchos conocimientos y sus maravillosas manos a crear formas "útiles". Su casa de Gijón y su refugio de Valdediós estaban plagados de lámparas" mesas, estanterías, chimeneas diseñadas por él. Todas están ahora en los libros que le tratan de resumir. Que tratan de explicar cómo su genio de artista integral, global. ,y completo también quedó fijado a los objetos más cotidianos. Su legado más oculto y todo él que mantuvo entre aquellas paredes propias y otras privadas es el que ahora conmoverá, seguro, a quienes le admiraban y a quienes se acercarán a él por primera vez. En realidad, Camín ha estado por todas partes. Pero pocos eran los que asociaban a su herencia algunas de sus obras urbanas. Una tapa de alcantarilla o las trazas estéticas de un portal del centro de Gijón. Son las huellas de un artista enorme, que habló todos los lenguajes de la creación. Un artista que está en varios museos, el Bellas Artes de Asturias, el Evaristo Valle, y por supuesto el Jovellanos de Gijón, donde legó toda la génesis de su obra, en una colección de maquetas de cartón de cada una de sus esculturas, de valor incalculable.

Ahora toda su obra regresa a ese papel embrionario que tanto le gustaba para ser materia de homenaje. Para ser el libro, los libros, de su vida y obra.

Paché Merayo
El Comercio




25-Jul-2016
 


Miguel Galano, medalla de oro en Valdepeñas


Valdepeñas: Una pintura de Miguel Galano, Medalla de Oro de la 77 Exposición Internacional de Artes Plásticas

La pintura “Invierno en Frederiksberg Have”, con una escena que muestra una paisaje sombrío, del artista Miguel Galano se ha impuesto a las 303 obras que este año se han presentado a la 77 Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, obteniendo la Medalla de Oro de la exposición y un premio de 15.000 euros, a las que se suman cuatro obras que han sido seleccionadas por el jurado para el fondo de adquisición.

En esta edición el jurado estuvo compuesto por Jesús Martín Rodríguez-Caro como Presidente de Honor, Manuel López Rodríguez como Presidente, José Javier Pérez Avilés como Secretario y actuaron como vocales destacados artistas y expertos en arte como el director del Instituto Cervantes en París, Juan Manuel Bonet; la premiada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y Premio Picasso, Carmen Laffon; el director artístico de la Fundación Thyssen Bornesmiza, Guillermo Solana; y el escultor Premio Nacional de Artes Plásticas Julio López Hernández, que además será artista invitado en la exposición que se podrá ver durante el mes de septiembre.

Tras dar a conocer hoy el fallo del jurado, el alcalde de Valdepeñas, Jesús Martín, ha querido agradecer a los miembros del mismo su implicación con la muestra manifestando que “que se hayan comprometido con la trayectoria de una exposición que mantiene esta ciudad más de 70 años, por lo que ya no es nuestra es de todos como dice el verso de Machado, y por lo tanto esta exposición es lo que es porque al lado de las grandes obras que hay en la pinacoteca municipal, con grandes nombres como Pancho Cosío o tantos otros, es porque ha gozado con unos jurados de una altura tremenda”.

En cuanto a la obra ganadora del certamen, el miembro del jurado y director del Instituto Cervantes en París, Juan Manuel Bonet, ha destacado que la obra es de un artista bastante conocido que ya había participado en la exposición y que nos presenta una obra melancólica que expresa el mundo invernal en un país en el norte de Europa, una obra sutil, de gran poesía y silenciosa”.

La obra ganadora se expondrá junto a las 81 obras seleccionadas, de las cuales 55 son pinturas y 26 esculturas, en la muestra que se podrá visitar del 28 de agosto al 2 de octubre en el Centro Cultural ‘La Confianza’.

Por su parte, el miembro del jurado y escultor Premio Nacional de Artes Plásticas Julio López Hernández, que además será artista invitado en la exposición que se podrá ver durante el mes de septiembre, quiso resaltar “los jóvenes artistas traen una nueva sensibilidad y una nueva visión a los viejos –artistas-, por lo que me gusta esta aventura de ver algo nuevo, fragante”.

En cuanto a la participación del certamen el Teniente de alcalde de Cultura, Educación, Turismo y Comercio, Manuel López Rodríguez, ha destacado el aumento de participación así como la calidad de las obras presentadas tanto en la categoría de escultura como en la de pintura, con un total de 303 obras presentadas de las cuales 222 han sido pinturas y 81esculturas pertenecientes a un total de 236 artistas de trece nacionalidades diferentes.


Fondo de adquisición

En relación al fondo de adquisición, de las obras presentadas el jurado decidió por unanimidad adquirir para la colección del Museo Municipal de Valdepeñas las pinturas “La Esperanza” de Héctor Lara; “Los Hábitos” de Lola Berenguer; la obra titulada “Roca” de Irene Sánchez Moreno y “Arquitectura interior en disolución” de Paco Carpena. Del mismo modo, por delegación, el jurado decidió adquirir por unanimidad, patrocinado por la Obra Social ‘La Caixa’, la escultura “XXI” de Javier de la Rosa, así como la pintura “Interior geométrico Nº15” de Mónica Dixon para la colección de la Diputación de Ciudad Real.

Las obras adquiridas por el Consistorio van a formarán parte de los fondos de la pinacoteca municipal, donde también se encuentran otras valiosas obras de arte de autores como Antonio López, Manuel López Villaseñor, Pancho Cossío, Agustín Redondela, Agustín Úbeda, Antonio Guijarro, Juan Barjola, Venancio Blanco, Santiago de Santiago, José Luis Sánchez, David Lechuga o Juan Manuel Castrillón, entre otros.

La más antigua de España

La Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas nace como tal en 1940 de la mano de un grupo de entusiastas del arte de la localidad, lo que la sitúa como la decana de cuantos convocatorias se celebran en nuestro país. En un principio se denominó Exposición de Arte de Valdepeñas, hasta que en 1953 pasa a denominarse Exposición Manchega de Artes Plásticas. Entre ambas, en el periodo de 1945 a 1952, tuvo carácter provincial y, en 1961, nacional. En 1968 amplía su dotación económica y pasa a denominarse I Certamen y Salón Nacional del Movimiento, Octavo Premio Valdepeñas y XXIX Exposición Manchega de Artes Plásticas.

Tras el éxito de la edición de 1940, al año siguiente, se le dota ya con unos premios de carácter simbólico. La dotación de premios empieza a incrementarse con el patrocinio de la Jefatura Provincial del Movimiento, aunque va a ser a partir de 1953 cuando se aumente considerablemente, pasando a ser el Molino de Oro de 25.000 pesetas y el de Plata de 10.000 pesetas.

En 1974, pasa a denominarse Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, y se instituye como primer premio la Primera Medalla de la Exposición. Será cuando ésta tenga una dotación económica considerable, que en un principio es de un millón de pesetas, hasta el año 1989, cuando pasa a ser de dos millones. A fecha de hoy es la más antigua del país con galardonados de la talla de Antonio López García, López Villaseñor, Pancho Cossio, Agustín Redondela, Agustín Ubeda o Antonio Guijarro.

miciudadreal - 22 julio, 2016 – 09:55




20-Jul-2016
 


Acero, mármol, óleo, madera y abundancia de genio.


Camín, Aurelio Suárez, Pelayo Ortega, Mingotes, Maojo, Josefina Junco, Galano y Plans, entre otros, mañana en Cornión.

Cornión abre mañana su caja de Pandora para volcar en las paredes de la calle La Merced lo que esconde dentro. Y le salen maderas, mármoles, aceros, hierro, óleo y acrílicos trabajados, pensados y engarzados con abundancia de genio. En el conjunto que reúne 20 nombres esenciales de la plástica de este Norte, piezas esenciales como un 'Espacio cúbico', de acero reflexionado por Camín (Gijón, 1129 - 2007), escultor maestro del que el año que viene se cumplirá la primera década de su muerte. Una urbe encajada en la ventana de 36 por 46 centímetros por la que vio y pintó el mundo Aurelio Suárez (Gijón, 1910 - 2003). Un Ícaro que no emprende el vuelo porque Amancio (León, 1965), el escultor de los equilibrios imposibles, le ha puesto alas de hierro y bronce. Un barco insinuado surcando el Sella sobre madera pintada por la mano delicada de José Arias (Gijón, 1953). Un 'Traficante de contingencias', que exhibe en hierro, resina y pigmentos al Legazpi (Taramundi, 1943) más dramático. Un acrílico cargado de fuerza metafísica por Luis Fega (Vegadeo, 1951). Un óleo, 'El buen salvaje', que coloca a Pelayo Ortega (Mieres, 1956) y a la silla de su taller frente a un sobrecogedor bosque mágico. Justo en las antípodas de su naturaleza, las de Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956).

Al poner focos sobre su nómina principal, Cornión reúne a sus mejores nombres, haciendo homenaje de pasado y presente, entre los que ya no están y los que seguirán dejando marca en sus paredes. Como Pablo Maojo (San Pedro de Ambás, 1961), que saca de la madera el arte de las aristas, a fuerza de motosierra, pigmentos y oficio, o el joven Edgar Plans (Madrid, 1977), que recurre en este encuentro colectivo de creadores sobresalientes a una imagen de cuento, 'El poder de las letras'. No muy lejos en la misma sala Ramón Prendes (Gijón, 1950) regresa a su espacio poético de siempre, lejos en la pieza elegida para esta exposición de la fascinación india que le ha tenido ocupado los últimos años. En esa poética hogareña y delicada también se sitúa el paisaje acercado hasta la flor de Josefina Junco (Arriondas, 1949). Un paisaje que vuelve a ser general en la obra de técnica mixta de Núñez Arias (Castropol, 1949) y que se nutre de todo lo que la vida y el mundo le ponen delante en la pieza cargada de finísima ironía y talento de Miguel Mingotes (Gijón, 1958). De la caja de Pandora sale también una pieza singular de Tadanory Yamaguchi (Nagoya, 1970). Un mármol de Carrara cargado con su elocuencia y sus silencios. Completa la exposición piezas de Fernando Peláez, Javier Victorero, José Paredes, Miguel Watio, Rafa Rollón, Santamarina, y Vladimir. Todos permanecerán ante la mirada hasta el día 17 de septiembre.

Paché Merayo
El Comercio




11-Jul-2016
 


Tomás Paredes - Revista Tendencias





23-Jun-2016
 


Juan Manuel Bonet pasea por todos los paisajes de Miguel Galano


El crítico de arte y el pintor tapiego presentaron en la galería Cornión la muy esperada monografía sobre el artista publicada por la editorial Hércules Astur

J. C. GEA
La Voz de Asturias

Dice Juan Manuel Bonet que fue la contemplación de Nieve en Fozaneldi, un portentoso paisaje de Miguel Galano, el que le confrimó que ahí «había un pintor con una obra propia, una obra de las que cuentan». Para que cuente, y para contarlo, el crítico de arte, escritor, ex director del IVAM o del Reina Sofía y actual director del Instituto Cervantes en París, se comprometió con un trabajo que le ha llevado más años de los esperados y que ayer, finalmente, se dio a conocer en Gijón. Con las obras del propio Galano colgadas en la galería Cornión como escolta, Bonet, el también crítico de arte Rubén Suárez, el editor Nicolás Egido y el propio Galano -aunque él, como de costumbre, aportando más silencio que discurso- presentaron la esperada monografía sobre el pintor de Tapia de Casariego editada por Hércules Astur: dejando aparte las no muy abundantes muestras de Galano, quizá la mejor manera de hacer que, efectivamente, su obra cuente también en el panorama internacional, al que «accederá sin duda algún día». según Bonet.

Si hay fecha precisa para el nacimiento, también la hubo para el inicio de la gestación: un 4 de agosto de 2009, cuando en una visita al estudio tapiego de Galano y en presencia del entonces alcalde de la localidad, Bonet decidió que había que escribir la monografía. Lo recordó en sus palabras de introduccion Nicolás Egido, que narró la accidentada producción del libro y no dejó de hacer sus reproches a quienes, a su entender, dejaron el proyecto «con el culo al aire» en un par de ocasiones. Pero finalmente, la obra salió adelante incluso más crecida de lo previsto, pasando del centenar de folios comprometido por Bonet a los casi 200 que finalmente entregó el autor.

El resultado, en palabras de Rubén Suárez, es «un libro emocionante y precioso» que, con «un tejido literario exquisito», realiza una «revisión en profundidad de la obra de Galano en función de la peripecia artística y biográfica» y muestra «cómo va sucediéndose la obra a la par de la vida» de un artista que Suárez describió como hombre «de pocas palabras y de conceptos profundos». No dejó el crítico asturiano de agradecer efusivamente a Bonet, por cierto, su condición de «militante en la lucha en favor de la pintura» y su dedicación a los artistas asturianos, sobre los que -aseguró- «nadie ha escrito más o mejor».

El sistema Galano
Pero, ¿qué es eso que hace, para Juan Manuel Bonet, que la obra de Galano cuente y que haya que contarla? Lo que vio por primera vez en Nieve en Fozaneldi: la existencia de un «sistema galano», no solo la excelencia técnica sino la capacidad del tapiego para «universalizar lo que tiene más cerca, la comarca, la provinciia, la región» (en el sentido de «territorio mítico» que Benet confirió a su Región literaria) mediante una pintura que es «alquimia y reconstrucción de la realidad en la memoria» de los mundos del Occidente asturiano y «de Asturias por extensión».

A partir de ese meollo, como el paseante simbolista de uno de los parques que gusta de pintar Galano, Bonet arma lo que él mismo considera una divagación por la vida, los paisajes (los biográficos y los pintados), los temas y las referencias artísticas, literarias o musicales que de un modo un otro se arremolinan en las brumosas atmósferas galanescas. El libro habla de Galanín, el niño y joven «Galano antes de Galano»; de su formación, de sus experiencias y aprendizajes en el Madrid de la Movida, de sus viajes europeos, de sus maestros y sus devociones -desde Morandi, Hopper o Corot hasta los discretos asturianos Luis Fernández, Aurelio o Armando-, de sus ciudades y sus climas -Oviedo, Madrid, Cracovia, Barcelona, París, el atlántico cantábrico y el atlántico caribeño-, de su permanente conexión con la poesía o con la música, de lo que el pintor y el crítico llaman la «familia» de Galano. Una familia a la que Bonet le ensancha, además, la genealogía echando mano generosamente de su perpetuo tesoro de neometafísicos, postsimbolistas, semiolvidados maestros nórdicos o italianos y oscuros literatos de provincias, con los que rodea de ecos los profundos silencios galanescos.

La presentación de esta divagación literaria de Bonet concluyó en Gijón con una profecía: la de la internacionalización de la obra de un pintor que, como otros, escogió lo que el autor describió como «la vía de los difíciles». Un artista que, como Morandi, ha pasado toda su trayectoria «hciendo lo que uno tiene la real gana de hacer». Y haciéndolo bien, y en silencio, para mayor mérito suyo y disfrute del resto.




21-Jun-2016
 


Bonet: "Miguel Galano es un creador absolutamente atípico y excepcional"


El prestigioso crítico afirma en Gijón al presentar su monografía sobre el pintor asturiano que éste "accederá sin duda a la escena internacional"

Gijón, J. L. ARGÜELLES
La Nueva España

Un pintor que tiene un mundo propio y al que, pese a no tomar atajos, se le acabará reconociendo su importancia y singularidad más allá de las fronteras españolas. Es una de las convicciones que expresó ayer Juan Manuel Bonet, prestigioso crítico y poeta, además de director del Instituto Cervantes de París, para referirse a la obra de Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956). "Es un creador absolutamente atípico y excepcional", afirmó en la presentación de la monografía que el también exresponsable del IVAM valenciano y del Reina Sofía acaba de dedicar al artista asturiano.

"Accederá sin duda a la escena internacional", auguró Bonet, seguro del talento de un pintor que se ha mantenido ajeno a las modas y capaz de trasladar un estilo y un temblor muy personales a viejos géneros como los del paisaje, el retrato o el autorretato. Bonet no tuvo inconveniente en comparar la trayectoria que ha elegido Galano con la del italiano Giorgio Morandi (1890-1964), creadores de una rara coherencia que se mantienen fieles a su manera de entender el arte. Los grandes reconocimientos suelen llegarles tarde, pero acaba por hacerse evidente su talento. "Es el camino más difícil", añadió el crítico, que ha reescrito su libro sobre Galano hasta tres veces: ciento ochenta folios frente a los cien que le pedía el editor.

El pintor tapiego acogió los elogios emocionado, con un punto indisimulable de timidez, entre el "asombro" y la "felicidad", según manifestó. "Si me pongo a hablar de lo que le debo a este hombre (Bonet), nos daría la noche", dijo. La presentación se hizo finalmente en la sala gijonesa Cornión, donde Galano expone desde hace días una veintena de sus paisajes: escenas de esa especial geografía paisajística suya que va de Asturias a Cracovia. Entre el público, artistas asturianos de su misma generación y de otras: de Herminio a Melquíades Álvarez o Pelayo Ortega, y de Guillermo Simón a Edgar Plans, por citar a algunos de los presentes.

La monografía, editada por Hércules Astur, se presentó en realidad donde fue concebida hace diez años. Lo recordó el responsable del sello, Nicolás Egido, satisfecho con el resultado pero molesto con lo que describió como compromisos "incumplidos" por parte del Museo de Bellas Artes de Asturias: "El actual director (Alfonso Palacio) nos ha dejado con el culo al aire". Relató que el libro iba a presentarse en el Museo de Bellas Artes. Y añadió: "Al final, no ha podido ser".

Rubén Suárez, crítico de arte de LA NUEVA ESPAÑA, hizo una muy elogiosa semblanza, a su vez, de Bonet. "Los amantes de la pintura tenemos que estarle muy agradecidos, porque es un militante en favor de ella y alguien que ha influido en su desarrollo en España". Una referencia de Suárez al compromiso del crítico en los debates entre unas disciplinas artísticas y otras, que llega hasta ahora mismo. Para Suárez, este estudio de Bonet sobre Galano es un "libro monumental, emocionante y precioso". Y aún más: "Es un texto muy agradable de leer, tanto por el estilo como por su estructura, con un análisis en profundidad y entretejiendo la vida y la obra del artista". Suárez agradeció también a Bonet su apoyo al arte asturiano: "Nadie ha escrito más que él sobre los pintores asturianos, ni los ha apoyado tanto".

En la década transcurrida entre la idea inicial de dedicar una monografía a Galano y la publicación, el proyecto estuvo a punto de naufragar en alguna ocasión. "Me ha costado mucho escribir este libro", confesó el autor, antes de añadir: "Ha sido una aventura complicada, también institucionalmente". Bonet no ha querido ceñirse a la "monotonía" del discurso cronológico, al engarce sin más de las etapas vitales de Galano. "Me he fijado mucho en lo que se ha escrito de su obra desde Asturias", indicó. El escritor realiza en los distintos capítulos de su trabajos calas en la biografía del artista tapiego, desde su "prehistoria" en el occidente asturiano a su paso por Madrid en los años de la Movida. Y también en los grandes temas de un pintor que está "en la universalización de lo que tiene más cerca".




21-Jun-2016
 


Miguel Galano, según Juan Manuel Bonet


El director del Instituto Cervantes de París y crítico de arte firma una obra monográfica dedicada al pintor que emana «luz interior»

PACHÉ MERAYO | GIJÓN.
El Comercio

«Absolutamente atípico y excepcional». Así ve Juan Manuel Bonet al pintor Miguel Galano. Por eso, por ser «alguien único, sin parangón ni en la escena española, ni en la internacional», le ha dedicado casi diez años de su vida. El fruto tiene 320 páginas y es la primera y esperada monográfica dedicada a este creador de Tapia de Casariego, miembro de la generación más fecunda (artísticamente hablando) del Norte, la que vio las primeras luces en la mitad del siglo XX. Galano nació en 1956. De esos orígenes y de todo lo que después ha hecho de él el pintor que es habla Bonet en esas páginas.

Autor también de otras monográficas destacadas, como la de Pelayo Ortega, crítico, comisario y poeta, el autor de este recorrido por la vida y la obra de Galano, dirige el Instituto Cervantes de París y desde allí viajó ayer a Gijón para presentar el volumen en la galería Cornión, que los recibió a los dos, al autor y al objeto de su «profundo análisis», a sala llena. Entre los que escuchaban y aplaudían el propio Pelayo Ortega. También Fernando Alba, Herminio, Vicente Pastor, Ramón Prendes, Bernardo Sanjurjo, Pablo Armesto, Egdar Plans, José Ferrero. La plana mayor del arte asturiano se citó para lo que acabó siendo, sin duda, un homenaje no solo al creador que ha convertido su tierra y otras tierras en pintura, sino también al que ha hecho un libro de esa historia de amor y «de su intensa relación con la palabra».

Del primero se subrayó su «lucidez y su capacidad reflexiva». En ambas se hizo parada, para remarcar sus tiempos y sus geografías. Esas que Bonet describe «hondas», «esenciales» y llenas de «luz en la sombra», con «dibujo nervioso deshaciéndose en el aire». Utiliza el que fuera director del Museo Reina Sofía una poética a la que es fácil trasladar las «casas solitarias, aldeas, pueblos, montañas bajo más nieve» de Galano, incluso «sus neones de carretera». También «el mar siempre recomenzado, los acantilados de Tapia» o «sus farolas en lo oscuro». Y, por supuesto, «sus retratos y autorretratos obsesivos». Tampoco faltan en el libro las «malezas» que han poblado su cuadros. Ni la metafísica. Ni por supuesto, la luz interior.

Bonet, además, le hace dialogar con otros creadores de los que ha bebido o que le han fascinado, ofreciendo un hermoso juego de pinturas y pintores. Un juego que viaja de Bacon a Rothko, que se mira en Díaz Caneja, en Luis Fernández, Aurelio Suárez, en Armando y en casi todos los neometafísicos. Un viaje que emprende en Asturias, le lleva a media Europa y se detiene en las nieves de Cracovia y en las flores de mil laderas. «Con lo acumulado en su tierra», dice el experto, «se ha acercado Galano a las otras». A las que están lejos, «universalizando desde su región».

Cada palabra de Juan Manuel Bonet es en el libro y fue en Cornión una oda a Miguel Galano, a su «sistema», a su «alquimia» y, con ella, «a su proceso de reelaboración de la realidad desde la memoria». Por cierto que la prueba de ese camino, su obra, envolvió la presentación. Cuelga en la galería y allí estará hasta el próximo sábado. Fue entre sus delicados paisajes donde sonó todo su pasado. A donde volvieron sus orígenes expresionistas. Pero, sobre todo, donde se dejaron oír las múltiples alabanzas. No solo a él. También a la escritura del autor de su libro monográfico.

La literatura de Bonet, calificada de «extraordinaria» por el editor Nicolás Egido, encargado desde Hércules Astur de la publicación, y su «apoyo a la creación y lo creadores asturianos», glosado por el crítico Rubén Suárez, fueron subrayados varias veces. 'Miguel Galano', por tanto, fue un tributo al pintor que está en sus páginas y al autor que las firma.




20-Jun-2016
 


Bonet presentará hoy en la sala Cornión su libro sobre Miguel Galano


J. L. A.
La Nueva España

El crítico, comisario y poeta Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes de París, tiene previsto presentar hoy lunes, en la sala de arte Cornión, el libro que ha dedicado al pintor asturiano Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956).

Esta esperada monografía pone el foco, a lo largo de trescientas veinte páginas, sobre un pintor de extraordinaria sensibilidad y solvencia técnica a partir de géneros considerados tradicionales, como el paisaje, el autorretrato o el retrato. El volumen está editado por el sello Hércules Astur.

"Un creador absolutamente atípico y excepcional, alguien único, sin parangón ni en la escena española, ni en la internacional", ha dicho Bonet, quien ha dirigido también el Instituto Valenciano de Arte Moderno y el Centro de Arte Reina Sofía. Estos días se puede ver, además, una exposición de Galano en Cornión. Bonet estará acompañado por Rubén Suárez, crítico de arte de LA NUEVA ESPAÑA.




9-Jun-2016
 


Presentación de la biografía de Miguel Galano





12-May-2016
 


35 años de un clásico del arte


El 11 de mayo de 1981 la librería-galería Cornión abría sus puertas en la gijonesa calle La Merced. Ayer, por tanto, tocaba celebrar 35 años y Amador Fernández, que desde entonces dirige el negocio, quiso que la fecha coincidiera con la primera exposición individual de Miguel Galano, que presenta sus pinturas recientes. La muestra coincide además con la publicación de su biografía completa, que realizará la editorial Hércules Astur.

Fueron muchos los amigos que se dejaron ver en la inauguración de la muestra, que sirvió también para rememorar el trabajo bien hecho, que ha dado como resultado artistas de cabecera que han triunfado mucho más allá de las fronteras asturianas.

Redacción
El Comercio




11-May-2016
 


Amador Fernández - Librero y galerista, cumple 35 años al frente de Cornión
El arte lleva años en Asturias a gran nivel, pero sin apoyo de las instituciones

"Pensaba que el oficio de librero se extinguía y el hecho de que Amazon abra cuatrocientas librerías físicas en Estados Unidos me ha esperanzado"

La librería y galería Cornión cumplirá mañana, 11 de mayo, treinta y cinco años. Para celebrarlo, una esperada exposición de Galano. La sala de la calle de la Merced se ha convertido, a lo largo de ese tiempo, en una de las referencias artísticas del Principado. Y hasta estética, por las complicidades de algunos de sus pintores y escultores. Una labor de fondo, compleja, que Amador Fernández Carnero (Langreo, 1953) ha guiado desde la seriedad y la coherencia.

-No ha sido fácil, supongo, esa travesía...

-Librería y galería nacieron a la vez, el l l de mayo de 1981. La librería ocupaba el actual espacio y la galería estaba en un altillo. Es cierto que, desde entonces, hemos pasado por muchas vicisitudes, pero aquí estamos.

-La librería nace desde la memoria de otra, Atalaya.

-Sí. Yo había trabajado aquí de chaval, con Eduardo Vigil, que era el dueño de Atalaya, fundada, creo recordar, en 1961. Entré en 1968 a trabajar, como digo, y estuve cinco años. Después me fui fuera, aunque la librería ya me había enganchado. Por aquí pasaban los artistas más conocidos del momento, desde Nicanor Piñole a Aurelio Suárez, pasando por Rubio Camín, Antonio Suárez, Orlando Pelayo o Navascués. Me encariñé de manera especial con todo aquello, así que, trabajando yo ya en la nuclear, me dijeron que Eduardo se jubilaba y si me apetecía venir. Total, que me líe la manta en la cabeza y aquí estoy.

-Tenía ya esa vocación...

-No sé. Empecé a trabajar con quince años, después de hacer el Bachillerato. Trabajaba de día y estudiaba de noche, que era lo que hacíamos en aquella época los hijos de obreros. Lo cierto es que durante aquella etapa le tomé cariño, me entusiasmó.

-Cambia el nombre de la librería y le pone el nombre de Cornión...

-Cornión es el macizo occidental de los Picos de Europa, lo que formaba el parque nacional de la montaña de Covadonga. Soy montañero y es un mundo con el que me identifico mucho, así que decidí ponerle ese nombre. Cornión es el macizo más asturiano de los Picos.

-¿Cuántas exposiciones ha colgado en la galería a lo largo de estos años?

-Hacemos entre ocho y diez exposiciones al año, así que unas trescientas.

-Una de las características de la galería es que ha mantenido la fidelidad de un notable grupo de artistas asturianos.

-Sí, hemos tenido suerte en ese sentido. Quizás es resultado de que nos hemos tratado con respeto unos a otros. Y es verdad que va más allá de una relación meramente comercial. Al final, todos los artistas que han pasado por aquí son amigos. Y eso que han convivido distintas generaciones, desde Rubio Camín o Antonio Suárez, de una generación anterior, a Pelayo Ortega o Melquíades Alvarez, uno de los pocos que ya no expone con nosotros pero con el que seguimos manteniendo una muy buena amistad. Lo que ocurre es que, en un momento determinado, tuve que decantarme por una serie de pintores para llevar a Arco. Y, a veces, ese tipo de cuestiones genera tensiones.

-¿Qué criterios ha mantenido a lo largo de estos años para conservar esa fidelidad de los artistas?

-Hay una cuestión de gustos personales. Casi todos tienen algo en común, aunque luego cada uno sea hijo de sus padres. Incluso Galano, que no ha expuesto nunca hasta ahora con nosotros, forma parte de esa "tribu" de pintores que están en torno a Cornión. Galano, Pelayo, Melquíades, Ramón (Prendes), Reyes (Díaz)... Bueno, parece que todos tienen algo en común. Hay alguno que está en la abstracción, como puede ser Luis Fega, con quien también hay muy buena amistad. Y Maojo, aunque este último encaja. El criterio es que me guste la pintura que expongo.

-Para celebrar estos treinta y cinco años ha pensado en una exposición de Galano, que, extrañamente, es la primera vez que cuelga en Cornión...

-Hace tiempo que quería tener una exposición de Galano, así que él se animó. Yo tenía previsto montar una exposición colectiva, pero lo hicimos coincidir porque Galano está a punto de sacar un libro que es un poco una biografía suya. Creo que el volumen lo presentará este mes Juan Manuel Bonet, que es el autor de los textos, en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Pero, como explicaba antes, Galano está en esa estética que he intentado mantener en Cornión.

-¿Cree que el arte asturiano, dado su privilegiado laboratorio, pasa por uno de sus grandes momentos?

-Me parece que lleva unos cuantos años en un buen nivel, con artistas creativos, que pueden contrastarse con cualquiera. Es verdad que está pasando un buen momento, aunque se ve poco. La pena es que se echan en falta los apoyos de portavoces oficiales. Son muchos años luchando y es difícil ver que un artista asturiano saca la cabeza fuera. En la exposición que hay ahora en el Reina Sofía sobre la posguerra sólo hay obra de Aurelio Suárez; debería estar alguno más. Hacemos poco por ponerlos en el panorama nacional.

-¿Se refiere a las instituciones oficiales?

-Efectivamente. Hay cosas que no se hacen. Pongo un ejemplo, y quede claro que estoy en-cantando'con que la obra sea de Chillida, pero da pena que en el mejor espacio público de Gijón no esté el trabajo de un asturiano.

-Ahora pregunto al librero. ¿Cómo ha logrado mantener la librería durante estos treinta y cinco años?

-Intentamos ser serios y trabajamos con ilusión desde la familia. Tuvimos empleados, pero hubo que reducir desgraciadamente gastos. Aunque la librería es generalista, he apostado por secciones cercanas a mi mundo, como las de montaña o la de arte y arquitectura. Ser mejores en temas que dominas.

-¿El oficio de librero está en vías de extinción?

-Llevaba años creyendo que era así, que el libro electrónico - acabaría con nosotros. Ahora bien, si miramos a Estados Unidos, que es una referencia, pues Amazon, el gran mercader del libro electrónico, acaba de anunciar que abrirá cuatrocientas librería físicas en Estados Unidos. Me da que pensar. ¿Por qué lo hacen? Parece ser que la gente ha vuelto al papel, y eso me da una gran esperanza de que podamos mantener las librerías. Estoy ilusionado con este tema.

José L. Argüelles
La Nueva España




9-May-2016
 


La primera individual de Galano en Cornión festejará los 35 años de la galería


La sala gijonesa, que abrió sus puertas el 11 de mayo de 1981 en el mismo local que la histórica librería Atalaya, ha sido impulsora y escaparate de la mejor pintura asturiana contemporánea.

Aunque es uno de los artistas asociados a Cornión (en obra, en poética y en espíritu), Miguel Galano (Tapia de Casariego, 1956) no había expuesto nunca de forma individual en la emblemática galería gijonesa, la más representativa seguramente del movimiento pictórico que aglutinó, a partir de la década de los 80 del pasado siglo, el excepcional movimiento con el que la pintura asturiana actualizaba algunas de sus raíces más profundas. De ahí lo excepcional y lo oportuno de la exposición que el artista tapiego exhibirá en Cornión a partir del 11 de mayo: el día en el que se cumplen 35 años exactos de la inauguración de la librería-galería que estaba destinada a ser cauce y escaparate de una parte sustancial de la pintura asturiana de ese mismo periodo dentro y, sobre todo, fuera del Principado.

Galano había participado en varias colectivas en la sala de la calle de La Merced, y ahora ocupará en solitario su espacio con obras que alternan sus vistas de sabor profundamente centroeuropeo con otras de tema específicamente gijonés (entre ellas, alguna del propio entorno de la galería).

Cornión abrió sus puertas el 11 de mayo de 1981 en el mismo espacio de la histórica librería Atalaya, donde Amador Fernández Carnero se había iniciado como librero de la mano de Eduardo Vigil, y también en el contacto directo con el arte y los artistas que frecuentaban la tertulia de Atalaya. Poniendo como emblema un pico que evoca tanto su enraizamiento en el suelo asturiano como su pasión por la montaña, Fernández Carnero decidió apostar por la calidad de los artistas que, en muchos casos, eran ya también amigos y afines, con padrinazgos tan sólidos como el de Joaquín Rubio Camín --a quien siempre ha honrado como su "padre espiritual"--, el hombre que junto a Antonio Suárez tendía un puente hacia Valle y Piñole, pero también hacia los artistas que fueron viniendo en sucesivas oleadas de renovación generacional: Pelayo Ortega, Melquíades Álvarez, Javier del Río, Ramón Prendes, Pablo Maojo, Josefina Junco, Edgar Plans...

Junto a ellos, Cornión encabezó, encadenando éxitos en ferias como Arco, la divulgación de una veta muy reconocible de la pintura hecha en Asturias, con una marcada querencia hacia las distintas ramificaciones de una figuración poética y a menudo intimista, enamorada de los temas locales y de lo que en la pintura de los ochenta se identificaba como el "genio del lugar": rasgos todos ellos presentes en grado sumo en la pintura de Miguel Galano, con quien Cornión --tal como pintan las cosas-- celebra tanto el camino andado como la dignidad de la supervivencia en tiempos duros para el negocio del arte.

Juan Carlos Gea Martín
ASTURIAS 24




7-Abr-2016
 


El pintor Miguel Galano homenajea a Morandi en una muestra en Granada
La exposición reúne obras del artista italiano y de creadores afines a su legado




Mientras prepara una exposición para la galería Cornión de Gijón, donde expondrá el próximo mes de mayo, Miguel Galano (Tapia, 1956) viaja a Granada para formar parte de la muestra que el centro José Guerrero dedica a Giorgio Morandi, el pintor italiano de los objetos insignificantes.

Pensada para explorar o rastrear las huellas de Morandi en nuestro país, la exposición ha conseguido reunir a un buen número de artistas españoles a los que, como a Galano, ha interesado su poética artística. Junto al pintor de Tapia, dueño de un realismo envuelto en atmósferas íntimas y paisajes solitarios, figuran en la muestra de Granada nombres como los de Gerardo Delgado, Carmen Laffón, Joan Hernández Pijuán, Santiago Mayo, Cristino Vera, Juan Manuel Díaz-Caneja, además de 25 obras del propio Morandi.

Los puntos en común que busca la exposición parten de un acercamiento temático, formal y conceptual a la obra del pintor para atender a lo que podría definirse como el despliegue de una poética morandiana que, desde una soledad siempre habitada, empatiza tanto con algunos referentes de la experiencia moderna como Giacometti, Rothko o Klee.

Galano, que reconoce a Morandi como uno de sus pintores de referencia, "uno de tantos raros que encontraron su voz alejados de las modas", participa en la muestra con tres obras.

La Nueva España
Oviedo, M. S. M.




4-Abr-2016
 


Un pintor


El insobornable vigía (y viajero) de soledades que en vida fue Aurelio Suárez recibe un simbólico resarcimiento a cuenta del gran homenaje gijonés a que continúa siendo acreedora su obra imperecedera.

Hoy quiero hablar de un pintor, pero me adelanto a advertir a mis lectores que este testimonio carece necesariamente de la relevancia que cabe atribuir al crítico de arte que, desde luego, yo no soy. Hablaré, pues, como el habitual ob-servador de la vida que gira en mi entorno, y mis estimaciones o puntos de vista no alcanzarán más valor del que corresponde a un simple espectador profano en la materia que aborda. Sin embargo, me asalta una duda, y la expongo antes de continuar: ¿es necesario ser experto en arte para sentir, disfrutar o hablar de arte? No, evidentemente. Quien sostenga lo contrario, carecerá de escapatoria y, como ejemplo de ello, me serviré de la música: soy un asiduo seguidor de la de Mozart y, sin embargo, carezco de los más elementales conocimientos de la técnica musical. Y, yendo a la pintura, que es lo que toca hoy, establezca el lector la pertinente analogía.

El pintor de quien me ocupo es gijonés, que es tanto como decir asturiano, y tanto como decir español, y tanto como decir europeo. ¿Qué enigmáticas, oscuras e inverosímiles razones existen para que este artista gijonés aparezca hoy casi como postergado en su propia ciudad natal y no tan dignamente reconocido como se merece entre los grandes pintores surrealistas europeos del siglo XX? La causa principal estriba, a mi juicio, en dos hechos incontrovertibles: el pintor era un hombre que vivió y trabajó casi como un eremita, a la sombra de sí mismo, voluntariamente aislado y ajeno a formalidades y cabildeos mercantilistas. Y, en otro sentido, su desdén hacia los exhibicionismos y las vulgares maquinaciones de camarilla y autopromoción (aquello en lo que Salvador Dalí era un consumado experto) acaso fue incomprendido y burda-mente castigado por la pasividad, la ineptitud y, en suma, por la desatención que recibe la cultura en general por parte de nuestro oficialismo, sobremanera por lo que atañe a la gente de casa. Una curiosa peculiaridad del gran artista gijonés al que voy a citar es su vocación por los objetos de pequeñas dimensiones o "cosas" diminutas, de cualquier material (madera, metal, vidrio, plástico, papel, cartón, cerámica, etcétera) que, por vulgar y anodino que pueda parecer su origen, en las manos del artista y en el juego de su portentosa imaginación se transfigura y alcanza una elevación inusitada.

Hablo, naturalmente, de Aurelio Suárez, nacido y muerto en Gijón (1910-2003), un artista autodidacta que inició su andadura perfilando piezas de loza decorada, hasta lograr conseguir, tenazmente y sin prisas ni atajos oportunistas, la cima de la vanguardia pictórica española iniciada en tomo a la segunda década del siglo pasado. Todo ello como preámbulo de la copiosa tarea que Suárez acabaría granando en una obra de singular carácter surrealista de difícil encasillamiento en la pintura española contemporánea y que él ejecutó, como escribe Javier Barón, como un "ejemplo de obstinación por hacer lo que de verdad quería, y de acierto para llevar a cabo su obra con total independencia, pero con sensibilidad y atención cuidadosa hacia cuanto le rodeaba".

He tenido ocasión de tratar personalmente a Aurelio Suárez, y me enorgullezco de ello. No hemos sido amigos, pero me cupo la satisfacción de pasear con él en tres o cuatro ocasiones por el Muro de San Lorenzo, previa advertencia por su parte de que no habláramos de pintura. Pero sobraba la exhortación del pintor: ¿qué hubiera podido decir yo de pintura a quien todo lo sabía de ella? Por lo tanto, él hizo lo que procedía y lo que le gustaba: mirar al mar, bajar la mirada hacia la arena, subirla a las nubes o comentarme algo sobre el disparate de los edificios levantados a tan discutida altura a lo largo de la avenida de Rufo Rendueles, al tiempo que se interesaba por si llovería o no, y por no sé qué cosas del puente del Piles, y no sé qué curiosidades acerca de las gaviotas. Y él, siempre los brazos cruzados a la espalda y ya ligeramente cargado de hombros, recurriendo a palabras escuetas para decirlo todo en ellas.

Estos días ha llegado una noticia a Gijón, la ciudad desagradecida que, a lo que parece, se obstina en no reconocer a plenitud la enorme importancia de la obra de uno de sus grandes artistas; la ciudad que parece alardear de su mezquindad a la hora de auspiciar la dedicación de un busto o el bautizo de una calle con su nombre, dando preferencia con ello a que se conceda una distinción a cualquier personajillo de escala menor o al politicastro de turno; la ciudad, digo, reacia a percatarse de que Aurelio Suárez esté dejando de ser patrimonio de los gijoneses para convertirse, ya sin vuelta atrás, en patrimonio internacional.

La ciudad de Gijón, repito, ha recibido estos días una noticia que es tanto una bofetada como un reconocimiento: bofetada para quien tiene a mano la obra de Aurelio y se muestra indiferente ante ella.' Y reconocimiento porque es nada menos que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, de Madrid, la institución que solicita dos obras del pintor con objeto de presentarlas este año (del 26 de abril a13 de octubre) en una muestra donde el asturiano se codeará con Joan Miró, Pablo Picasso, Chillida, Zuloaga, Benjamín Palencia o Maruja Mallo. María Dolores Jiménez-Blanco, la comisaria de la exposición, ha decidido incluir en la muestra dos piezas de Aurelio "que apoyan muy bien el relato de la exposición", titulada en su conjunto `Campo cerrado. El arte español de la posguerra, 1939-1953', inspirándose en el título de la famosa trilogía `El laberinto mágico', de Max " Aub, exiliado republicano en México. Las dos piezas elegidas en esta ocasión como representativas de la obra de Aurelio son `Cárcel' y`Olor a soga', la primera perteneciente al fondo de la galería gijonesa Comión (gran valedora de la obra aureliana), y la segunda, propiedad de una galería madrileña.

Con su presencia en la importante muestra del Reina Sofía, el insobornable vigía (y viajero) de soledades que en vida fue Aurelio Suárez recibe un simbólico resarcimiento a cuenta del gran homenaje gijonés a que continúa siendo acreedora su obra imperecedera.

José Antonio Mases
El Comercio




29-Mar-2016
 


Josefina Junco expone en Gijón


La gijonesa galería Cornión inaugurará este viernes a las 20 horas la exposición de pintura 'Caminos', de la artista asturiana Josefina Junco. Más de una veintena de cuadros que ofrecen sus particulares interpretaciones de lugares emblemáticos de Gijón. La muestra permanecerá abierta hasta el 30 de abril.

Redacción El Comercio




5-Feb-2016
 


Aurelio Suárez llega al Reina Sofía


Dos obras del pintor asturiano, fallecido en 2003, formarán parte de una exposición
sobre el arte español de la posguerra.

El pintor Aurelio Suárez (Gijón, 1910-2003) llega esta primavera al Museo Reina Sofía de Madrid con dos obras pintadas en los años cuarenta. "Cárcel", un gouache sobre papel, y "Olor a soga", óleo sobre lienzo". Ambas formarán parte de la exposición "Campo cerrado. El arte español de la posguerra, 19391953", que se mostrará en el centro de arte madrileño entre e126 de abril y e13 de octubre.

Aurelio Suárez compartirá espacio con figuras de la talla de Picasso, Miró, Joan Brosa, Chillida, Maruja Mallo, Jorge Oteiza, Benjamín Palencia, Zuloaga y otros muchos con los que la muestra trata de analizar el arte y la cultura española de posguerra a través de pinturas, esculturas, obras sobre papel, fotografías, cine, y materiales relacionados con el teatro y la arquitectura, así como revistas y abundante material documental y gráfico. En total serán en torno a mil piezas con las que se busca ofrecer una panorámica que aporte una visión completa y diferente, "que hable sobre todo de la complejidad de ese periodo".

Así lo resume Dolores Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz, comisaria de la muestra, para quien las dos piezas de Suárez "apoyan muy bien el relato de la exposición". Tanto "Cárcel" como "Olor a soga" -la primera, perteneciente a la galería Cornión, de Gijón, y la segunda, a una galería madrileña- han sido elegidas "por su fuerte conexión con la realidad de su tiempo y su peculiar manera de hablar de esa realidad de una forma muy libre", subraya Jiménez-Blanco.

Pintor con una gran impronta de surrealismo, pero, al mismo tiempo, con una obra tremendamente personal, las dos obras de Aurelio Suárez encajan a la perfección para mostrar el momento de cerrazón y reconstrucción del país. Para la comisaria, "Olor a soga" es una obra "con una presencia surrealista muy fuerte", pero también, como pasa con "Cárcel", con un "sentido metafórico y de denuncia muy claro"."Cárcel" estará expuesta en un contexto que "la relaciona con los pueblos de nueva colonización y deja muy claros algunos de los sentidos que tienen aquellas construcciones, además del mensaje obvio de reconstrucción del país".

Junto a la aportación que supone su trabajo como exponente de un periodo que ha recibido escasa atención y sobre el que existe un vacío crítico e historiográfico, la comisaria de la muestra ha querido subrayar que las obras han sido elegidas porque Aurelio Suárez "tiene un dominio de las formas muy notable, una rotundidad formal clarísima. Estamos ante un artista que merece que la gente lo conozca mejor fuera de Asturias".

La exposición, que se inscribe en una línea de revisiones que viene realizando el Reina Sofía, trata de ofrecer algo diferente de la década de los cuarenta, fundamental en la conformación de lasensibilidad moderna en España, y cuenta para ello con materiales y archivos que antes no estaban disponibles. El título elegido, "Campo cerrado", proviene de una obra del mismo nombre que Max Aub publica en el exilio en México, en 1943, y hace referencia a la idea de oscuridad de la España de la autarquía, sumergiéndose en la idea de campo, de lo rural, presencia muy destacada en la muestra por la importancia de ese mundo en los cuarenta.

M. S. MARQUÉS
La Nueva España




20-Nov-2015
 


La "vuelta a casa" de Pelayo Ortega


El artista Pelayo Ortega (en el centro de la foto) inauguró ayer en la sala Cornión la exposición "La vuelta a casa", donde reúne dieciocho pinturas sobre distintos soportes (del lienzo al papel) y una pieza tridimensional. El pintor asturiano, uno de los autores de la madrileña Marlborough, lleva años siendo fiel a la galería que dirige Amador Fernández Carnero, en la que suele mostrar su obra nueva.

Juan Plaza
La Nueva España




20-Nov-2015
 


Pelayo Ortega vuelve a casa con lo esencial


Pelayo Ortega (Mieres, 1956) vuelve con una suerte «de minirretrospectiva o pequeño balance» de su trabajo de los últimos cuatro o cinco años, una muestra que se alimenta con muchas piezas expuestas la pasada primavera en Marlborough Madrid por este autor con una enorme trayectoria internacional de éxitos a sus espaldas.

Pelayo Ortega (Mieres, 1956) vuelve con una suerte «de minirretrospectiva o pequeño balance» de su trabajo de los últimos cuatro o cinco años, una muestra que se alimenta con muchas piezas expuestas la pasada primavera en Marlborough Madrid por este autor con una enorme trayectoria internacional de éxitos a sus espaldas. Ese ('La vuelta a casa de Pelayo Ortega') es el título de la exposición compuesta por dieciocho obras en medio y gran formato realizadas sobre tela, papel y cartón y una escultura ('Veleta') en la que recogen las claves recientes del pintor asturiano que se inauguró ayer en la gijonesa sala Cornión, su galería de referencia, a la que regresa después de tres años. Un Pelayo Ortega de lo más reconocible. Porque, aunque su obra se inclina cada vez más hacia lo abstracto en su lucha permanente con lo figurativo, los iconos los registros espirituales y expresivos y su búsqueda incesante se mantienen.

A. Villacorta
El Comercio




19-Nov-2015
 


Pelayo Ortega inaugura exposición en Cornión, y Torices en Vigil-Escalera


El pintor mierense regresa a su galería habitual con "La vuelta a casa", mientras el madrileño ofrece su última obra, con algún paisaje de Gijón

Un repaso y un resumen también de su trabajo artístico a lo largo de los últimos cinco años. Así podría resumirse el contenido de "La vuelta a casa", la exposición que Pelayo Ortega (Mieres, 1956), uno de los nombres fundamentales de la actual pintura asturiana, tiene previsto inaugurar hoy en la sala Cornión, a partir de las ocho de la tarde. "Geometría, color, línea, delicadeza y síntesis compositiva, son algunas de las palabras que podríamos utilizar para definir una exposición que parece abrir las puertas a una nueva etapa en la obra de este prolífico autor", escribe Elsa Fernández en un breve texto que sirve como presentación de esta muestra.

Pelayo Ortega, uno de los pintores de la Marlborough madrileña, ofrece ahora en Cornión dieciocho óleos sobre distintos soportes (lienzo, pero también cartel y papel), así como una escultura en la línea de sus piezas tridimensionales. El artista prolonga, con matices y novedades, el singular diálogo entre figuración y abstracción que viene manteniendo desde hace años, siempre desde ángulos muy personales.

Otra de las inauguraciones esperadas es la de la exposición "Vértigo sosegado", que el premiado pintor madrileño Javier Torices (1968) inaugurará mañana, viernes, en la sala Aurora Vigil Escalera.

Torices es una de las apuestas sostenidas de la galerista gijonesa, que ya lo incluyó en varias muestras de "Jóvenes talentos". Pintor hiperrealista, llega ahora con una monográfica que estará abierta al público hasta el próximo 15 de diciembre y en la que incluye algún paisaje de la playa de San Lorenzo.

Autor premiado y destacado por la crítica como uno de los figurativos más interesantes, su obra se caracteriza por el uso de una muy cuidada técnica basada en el dominio del dibujo, la perspectiva o las relaciones pictóricas del color y la luz.

El mar -el oleaje y sus espumas- es uno de los temas principales de la obra de Torices, paisajista de gran sensibilidad visual."Vértigo sosegado" ofrece una selección de su última pintura. Tiene obra en importantes colecciones y en el Museo de Arte Moderno de Barcelona.

J.L.A.
La Nueva España




18-Nov-2015
 


Rafa Rollón: "Un cuadro no es sólo una imagen, es una idea del mundo"
El pintor obtuvo la medalla a la mejor obra de la Feria de Arte de Oviedo

Rafa Rollón obtuvo este año en la feria de arte de Oviedo la medalla a la mejor obra, reconocimiento que lleva el nombre de Kely en recuerdo a la pintora, fallecida en diciembre de 2013. La obra de este abulense, residente en Gijón, forma parte de la exposición que con el título "Caravaggio, un sol y sombra" presentó el pasado octubre en la Galería Cornión de Gijón, una muestra inspirada en una naturaleza de ensoñaciones y ausencias.

Pero no siempre fue así. Es patente su interés en indagar con materiales y técnicas en busca de una renovación que poco a poco ha ido forjando su estilo. De aquella primera exposición en Cornión, en la que se apropiaba de cuadros de grandes maestros de la pintura para ponerles su propio sello, hasta la que presentó recientemente hay un largo camino, aunque sigue siendo fiel a esa presencia inspiradora de la historia del arte, que en este caso rinde tributo al pintor italiano Caravaggio, al que vincula su última serie pictórica. "En mi obra no hay el contraste de luces que tiene Caravaggio, pero fue un cuadro suyo el que inspiró los primeros dibujos que dieron lugar a la serie de los eidolones", porque así se llaman todos los cuadros que forman parte de esta muestra.

En los últimos años, Rollón se siente especialmente atraído por la naturaleza, aunque la suya tenga mucho de irrealidad y desemboque en una pintura tras la que se esconde esa intención que el artista cree que debe tener la pintura. "Una intención de belleza, de estética, de análisis de lo observado, de comprensión, de idea... un cuadro no es una imagen únicamente, tiene un sentido, una intención, en definitiva una idea del mundo que tiene que ser contemplada para ver cómo se hizo y por qué", comenta Rollón.

Las sombras, que lo acercan a Caravaggio, las que ya los griegos denominaban "eiolodon", son en su caso algo que "está latente, aparece y desaparece", como se aprecie en el cuadro ganador. "La parte de naturaleza no está hecha con volumen, lo que hay son fogonazos de sombras que están recreándose en espacios muy próximos pero no de perspectiva, hablan de naturaleza, de lo efímero", de todas esas cosas que están junto al color en la base de su pintura. A Rollón le sorprenden a veces las tonalidades de sus propias obras, "las diferencias de color, de forma, de textura existentes entre ellas a pesar de formar parte de una misma serie", y está orgulloso de "esa capacidad de interpretar un cuadro como independiente", porque con ello observa cierto dominio técnico.

M. S. MARQUÉS
La Nueva España




16-Nov-2015
 


La Feria de Arte de Trascorrales logra un 40% más de visitantes


La quinta edición de la Feria de Arte de Trascorrales terminó ayer con gran afluencia de público en la plaza de Tracorrales, y según su director, Iván Dasto, con un cuarenta por ciento más de visitantes en términos generales que el año pasado. Así, por ejemplo, tres hora horas antes del cierre de la feria, el contador marcaba 7.000 personas, mientras que en la anterior edición pasaron 1.500 visitantes menos. Además, el artista Rafa Rollón, de la galería de arte gijonesa Cornión, recibió el premio a la mejor obra de la Feria Arte Oviedo 2015 de manos del jurado y del concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos. El nivel de ventas fue muy similar al de 2014, aunque según la organización estuvo "algo más repartido" entre la veintena de galerías participantes logrando "una mayor difusión y promoción del arte".

Luisma Murias
La nueva España




15-Nov-2015
 


Pelayo Ortega se muestra en casa
Esta es una obra esencialmente plástica, es una pintura muy pintura , avanza

'Pelayo Ortega vuelve a Cornión'. Puede que el título no se ajuste a la realidad. Porque en realidad nunca se fue, porque lo cierto es que las paredes de la galería gijonesa son casi como el salón de su casa. El jueves alza el telón a una nueva exposición tres años después de la última vez y no hay nervios: «Es mi galería de referencia, mi relación con Amador Fernández siempre ha estado ahí y he estado exponiendo de forma constante, es como estar en casa, y además en Gijón, que es también mi hogar, eso da tranquilidad, relajación, a la hora de afrontar una muestra».

Pelayo Ortega (Mieres, 1956) sabe que juega en territorio conocido. Y eso tiene muchas ventajas: «Cuentas con un público que no solo no desconoce tu trabajo, sino que lo conoce desde hace muchos años». Siente que entre el público asturiano su obra se comprende y se admira, pero también eso multiplica la responsabilidad. «Todas las exposiciones son trascentales para un pintor», concluye.

Son dieciocho los cuadros que colgarán de Cornión a partir del jueves próximo y que son una especie «de minirretrospectiva o pequeño balance de mi trabajo de los últimos cuatro o cinco años». Se resume así «el estado de la cuestión del trabajo de un artista» con sus intereses formales y pictóricos. «Creo que dentro de un proyecto artístico como el mío, que tiene sus constantes pero también está abierto a intereses y motivaciones e influencias, diría que es una obra esencialmente plástica, es una pintura muy pintura», confiesa.

Ecléctico en sus interese artísticos, siempre ha jugado Ortega con lo figurativo y lo abstracto con idéntida pasión. Pero quizá ahora la balanza comienza a inclinarse: «En las obras de los últimos años es como si la abstracción estuviera ganando la batalla», reconoce, y ve así abrirse una nueva etapa, como advierte también Elsa Fernández en el texto introductorio al catálogo de la exposición. «Ella que ha visto mi trabajo en evolución sabe que ahora ya están predominando los elementos plásticos más puros y los narrativos se están quedando en un segundo plano».

Ese baile entre la plástica abstracta y la figura se mantiene, en todo caso, aún presente en los óleos sobre lienzo, cartón y papel que componen -junto a obra tridimensional- la exposición, y que está abierta a que el público advierta aspectos inéditos de un artista en continuo progreso. «Creo que en mi trabajo la gente siempre percibe cosas nuevas, elementos distintos, singulares», señala Pelayo Ortega, que busca jugar con nuevas riquezas y atractivos para quien mira la obra. Pero ha de ser precisamente la mirada ajena la que diga la última palabra, la que descubra lo que incluso sus propios ojos no son capaces de ver. «A veces se subestima al espectador, que ve más cosas, porque la pintura es un género artístico abierto a muchas lecturas, y sobre todo una pintura como la mía, que permite que la imaginación del espectador saque su interpretación».

El jueves se abre la puerta a esas miradas que podrán ver cómo el artista avanza en una carrera en la que se va sumando más y más y que pese a que ahora se orienta hacia dar más protagonismo a la abstracción sigue nutriéndose del pasado. «En mi trabajo, los saltos, los cambios formales, nunca han sido bruscos, han ido conviviendo elementos de una época y de otra, de hecho todavía me sorprendo recurriendo a elementos antiguos, como los del señor con el paraguas».

El arte es una carrera de fondo, en la que -sostiene Ortega- «de lo que se trata es de ir sumando experiencias». Es la manera de mirar al futuro sabiendo que lo mejor está por llegar: «Soy de los que cree que las pinturas del futuro serán mejores, porque tendré más experiencias, porque las obras son el fruto de ser consciente, de ir sabiendo y acumulando datos y recursos».

M.F.Antuña
El Comercio




20-Jul-2015
 


AlNorte ya tiene una nueva generación


Expondrán sus trabajos a partir del 2 de octubre en cuatro salas de Avilés, Oviedo y Gijón. Laura Díez, Soraya Andrés, Jorge Nava, Félix Carpio, Román Corbato y Guibert Rosales ganan las becas de la XIV edición,

La decimocuarta generación de artistas avalados por AlNorte ya tiene seis nuevos nombres propios, tras el fallo del Jurado de las Becas 2015 para Proyectos Expositivos Noveles, cuyos frutos se presentarán al público en Avilés, Gijón y Oviedo a partir del 2 de octubre en cuatro exposiciones en la XIV Semana de Arte Contemporáneo de Asturias de EL COMERCIO. El jurado destacó el alto nivel de los 42 proyectos presentados, donde sobremanera sobresalió la participación de artistas residentes en Asturias y Andalucía (ambas comunidades suman el 50% del total), junto a representantes de Madrid, Barcelona, Galicia, Navarra, País Vasco, Aragón, Murcia, Islas Canarias y la Comunidad Valenciana.

Este año, el circuito expositivovolverá a ser ecléctico: habrá pinturas, esculturas, fotografías, vídeos e instalaciones que abordarán temáticas relacionadas con los problemas político sociales, los diálogos entre hogares y territorios, las nuevas formas de composición familiar, la poética y la esencialidad plástica, alternando disciplinas y conjugando experiencias participativas entre las obras y el público.

Laura Díez Loinaz y Soraya Andrés Antolín, tituladas en las Escuelas de Arte de Oviedo y Avilés, expondrán su trabajo en la Factoría Cultural y han sido becadas por su proyecto 'Fibras', concebido a partir de una investigación realizada durante un año que engloba lo conceptual y lo expresivo a partir de un estudio del mundo de la lana.

Jorge Nava, licenciado en la Universidad del País Vasco, propone 'La otra familia', un singular juego pictórico e instalativo deudor del color y del expresionismo. Sus piezas se exhibirán en la tercera planta del Museo Barjola.

Félix Carpio (técnico superior en Imagen y estudiante de grado en la Universidad de Vigo) y Román Corbato (arquitecto de la Escuela de Arquitectura de A Coruña) mostrarán 'Una aproximación a la idea de Refugio' en la sala Borrón, proyecto centrado en el paisaje y el territorio de la región oriental de Asturias que analiza las relaciones entre la naturaleza y lo pintoresco, el individuo y su escala frente al paisaje. La idea de 'Territorio' es también común al proyecto del artista cubano Guibert Rosales, residente desde hace tres años en Valencia, donde realiza un máster en Producción Artística. Su trabajo reflexiona sobre cuestiones de identidad, migración y desigualdades sociales, analizando los contextos contemporáneos a partir de fotografías e instalaciones. Sus obras ocuparán el Patio Corintio de la Laboral, en la tercera edición consecutiva de AlNorte en la Ciudad de la Cultura.

La convocatoria, abierta a todas las disciplinas creativas, cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Consejería de Cultura del Principado, SabadellHerrero, los ayuntamientos de Avilés, Gijón, Oviedo y Siero, la Fundación Alvargonzález, la Fundación EDP y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, impulsores junto a EL COMERCIO de las numerosas actividades 'alnorteñas' que se desarrollarán este año con el apoyo de otras instituciones públicas y privadas, asociaciones de artistas, galerías y escuelas de arte.

El Jurado de las Becas AlNorte 2015 estuvo compuesto por María José Baragaño (responsable de Programas Culturales del Instituto Asturiano de la Juventud), Anabel Barrio (directora de la Factoría Cultural y la Escuela de Cerámica de Avilés), Amador Fernández (director de la galería Cornión), Alfonso Palacio (director del Museo de Bellas Artes de Asturias), Ramón Rodríguez (artista y comisario de exposiciones) y Lydia Santamarina (directora del Museo Barjola), además de por quien suscribe, como director de AlNorte.

Las becas incluyen la gestión del espacio expositivo, el apoyo económico para la organización y desarrollo del proyecto, su inclusión en las actividades programadas en la Semana de Arte Contemporáneo y su difusión mediática en prensa escrita, televisión, redes sociales y prensa digital. El jurado ha tenido en cuenta la calidad de los proyectos, su sentido renovador, su aportación teórico-práctica y su viabilidad.

Ángel Antonio Rodríguez




14-May-2015
 


En España están los mejores alpinistas de la corrupción
AMADOR FERNÁNDEZ , Propietario de la Librería-Galería Cornión

Lo suyo son los retos. Ama la montaña, aunque perdió dos dedos en ella por una congelación. Vive de una librería, en pleno 'boom' de la letra digital. Y, por si fuera poco, tiene una galería de arte, en plena crisis económica. Su espíritu deportivo no deja a Amador Fernández perder la sonrisa. Ni cuando cree que, para votar, debemos ponernos una pinza en la nariz.

Los terremotos de Nepal, que nos espantan a todos, ¿son más duros para un montañero que, como usted, perdió dedos por esa afición?

El terremoto es un imprevisto que no hay demonio que lo pare. Es un accidente más de los que te puede ocurrir en montaña. Nadie puede pensar que vas a ir a una expedición como esta y tengas ese problema. Incluso con dificultades para llegar al campo base. Es una tragedia que hay que aceptar como tal. Es un palo para todos, sobre todo para las familias que esperan.

Terremoto, el que va a ver en Asturias el 24M

Es posible: hay unas fuerzas emergentes que tienen mucho que decir, como acabamos de ver en Andalucía. Imagino que se tendrán que poner las pilas todos y comenzar a pactar y tirar por la región adelante. Con la colaboración de todos.

Para montaña, la de la corrupción. ¿En España están todos los 'ochomiles' del trinque?

Sí, la verdad es que en España están los mejores alpinistas de la corrupción. Cuando lees el periódico da perceguera ver todo lo que ocurre y que, encima, aquí nadie dimite ni se pone colorado. Que todo vale. No sé cómo se atreven a pedirnos que vayamos a votar.

Los votantes ¿seguiremos manteniendo a tanto listo en la cordada o comenzaremos a soltar anclajes?

No lo sé. Creo que lo que no va a haber es pinzas para todos. Tenemos que ir a votar con una pinza en la nariz. Porque todos tenemos que votar, aunque las reglas del juego deben cambiar. Sobre todo, cuando estamos hablando de elecciones autonómicas y locales, donde en las listas aparecen personas a las que conoces. Lo ideal sería votar a este de aquí y al otro de allá, que tú sabes que son de fiar. El problema es cuando tienes que votar a listas de partido donde te han colado algunos de rondón que te son antipáticos.

La Justicia ¿será el alud que se lleve los corruptos o el San Bernardo que los salve?

La Justicia... No es que no crea en ella, pero no confío en su estructura. Los jueces deberían ser completamente libres y no estar puestos a dedo por los partidos. De la Justicia te puedes creer la voluntad y el buen hacer de los fiscales y jueces, pero no el amañe de los partidos.

Eso de mandar al juez Ruz al campo base y no dejarle hacer cumbre.

Es que eso no conviene. Además, como tienen mucho que guardar muchos partidos, creo que se defienden unos a otros.

El dueño de Cornión ¿se forró con el libro de Belén Esteban?

(Risas) No... (risas)... el dueño de Cornión no se forra con ningún libro.

¿Con ninguno? Mire que fue 'best- seller'.

No, con ninguno. Además, el de Belén Esteban fue un producto muy enfocado a grandes superficies. Creo que en las librerías de centro no ha sido un éxito importante.

Es usted, además, el galerista de Camín. Decía él que no votaba, que no servía para nada. Si viviera en este bullicio ¿iría a votar o fundiría en acero cortén a tanto listo?

(Risas) Creo que estaría blasfemando desde hace mucho tiempo. Era lo típico en él. Creo que no iría a votar, porque ahora, ya digo, hay que hacer un esfuerzo muy grande para ir a votar. Tendremos que hacerlo, habrá que pensárselo bien, pero el primer impulso es no ir. Decir ¡dejadnos en paz!, ¡esto huele mal.

En todos los últimos comicios ya ha habido mucha abstención y votos nulos o blancos, pero el mensaje no les cala.
No, no les cala. Es que o se cambian las normas del juego o no servirá de mucho.

Viendo el interés que tiene Rato por esos cojines, ¿serán una obra de arte digna de colgar en su galería?

(Risas) Creo que es muy lamentable todo. Lo que ocurrió con Rato y Bankia ya es muy grave. Lo de los cojines... No tiene sentido. No sé cómo se atreve a reclamarlos. No me entra en la cabeza. No sé a qué se puede deber. No creo que sea por arte.

¿Le han pagado mucho con tarjeta black?

(Risas) No, nunca vi una tarjeta de esas. Creo que la usaban en Casa Yoli.

Si no se forró con la Esteban, con el arte ¿le da para tener una cuenta en Suiza?

(Risas) Con este arte, no.

Pero si tiene usted el mejor.

Sí, aquí hay grandes artistas. Pero estos señores de los que hablamos, que sí invierten en arte, lo hacen en otra liga, de otros precios, para hacer inversiones potentes. No hablo de calidad, sino de cantidad.

Y el 25M, ¿qué?

Creo que a las ocho de la mañana toca levantarse, venir a trabajar y esperar a que pase esta crisis que nos está afectando tanto a todos.

Chelo Tuya
El Comercio




24-Dic-2014
 


Mingotes sobrevuela la Navidad


Miguel Mingotes llegó, vio y voló. Y también cantó. El artista y poeta gijonés dio el pistoletazo de salida a la Navidad convirtiéndose por unos minutos en un singular angelote anunciador de los días que están por llegar. Eran las ocho de la tarde cuando a las puertas de la librería Cornión buscaban hueco donde situarse niños y mayores. Cual infante feliz, Miguel Mingotes observaba al público y caminaba entre él repartiendo bengalas -entre los portadores de mecheros- y hojas con la letra del villancico 'Noche de paz'.

Una vez todo estuvo listo, incluidos los arneses y las cuerdas de seguridad, solo quedaba tirar para elevar al artista no más de un metro por encima del suelo. Estaba junto al escapararte de la librería galería de arte en cuyo interior reposaban un pequeñísimo belén. Jesús, María y el niño requerían de otra presencia, la de un ángel, y allí apareció Mingotes para completar la escena.

Una vez arriba, alzó su bengala e invitó al público a usar los mecheros para darle brillo a los pequeños artilugios pirotécnicos. Se hizo la luz y también la música. El improvisado coro de la calle de la Merced cantó el 'Noche de paz'. Se terminaba la performance y se daba la bienvenida a las fiestas navideñas. Ya están aquí. Hoy es la noche de paz y amor a la que le canta la canción.

Instalar este artístico nacimiento requirió de la colaboración de otros ángeles de la guarda, Juan Camporro, Alberto Touza, Begoña Mallada y Simón Blanco, que se empeñaron en que todo saliera bien en este animado y concurrido belén de altura que vigilaba atentamente a ras de suelo el galerista Amador Fernández y que concluyó con aplausos.

M.F.Antuña
El Comercio
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20-Dic-2014
 


Cornión recibe a sus artistas por Navidad


Cornión abrió anoche su exposición de Navidad, que reúne en sus paredes a Amancio, Camín, Edgard Plans, Esteban Prendes, Fernando Peláez, Javier Victorero, Josefina Junco, José Arias, José Paredes, Legazpi, Luis Fega, Núñez Arias, Pablo Maojo, Pelayo Ortega, Ramón Prendes, Santamarina, Santiago Mayo, Yamaguchi y Vladimir.




1-Nov-2014
 


Las esculturas de Knorr, en Cornión


El escultor Ernesto Knörr, vitoriano de 1957 afincado en Asturias, inauguró ayer en la sala Cornión su exposición "Energía vital expansiva", según recoge la foto. El artista incorpora el color -contrastes de tonos cálidos y fríos- a sus expresivas obras en acero.

Redacción
La Nueva España




25-Oct-2014
 


Javier Victorero gana el X Certamen de Pintura 'Casimiro Baragaña'


La dotación en premios es de 13.000 euros y las obras ganadoras y finalistas se expondrán del 6 al 29 de noviembre en la Casa de la Cultura.

El jurado del X Certamen Nacional de Pintura Contemporánea 'Casimiro Baragaña' eligió como obra ganadora 'Cantiga de Suso IV' -en la imagen-, del pintor gijonés Javier Victorero. Una obra que emplea una técnica acrílica sobre lienzo y que según Ángel Antonio Rodríguez, miembro del jurado y colaborador de EL COMERCIO, «es una abstracción lírica y geométrica». La obra de Victorero combina muy bien la gama cromática, según los expertos, incluso dependiendo del ángulo desde el que se observe da la sensación de que los colores varían.

El segundo premio fue a parar a manos del suizo, afincado en Gijón, Pablo Armesto, con su obra 'Blanco.Blanco'. Esta creación destaca por la originalidad de emplear la luz en una obra pictórica, ya que alterna el color blanco con unos hilos luminosos led del mismo color.

La terna de premiados se completó con la obra 'Glow uit the Flor', del artista valenciano Keke Vilabelda. Su obra emplea una técnica mixta sobre cemento y metacrilado. Esta obra pertenece a su colección 'Acid-House Series', basada en motivos arquitectónicos en blanco y negro con algún toque de color.

Casimiro Baragaña no pudo asistir al momento del fallo por cuestiones de salud, propias de alguien que ronda los 90 años de edad. Sin duda estará contento con el nivel demostrado por los artistas participantes, ya que el jurado ha querido destacar «la alta calidad» de las obras presentadas y el elevado número de participantes; hasta un total de 161 obras llegadas de toda España concurrieron en el certamen poleso.

La Fundación Municipal de Cultura de Siero convoca este certamen que resulta muy atractivo para los participantes. El premio para el ganador es de 6.000 euros; para el segundo clasificado de 4.000 euros y al tercero, 3.000 euros; montantes económicos importantes cuando se habla de pintura. Las obras premiadas y las 28 finalistas se expondrán en la Casa de la Cultura de Siero del 6 al 29 de noviembre.

Luis Florez
El Comercio




24-Oct-2014
 


Yamaguchi brilla en Madrid


El japonés, asturiano de adopción, abrió ayer su primera individual en la galería Marlborough.

Ayer se abrió en la prestigiosa galería Marlborough una exposición de Tadanori Yamaguchi, residente en Asturias desde hace dos décadas y que en 2006 recibió una beca AlNorte de EL COMERCIO. A la inauguración acudieron numerosos artistas y amigos del creador, algunos directamente llegados del norte para arropar la presentación de esta primera individual en Madrid del joven japonés.

Yamaguchi y su esposa, la asturiana Lorena Pérez, echaban de menos a su pequeña hija Sayuki que, con tres años recién cumplidos, se quedó en Pravia, con sus abuelos maternos.

Superados los nervios, presentaron al numeroso público ocho esculturas y trece tintas sobre papel, en línea con las que albergaron hace meses el Museo de Bellas Artes y la galería Cornión. La muestra estará abierta hasta finales de noviembre en este conocido espacio de la calle Orfila, representante en España de grandes firmas como Gordillo, Genovés, Valdés, Martín Chirino, Alfonso Albacete, Carlos Franco, Francisco Leiro o los asturianos Pelayo Ortega y Pablo Armesto, entre otros.

Las piezas entusiasmaron a coleccionistas, críticos y a muchos arquitectos, sorprendidos por estas composiciones esenciales y delicadas de registros orgánicos, que exploran la naturaleza apostando por el trabajo directo sobre la piedra, el mármol y el metal mediante herramientas tradicionales. Armonizando pasado y presente, con su entusiasta actitud experimental, Yamaguchi demuestra que todavía es posible extraer belleza de las masas pétreas generando volúmenes rotundos que, lejos de ser miméticas composiciones en serie, están repletas de detalles, entre huellas tangibles e intangibles, hermosas irregularidades y energías donde permanece, pura y dura, la mano sincera de este prometedor artista.

Ángel Antonio Rodríguez.
El Comercio




14-Oct-2014
 


Pablo Maojo triunfa con Territorios preocupados
En la Feria Arte Oviedo 2014


El certamen se consolida como cita destinada a la promoción cultural y crece en número de visitantes.

Su obra recibe la medalla al mejor trabajo en la Feria de Arte, clausurada con más de 5.000 visitantes.

Después de cuatro días de puertas abiertas, la Feria de Arte de Oviedo se consolida como cita destinada a la promoción cultural, y lo hace con un aumento en el número de visitantes. En esta edición más de 5.000 personas se acercaron a Trascorrales para ver de primera mano las obras de l5 galerías de arte y cuatro centros, entre ellos la Escuela de Arte de Oviedo. El año pasado la cifra ya superó las 4.000 visitas.

El certamen se clausuró ayer con la entrega de la medalla 'En el recuerdo de Kely 1960-2013' a la mejor obra de la feria. El galardón, que se entrega por primera vez con este nombre, fue a parar al artista plástico Pablo Maojo y su obra 'Territorios preocupados', realizada en madera de eucalipto. Los críticos de arte Rubén Suárez, Luis Feás y Ángel Antonio Rodríguez han sido los encargados de elegir el ganador.

La obra de Maojo ha estado ubicada durante estos días en el expositor de la galería de arte Cornión de Gijón. La medalla recibida por el artista ha sido realizada por Juan Zaratiegui. A su entrega acudieron el alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, y el director de la feria, Iván Dasto, así como el jurado y el marido de la artista fallecida Kely, Joaquín Junquera.

Dasto valoró «positivamente» el balance de la feria, y también el de sus ventas. «Se han vendido menos piezas que el año pasado, pero más importantes», dijo el director, que añadió que el objetivo es «promocionar el arte contemporáneo».

Esta ha sido la cuarta edición de una feria, que se celebró por primera vez en el año 2011 como punto de venta y encuentro para galeristas, artistas y también público en general, al que el resto del año le cuesta más acercarse a las salas. El entonces concejal de Cultura, Alberto Mortera, aseguró en su inauguración que la cita había llegado «para quedarse». El tiempo ha demostrado que tenía razón.

María Lastra
El Comercio




13-Oct-2014
 


Una obra de Pablo Maojo, ganadora de la cuarta edición de Arte Oviedo


La obra "Territorios preocupados" del escultor Pablo Maojo (Villaviciosa, 1961), ha sido elegida ganadora de la IV Feria Arte Oviedo. El jurado para la elección de una obra merecedora de la medalla "En el recuerdo de Kely 1960-2013" formado por Rubén Suárez, Luis Feás y Ángel Antonio Rodríguez, falló ayer el premio, que será entregado esta tarde, a las ocho y media, en Trascorrales. La medalla ha sido realizada por el artista Juan Zaratiegui. "Territorios preocupados' aún se puede visitar durante toda la jornada de hoy en el expositor de la galería Cornión en Trascorrales.

Nacho Orejas
La Nueva España




10-Oct-2014
 


El arte asturiano se reune en Oviedo


El arte asturiano se reúne en Oviedo

Las galerías de la región se reúnen en Trascorrales para la cuarta edición de un evento «consolidado» que este año se dedica a la desaparecida Kely

Decía Roy R. Neuberger (1903-2010), reconocido coleccionista de arte y financiero de Wall Street, que el arte le había enriquecido mucho más que el dinero. La reflexión la recoge Iván Dasto en el catálogo de la Feria de Arte de Oviedo, que abrió ayer sus puertas en la plaza de Trascorrales y aspira a reafirmarse como un punto de encuentro para galeristas, artistas, aficionados y, sobre todo, para el público -en 2013 registró más de 4.000 visitas-, al que cuesta más acercarse a las salas durante el resto del año.

La cita de arte contemporáneo trae algunas novedades y sobre todo «da un salto de calidad», según destacó ayer el alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, que acompañado de Dasto charló y se interesó con responsables de cada una de las 15 salas (Gema Llamazares, Espacio Líquido, Cornión, ATM Altamira, La Vitrina, El arte de lo imposible y Litografía Viña, de Gijón; Cervantes6 y Falcón, de Oviedo, o Amaga, de Avilés, entre otras) y centros como la Escuela de Arte de Oviedo, que participan hasta el domingo, día de la clausura.

«Entendemos que el sector cultural, la economía naranja, genera un impacto de creación de empleo muy importante y esa feria es una apuesta más en un momemto complicado», declaró el popular durante la parada para atender a los medios.

La feria recordará en esta edición a Kely Méndez Riestra, la artista conocida simplemente como Kely que falleció en diciembre del año pasado, apenas dos meses después de recoger el galardón a la mejor obra en la feria de arte de Oviedo. La medalla que se dará el domingo al artista que tome este año el relevo llevará su nombre.

Susana Neira
El Comercio




28-Sep-2014
 


La fiesta de la Noche Blanca
Calles y galerías se llenaron de vecinos, curiosos, artistas, coleccionistas...

Xixón es una ciudad viva y bulliciosa durante los meses de verano. Luego, con las primeras brisas otoñales y la mengua de las horas de luz, sus calles se vuelven tristonas, la gente también. La lluvia y la melancolía (nuestra señaldá atlántica) se apoderan del suelo playu como en las pinturas de Pelayo Ortega: paraguas y perfiles taciturnos desafiando la furia turbia de los días.

Se agradece que el veranillo de San Miguel haya vuelto una vez más, acompañado de esa particular verbena cívica y cultural que aquí como otras ciudades del mundo se llama La Noche Blanca. Las galerías de arte xixonesas recuerdan con esta celebración a los ciudadanos más despistados que sus puertas están abiertas casi todos los días del año -excepto festivos- y que las propuestas exhibidas en sus salas merecen una visita, con un poco de atención. Más o menos esa es la idea que impulsa a los galeristas de la ciudad a dejar sus puertas un poco más abiertas durante una noche para conseguir que la gente no pase de largo ante sus escaparates y descubra el placer de contemplar e interpretar la obra que unos artistas han elaborado para que se cierre el círculo de la creación con la recepción cómplice del público.

Y un año más La Noche Blanca se convierte en una animada fiesta a la que concurren vecinos, paseantes, curiosos, disfrutadores, coleccionistas, expertos, marchantes, creadores, galeristas y espíritus inquietos en general. Por unas horas Xixón parece una villa más civilizada de lo que ya es habitualmente. El público transita por las calles del centro de galería en galería o se desplaza a las salas que se encuentran un poco más allá, visita las exposiciones, hojea los catálogos, asiste a las intervenciones artísticas en directo o se recrea escuchando a un grupo de jazz o de sonidos más arriesgados entre las obras vivas colgadas en esos espacios y se toma una copa de vino o de sidra de autor para que el disfrute sea aún mayor. No sólo los adultos pueden participar de la fiesta, también hay aquí un lugar importante para el público infantil, en el que estos futuros ciudadanos civilizados pueden descubrir el placer estético desde el juego o la inventiva propia.

Una fiesta como La Noche Blanca dista bastante de ser un atracón apresurado del arte que no se ha ido picoteando a lo largo del calendario de programación de las distintas galerías, también de ser nada similar a una maratón o novena de los excesos.

Se podía comenzar en Cornión -como hizo uno- asistiendo a la presentación de una obra fundamental para conocer y entender a un artista local de la envergadura de Aurelio Suárez (escrita por su hijo Gonzalo y el escritor y periodista Juan Carlos Gea), seguir por las muestras de fotografía contemporánea de Mediadvanced/Espacio Líquido: Irene Cruz y José Manuel Ballester. Luego irse hasta Cimavilla a ese taller maravilloso de magia que es la Litografía Viña, volver al centro y gozar de la muestra monográfica de Luis Gordillo en Van Dyck de Casimiro Velasco o de la estimulante visión de América de Salvador Montó en la Van Dyck de Menéndez Valdés. Pasarse por la Galería Gema Llamazares, por la de Viki Blanco, La Salita, Adriana Suárez o darse una vuelta hasta Deva a visitar la Galería Altamira.

Para los sedentarios los museos municipales ofrecían un apetitoso programa de cine sobre arte, en el que podía verse entre otros filmes una pieza maestra tan impactante como 'La cueva de los sueños olvidados' de Werner Herzog.

Una perfomance de Miguel Mingotes, en su personal estilo: transmutado en ocasional radiólogo para presentarnos, junto a José Arias, sus 'radiografíes' en el escaparate de Cornión o ante esos mismos cristales ver al artista Pablo Maojo hacer sonar su escultura sonora de xilófonos y troncófonos, con acompañamiento de gaita, eran otras de las propuestas que pudimos gozar en esta cuarta Noche Blanca. Una alegría para desmentir que Xixón sea una ciudad sombría en cuanto llega el otoño porque sí: basta agitarla un poco para que despierte y reviva.

Pablo Antón Marín Estrada
El Comercio




27-Sep-2014
 


El arte que llena en mitad de la noche
Gijón vuelve a consolidar con éxito absoluto la apertura nocturna de galerías


El sol rondaba las calles, todavía sosteniendo resquicios de verano y el día ya se llamaba noche. Noche Blanca e interminable. Noche de éxitos rotundos y de llenos absolutos. Pocos tan sonoros logra el arte como los de ayer en Gijón con esta convocatoria conjunta y generosa en actividades que cumplió tercera cita y empezó a asomarse ya a las siete y media de la tarde. A esa hora todos culminan preparativos, pero Cornión ya ofrece programa. Primera propuesta: 'Aureliografía', una «aureliopedia», firmada por Juan Carlos Gea y Gonzalo Suárez, hijo del pintor del que se recorre vida y milagros creativos, Aurelio Suárez. Media hora después la fiesta estalla en todos los rincones. En el cogollo urbano doce espacios abren las puertas de par en par. Pero también hay actividad sobre el verde de las afueras. En ATM Altamira Cristina Ferrández y David Herguedas invitan al espectador a reflexionar sobre la evolución del medio natural que escenificaban sobre las paredes. Su exposición se mantenía abierta hasta las dos de la madrugada. Hay quien acudió a la apertura y tenía previsto regresar para el cierre. Mientras, el resto de la Noche Blanca va circulando cerca de la playa. En Espacio Líquido, donde también se extiende la cita hasta hoy mismo, el que visita, se convierte también en actor. Uniendo fuerzas con Mediadvanced, permite regresar al origen de la fotografía con un circuito que tuvo multitud de seguidores. Observan la escena extraordinaria las imágenes de Manuel Ballester, en Espacio Líquido, y de Irene Cruz, en el estudio de diseño, mientras se sucede una obra de danza-teatro y los asistentes toman un cóctel, se prepara la música y se reparten dulces de 'Frambuesas en el mar'.

Sin salirse de la influencia de ese mar, el Arte de lo Imposible también pone notas en directo en torno a la obra de Silvia Papas, que recupera las formas del pop. Para entonces están cerca las nueve de la noche y Miguel Mingotes llama a filas desde el escaparate de Cornión para que los asistentes a su performance se ordenen como en un teatro. Conseguido el objetivo entra en la librería-galería y pinta en la luna del cristal un nombre: Teresa Vinches. Es la identidad de una «bailahora» o, lo que es lo mismo, una mujer que baila las horas. Con ayuda de Pablo Basagoiti, compañero de fatigas en sus últimas aventuras, Mingotes pone en marcha un montaje sonoro que permiten a la «bailahora» cumplir su misión con cada señal horaria. Repite función a las diez.

Entre tanto, Vladimir da por abierta su exposición de pinturas, y el propio Mingotes se convierte en «radiólogo», interpretando las «radiografías pintadas por José Arias». Las carcajadas no cesan en la calle, que no es la única donde el arte desborda los interiores. A pocos metros, en Propuestas y también en Van Dyck, la actividad es imparable, como la noche. Se nota puertas adentro y afuera. Visita guiada por las obras de Gordillo y de Salvador Montó, que cuelgan en sus paredes. Una de ellas se reserva para una videoproyección de Cristina Ferrández que hace doblete en el programa. Jazz en directo y magia sirven para cerrar con un espectáculo del equipo que dirige Aurora Vigil Escalera su propuesta para la Noche Blanca.

Paché Merayo
El Comercio




25-Sep-2014
 


Una noche para reivindicar la cultura
Las galerías de arte gijonesas aúnan esfuerzos para enfrentarse a la crisis

La Noche Blanca iluminará este viernes, así como las primeras horas del sábado, las calles de Gijón. Once galerías de arte y tres centros culturales de la ciudad -las Termas Romanas de Campo Valdés, la Casa Natal de Jovellanos y el Centro de Cultura Antiguo Instituto- unen sus fuerzas para reivindicar la vitalidad de la creación artística en un momento en el que la crisis económica sigue apretando su soga alrededor del cuello del mercado del arte. "Estamos vivos y funcionando pese a la que está cayendo", celebró Amador Fernández, de Cornión. Se unen en esta ocasión con el objetivo de demostrar que el arte es una actividad sostenible y que los autores han sabido adaptarse con la creatividad como herramienta a la carestía de medios y apoyos económicos.

La presentación, que tuvo lugar esta mañana en el CCAI, fue toda una declaración de intenciones: todas las galerías participantes estrenan temporada inaugurando de forma simultánea sus exposiciones y abren sus puertas a partir de las 20 horas del viernes "y hasta que el cuerpo aguante" para transformar la ciudad en un hervidero cultural. Porque junto a las exposiciones habrá conciertos, danza, gastronomía y todo tipo de actividades paralelas, como el homenaje a la fotografía analógica que, coincidiendo con la celebración de los 175 años del nacimiento de esta disciplina, ofrecen de la mano de Nicolás Cancio las galerías Espacio Líquido y Mediadvanced. Ofrecerán photocall de polaroids, un taller de construcción de cámaras con materiales reciclados, charlas y, como no, exposiciones, al igual que en el resto de espacios participantes. Las piezas incorpóreas de Izaskun Escandón en Adriana Suárez; las formas de luz que el Colectivo Ciudadela expondrá y proyectará sobre la fachada del edificio que acoge en la carretera de Deva a la galería ATM-Altamira, el color de Vladimir en Cornión; Silvia Papas en El Arte de lo Imposible; las imágenes del Premio Nacional de Fotografía José Manuel Ballester en Espacio Líquido; el imaginario audiovisual de David Martínez Suarez en Gema Llamazares; los recuerdos hilvanados por Pilar Salas Barceló en las paredes de La Salita; las fotos de Irene Cruz en Mediadvanced; los trabajos de Salvador Montó y Cristina Ferrández Box en Van Dyck; la monográfica que Van Dyck dedica a Luis Gordillo o la intervención artística de la italiana Carmela Berrini en Litografía Viña son las opciones que tendrá quien se eche a la calle el viernes para disfrutar de la ciudad.

Destacan entre las propuestas musicales -que incluyen dj's, jazz, flamenco y otros estilos- el concierto a medianoche de Moisés Suárez, Senén Fernández y Lisardo Prieto, de Felpeyu, en Litografía Viña -el centro de estampación de Cimadevilla se suma este año a la nómina de participantes- y el de percusión que tendrá lugar en Cornión a eso de las diez de la noche, en el que varios músicos tocarán no tambores ni bongos, sino una escultura percusiva de Pablo Maojo, relieves, xilófonos y troncófonos. También en Cornión a las 19.30 horas, se presentará la 'Aureliopedia', una ambiciosa obra sobre la carrera artística de Aurelio Suárez firmada por Juan Carlos Gea y Gonzálo Suárez, el hijo del pintor gijonés. Los museos municipales se suman en esta ocasión con el cine como aliado, con diferentes proyecciones a lo largo de la noche de documentales de Herzog (`La cueva de los sueños olvidados', en las Termas Romanas), Gustav Deutsch ( 'Shirley: Visiones de una realidad', en la Casa Natal de Jovellanos) y Fischli&Weiss ('Der Lauf der Dinge', en el CCAI). "Un programa que supera al del año pasado y que pone a la ciudad de Gijón a un nivel artístico importantísimo", resumió en la presentación el concejal de Cultura, Carlos Rubiera. La cuenta atrás ha comenzado, las galerías se afanan en ultimar los preparativos y la Noche Blanca está al caer.

Jessica M.Puga
El Comercio




13-Jun-2014
 


Watio sonríe a los maestros


El artista sevillano, afincado en Gijón, inaugura en Cornión "Clásicos populares", guiño pop a algunas grandes obras de arte.

Es la segunda exposición de Miguel Watio (1966) en la galería Cornión. El artista sevillano, afincado en Gijón desde 2004, inauguró ayer "Clásicos populares", una gozosa colección de acrílicos sobre lienzo en los que el pintor hace, desde su particular lenguaje plástico filtrado por la herencia del Pop-Art, una reinterpretación de algunos célebres cuadros de la historia del arte, considerados obras maestras.

Miguel Watio, que no oculta influencias que van de Warhol al Equipo Crónica, aunque tamizadas siempre por una mirada irónica, reúne aquí una serie de acrílicios sobre lienzo, pintada desde 2012 ahora. "Clásicos populares" es, como subraya muy acertadamente Natalia Alonso en la introducción del catálogo de la muestra, una particular reinterpretación de piezas señeras de autores tan dispares como Boticelli, Leonardo Da Vinci, Velázquez, Matisse, Picasso, Mondrian, Magritte o Dalí. De este último, por cierto, toma su "Muchacha frente al mar" para incluir el mar de la bahía de San Lorenzo y la barandilla del Muro.

Lleva razón Natalia Alonso al afirmar que Miguel Watio, que mostró su primera individual en Cornión en junio de 2011, "subvierte el signficado primigenio" de esas obras maestras a las que recurre. Líneas finas y colores perfectamente diferenciados contribuyen a identificar el estilo del pintor, en cuyos cuadros asoma siempre una cierta jovialidad conceptual. La muestra estará en la galería que dirige Amador Fernández hasta 12 de julio.

J.L.A.
La Nueva España




28-May-2014
 


La conciencia del agua


«No pretendo descubrir nuevos mundos», escribió Fernando Zóbel en el prólogo de su ‘Cuaderno de Apuntes’, selección de citas editada por la galería Juana Mordó en 1974. Fallecido diez años después, el conocido impulsor del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, había encontrado una nueva motivación para su pintura en los paisajes conquenses y les había dedicado varias series enraizadas en el derrame de materia y su obsesión por la nebulosidad. Recuerdo a Zóbel porque ha sido uno de los faros creativos de José Arias (Gijón, 1953), cuya trayectoria se nutre de la misma libertad y capacidad de conocimiento. El pintor gijonés volvió ayer a Cornión para presentar una serie de cuadros recientes, evolución de los ‘vertidos’ que viene realizando hace dos décadas y ahora se redefinen a través de obsesiones monocromáticas, entre paisajes y ‘borrinas’ deudoras de las costas de Asturias, Portugal y de su enorme vitalidad expresiva.

A finales de los años sesenta Zóbel salpicó de rosas, verdes y amarillos sus evanescentes composiciones, regresando al color. A José Arias le quedan muchos años y exposiciones para retomarlo;entretanto, se nutre de grises y platas esenciales, derrochando vivencias personales. Un afán experimental que, como hemos escrito otras veces, se configura entre formas, texturas y sensaciones cuyos fines son la interiorización y la espontaneidad, lejos de otras servidumbres.
Armonía entre la actividad física e intelectual, instante de un taller rodeado de trastos, con la cámara Hasselblad, los focos, los paneles de madera, las vasijas cerámicas, las cañas de pescar, los libros, los restos de muestrarios de Almacenes La Sirena y un sinfín de recuerdos.

En sus últimas exposiciones, con salas de Alicante, Avilés, Madrid, Gerona y Berlín, Arias ha mantenido intacta esa vena lírica, retrato de un artista romántico, ecológico e inquieto como el azogue. Creador incansable de gamas sobrias, como las que nutren esta ‘Conciencia del agua’ que ahora ofrece su galería gijonesa. Treinta tablas en pequeño y medio formato cuyas tintas se diluyen antes de recibir barnices y proyectar luces repletas de gestos, senderos, y evocaciones a otros nortes, fantasías y nostalgias blancas y frías, siempre septentrionales, casi siempre optimistas y eternamente sugerentes.

Agua con voluntad de ‘memoria’, como la que ha analizado en sus investigaciones el científico japonés Massaru Emoto. Que reacciona a las vibraciones, como espejo para la transmisión de emociones, plano de nuestra ilusión para traducir la propia imagen. Agua límpia para corazones límpios, capaces de purificar el viciado entorno.
Renace en esta exposición esa experiencia viajera y ‘acuosa’ de Arias, porque el artista no se cansa de «perseguir lo natural y lo corriente, donde reside el verdadero alma de la naturaleza», como escribió hace doce siglos Chang Yen-Yüan en una de aquellas citas recogidas por Zóbel. Parajes, playas o árboles, horizontes más o menos familiares, diálogos permanentes entre pintura y proceso. Silencio y bruma.

El mar intervenido una y mil veces, el mar sereno, vivido y amado por este artista de un modo comprometido, constante, más allá de la mera contemplación pausada.

Ángel Antonio Rodríguez
El Comercio 17-5-2014




26-Abr-2014
 


Plans y García Rodríguez se unen en 'La tienda Loca'


La galería Cornión celebró ayer su particular fiesta del libro con un ejemplar en el que se prometen «cajas de sorpresas, animales mutantes, niñas inteligentes, sueños, objetos imposibles, juegos locos... y mucho más» y una exposición que rescata de sus páginas todas las ilustraciones creadas para ellas. De la historia y sus formas son autores Javier García Rodríguez y Edgar Plans. El primero pone el verbo, el segundo los dibujos. Lo que une ambos se titula 'La tienda loca' (de la editorial Pintar Pintar) y fue presentado ayer en la librería-sala de arte de la calle de la Merced, donde quedó claro que no es para los más pequeños. Mejor dicho, no es solo para ellos, sino para todos los que quieran indagar en esas cajas de sorpresas, sueños y juegos.

Abierta hasta mayo
Con la presentación y colaboración en 'La tienda loca', cuyas ilustraciones se podrán contemplar hasta el próximo día tres de mayo, la galería Cornión recupera su actividad expositiva. De hecho, ya tiene programado su cartel hasta el mes de octubre. Le esperan a los amantes del arte un encuentro con José Arias el próximo 9 de mayo, otro con Miguel Watio, el 13 de junio. Una colectiva de verano con lo mejor de su nómina de artistas, que abrirá sus puertas el día 18 de julio. Después de agosto, ya en septiembre, la cita será con la pintura de Vladimir y en octubre con la esculturas de Ernesto Knörr.

Paché Merayo
El Comercio




31-Dic-2013
 


La poética urbana según Carlos Casariego


El artista ovetense acaba de publicar 'Ciudades/Cities', un viaje a través de arquitecturas y gentes de diferentes países.


Busca captar la poética urbana, esos espacios de poesía que se escapan a la mirada ajetreada del día a día. Pero la urbe es mucho más que espacios y arquitecturas. Las ciudades son las personas que las viven. Paisajes y paisanajes se dan cita en el libro 'Ciudades/Cities' que el artista Carlos Casariego (Oviedo, 1952) acaba de publicar.

No es un libro de fotografías sin más. Son instantáneas con pensamiento, el que aportan las propias imágenes y el que se acompaña en forma escrita. Es un todo, explica Casariego, este libro con el que se afana en «ampliar el campo de comunicación de las fotografías» al buscar el equilibrio con textos escritos por él mismo en muchos casos o de citas de músicos o poetas en otros.

Son 56 las imágenes artísticas que recoge este volumen, que transita por dos décadas de disparos, aunque muchas de las fotos han sido captadas en los últimos años. La travesía de Casariego se detiene en Asturias -Gijón, Avilés, Proaza...- pero también se mueve por lugares más lejanos, como Bombay, tan cálidos como La Habana, tan cosmopolitas como Nueva York. «Es una selección cuidada de las fotos de los últimos años, con especial hincapié en las más recientes para que el público pueda ver cosas inéditas, pero al mismo tiempo sin renunciar a las fotos importantes que he hecho a lo largo de mi vida», detalla el artista asturiano. La selección se ha hecho buscando un discurso coherente que pretende ante todo huir de la postal, del reportaje de ciudad, para dejar paso al sentimiento poético que emanan la vida, la alegría y la pasión.

Son todas las fotos el resultado precisamente de una gran pasión de Casariego: viajar. En sus viajes ha ido descubriendo esas geometrías que siempre han acompañado su obra -también en la pintura- y que se revelan con claridad meridiana en el libro. «Pienso que la geometría está detrás de todas las cosas del universo y de alguna manera la busco, me parece un elemento muy interesante, soy un poco como un explorador que investigo, aviguo y desvelo esa geometría oculta de las cosas», dice.

Esa es su mirada particular, con la que pretende que el público le acompañe en ese viaje por lugares dispares, retratados en color y en blanco y negro. Y aquí el tiempo marca la diferencia. «Siempre fotografié en color, siempre quise defenderlo, pero últimamente me fascina el blanco y negro», confiesa. Y se advierte en un buen número de imágenes y también de retratos, que adquieren una vital importancia en el libro. «La gente es la destinataria de las arquitecturas, y ese es el motivo de que estén tan presentes los retratos en el libro, y también que cada vez soy más apasionado de la figura humana», señala. Quiere captar la naturalidad de las personas, fotografiarlas sin que se den cuenta de que una cámara enfoca. «Es complicado, lleva una vida entera poder hacerlo», dice.

M.F. Antuña
El Comercio




30-Dic-2013
 


Presentación del libro Ciudades de Carlos Casariego





9-Nov-2013
 


Pablo Maojo llena Cornión con sus maderas de 'Alineados'


'Alineados' es el título de la exposición que Pablo Maojo inauguró ayer en Cornión y que permanecerá en la galería gijonesa hasta el próximo 7 de diciembre, una selección de escultura y pintura o de pintura y escultura en el que el artista juega con las tres dimensiones sin necesidad de definir cada pieza ni de enmarcarla ni limitarla.Castaños, pinos y robles toman forma y color artístico de la mano de este escultor que presenta algo más de una veintena de obras.

Maojo (San Pedro de Ambás, 1961), heredero de Joaquín Rubio Camín, y uno de los artistas de la nómina de Cornión, vuelve a mostrar su originalidad en piezas creadas en su taller de Villaviciosa, donde nació y sigue trabajando, sin perder de vista los ingredientes que son hilo conductor de sus trabajos. Composiciones intemporales, ritmos constructivistas, singularidad plástica e ironía temática se ponen al servicio del arte entre rojos, azules y blancos y su omnipresente madera.

A.C.
El Comercio




25-Sep-2013
 


El arte bajo la Luna vuelve a Gijón
Diez galerías y cuatro espacios públicos se citan el viernes en la Noche Blanca.

El programa abre la temporada expositiva con propuestas de todos los lenguajes expresivos, de la música a la poesía, el teatro o la magia.

Una noche de París de hace ya once años las galerías y los museos decidieron no cerrar sus puertas. Nacía así la Noche Blanca. El éxito fue tal que su iniciativa rompió pronto las fronteras. Por Asturias pasó hace tiempo, pero no se quedó hasta que el otoño pasado cuando galerías y centros de arte decidieron consolidar un programa anual. De que la continuidad es un hecho da cuenta la convocatoria que un total de 14 espacios hacen pasado mañana, con un programa que comienza a las ocho de la tarde y concluirá cuando la música, la poesía, las performances, el teatro, la magia y hasta las intervenciones gastronómicas y los relatos de miedo cierren sus últimas páginas. Será ya cuando la madrugada haya entrado.

Participan en esta nueva cita diez espacios privados y cuatro públicos. De un lado las galerías Adriana Suárez, ATM Altamira, AvaArt, Cornión, El Arte de lo Imposible, Espacio Líquido, Gema Llamazares, La Salita, Mediadvanced y Van Dyck, que acude también con un intenso catálogo de actividades en Propuestas, su segundo espacio. Y de otro, el Museo Casa Natal de Jovellanos, el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), las Termas Romanas y Laboral Centro de Arte y Creación Industrial. Casi todos aprovechan para estrenar la temporada expositiva y todos van mucho más allá, con acciones para todos los gustos y todas las edades. La oferta es «múltiple, visual y sonora», dicen sus responsables, que han diseñado un circuito de «instalaciones y diálogo en movimiento» con el que se pretende volver a reunir a cientos de personas bajo la Luna de Gijón.

En el Museo Jovellanos, por ejemplo, René de Coupeaud creará, en el patio central, una instalación sonora «a partir de los microsonidos que se esconden entre las palabras de cualquier discurso y de las letras que se repiten». En las Termas también espera a los visitantes una instalación sonora. Esta vez de Honorino García. Titulada 'Cuatro elementos', «está basada en sensores y sonido mecánico, accionado por el agua, la luz o el magnetismo». Laboral aprovecha la cita para abrir las puertas de una nueva exposición, 'Aprendiendo de las Cuencas', con dos escenarios. El propio centro de arte y la sala Banco Herrero, de Oviedo. En el CCAI gobernarán también las instalaciones sonoras. Además de mantener abierta la Muestra de Artes Plásticas del Principado, en su sala 2, ofrece las creaciones de Alberto Bernal, en la plaza del Instituto, y de Jorge Carrillo y Miguel Fernández, dentro del centro. El arte sonoro también llegará a las galerías de arte.
Prácticamente todas ofrecen música, además de infinidad de propuestas de todo tipo, aunque los carteles se renuevan solo en la sala de Adriana Suárez, con una instalación de los arquitectos que integran la firma Longo+Roldán; en Espacio Líquido, con la 'Canícula', de Matías Sánchez; Mediadvanced, con las fotografías de Helena Segura Torellá; ATM Altamira, con las imágenes de Ferrán Legá, y El Arte de lo Imposible, con el gran mural de Le Frère.

Paché Merayo
El Comercio




7-Sep-2013
 


El Regreso a Venezia , de Juan Monte, en Cornión


El ovetense Juan Monte inauguró ayer en la galería Cornión que regenta Amador Fernández la exposición «Regreso a Venezia», que permanecerá abierta al público hasta el próximo 30 de septiembre. Aunque se considera básicamente autodidacta, el artista recibió consejos y lecciones de Eugenio Tamayo y Alejandro Mieres tras estudiar técnicas de grabado en la Scuola Internazionale di Grafica de Venecia. En la imagen, Monte, con sus obras.

Lne. Redacción




19-Jun-2013
 


El Macizo del Cornión bajo el objetivo de Carlos Acuña.


El fotógrafo gijonés Carlos Acuña, miembro de una conocida saga de fotógrafos instalada desde hace décadas en un local de la plaza de Los Campinos, junto a la iglesia de San Lorenzo, ha tenido una obsesión durante los últimos ocho años: el macizo del Cornión. El fruto de ese trabajo, bajo el título 'Amada montaña', ve ahora la luz como tributo a la belleza de belleza de sus nieves, otoños y amaneceres.

La exposición, que recoge una treintena de imágenes de sus paisajes y majadas, tomadas en el antiguamente denominado Parque Nacional de Covadonga, donde los populares lagos, toma forma ahora en la Librería Galería Cornión. Y no lo hace por casualidad. «Tenemos un gusto similar por los Picos y más concretamente por el macizo del Cornión», explica el máximo responsable de la sala, Amador Fernández. «Carlos ha dedicado desde 2005 a fotografiar este macizo y yo tomé el mismo nombre para la galería», asegura.

La inauguración de la exposición ya tiene fecha y hora. Será el próximo viernes, a las 20 horas -contará con una actuación musical en directo-, y permanecerá en la sala gijonesa hasta el 20 de julio. De momento, como adelanto e instrumento de divulgación del este trabajo fotográfico se ha realizado un vídeo, con textos y fotos del propio Carlos Acuña, montaje de Alejandro Acuña y composición musical de Jairo Casaprima.

E.Alonso
El Comercio




8-May-2013
 


Legazpi regresa a las paredes públicas con una nueva reflexión plástica


El creador, tallado en la madera y forjado en el hierro, inaugura el viernes en Cornión una colección de esculturas y relieves

Después de años apartado del circuito de exposiciones, José Manuel Legazpi (Taramundi, 1943) vuelve a poner luces públicas sobre sus esculturas. Lo hace en la galería Cornión de Gijón, donde inaugura exposición mañana, «animado», asegura la catedrática de la Universidad de Oviedo Soledad Álvarez, «por quienes conocen el interés y la aportación de lo que ha ido acumulando en el taller». Y lo que ha acumulado es una renovación plástica, un nuevo modo de mirar al frente que lleva en sus formas y materia el poso de alguien que se acercó al arte desde la Filosofía y la Teología.

Presenta su nuevo trabajo Legazpi, cuya primera exposición se remonta a 1960, bajo el título 'Iconogramas', que, en realidad, es una colección de potentes y a la vez delicadas esculturas, en las que analiza la relación del individuo con el mundo, además de su propio diálogo con la soledad. De ahí que la figura humana tenga un protagonismo omnipresente en la muestra.

Y con las esculturas, una serie de enigmáticos relieves, que, como todo el conjunto responde, en palabras de Soledad Álvarez, a «una obra singular, subjetiva y significante siempre, pero con matices diferenciados en cada momento».

Aporta el escultor, que en otro tiempo dedicó su peculiar conocimiento de la madera a crear extraordinarios artilugios móviles al modo de Leonardo, una fusión de materiales que le permiten forjar el hierro y tallar la madera, a la vez que moldea resinas sintéticas o viejos cueros. El resultado podrá verse en la galería de la calle de La Merced hasta el 8 de junio.

Paché Merayo
El Comercio




15-Abr-2013
 


El Roto: Hemos perdido alma y color


El Premio Nacional de Ilustración inauguró en Gijón una muestra de su obra reciente, reivindicando el arte como «luz en un universo oscuro»


-¿Por qué el título de «Luciérnagas»?


-Espero que mis cuadros sean como pequeñas luces en un universo lóbrego.


-¿El que nos toca vivir?


-Sí. Un ámbito oscuro, de ausencia de alma. El alma no se muere, es nuestra parte inmortal, está latente en nosotros pero no somos sensibles a ella.


«El silencio de las pinturas de Andrés Rábago es el silencio de los solitarios», apunta el escritor Andrés Trapiello en la introducción del catálogo de la exposición que el Premio Nacional de Ilustración 2012 inauguró días atrás en Gijón (galería Cornión). Rábago es OPS y es también El Roto, un columnista visual único o «dibujante satírico» como le gusta llamarse. No es El Roto un ser solitario, pero sí lo suficientemente discreto como para parecerlo.


Lo que Andrés Rábago (Madrid, 1947) expone hasta el 4 de mayo en Asturias son obras, en su mayoría de pequeño formato, que le sacan partido al color y mueven a la reflexión. Son, por así decirlo, el contrapunto estético a su cita diaria en «El País»: las viñetas periodísticas, en blanco y negro (casi siempre) y con palabras. Las obras del Rábago pintor, en color y sin palabras.


-La pintura moderna ha perdido la armonía del color y es preciso recuperarla. Cuando vemos la pintura del Quattrocento contemplamos el color como signo auténtico del alma. Pero según se fue perdiendo el alma se fue perdiendo el color.


Recuerda el librero Amador Fernández, responsable de ese pequeño templo cultural y artístico que es la gijonesa Cornión, que Andrés Rábago, o sea, El Roto, se ha acercado con su obra al Cantábrico media docena de veces en los últimos 18 años. En Gijón se siente a gusto este tipo culto que está convencido de que «sin ética el mundo sería invivible», a pesar de eso que se da en llamar la crisis de valores.


Las 25 «luciérnagas» de El Roto cuelgan para que cada cual que se acerque a ellas les ponga texto y título. Mundos irreales, personajes por lo general solos, casi siempre sin rostro, en entornos de colores inquietantes.


-Yo no creo que sean inquietantes en sí mismos. Pinto atmósferas, espacios, lugares, que pueden parecer inquietantes precisamente porque están ocultos.


Andrés Rábago tiene rostro, pero le encanta ocultarlo detrás de sus cuadros y viñetas. «No hay nada más incómodo que tener cara pública», declaraba en octubre pasado a LA NUEVA ESPAÑA en una entrevista con ocasión de su Premio Nacional de Ilustración «por su visión crítica, aguda e inteligente de la realidad». El primer dibujante satírico que lo recibe en este país.


-¿Cuál es el color de nuestro tiempo?


-Sales a la calle ¿y qué ves? Casi todo es gris y negro, incluso la ropa. Supongo que la moda va en consonancia con nuestro estado de ánimo.


¿Una visión oscura en exceso? Rábago no lo cree así. «Mi trabajo consiste en señalar zonas oscuras», pero se reconoce un optimista (un no pesimista, que no es poco), aun en tiempos de crisis, de poderosos que diseñan las estrategias, de banqueros orondos avariciosos, de cínicos seguros de mantenerse en la cúspide porque manejan los resortes de la sociedad.


«Qué sería de nosotros sin nosotros», se preguntaba una voz anónima y perversa desde el interior de un edificio de poder en una reciente viñeta de El Roto en prensa. Y enfrente pueblos ofendidos y maltratados, «pero no resignados». Al menos no resignados del todo.


La mirada de Rábago, en sus viñetas de prensa y en sus cuadros, es analítica y cumple con el objetivo «de poder mirar todo lo nuestro desde un lugar fuera del espacio y fuera del tiempo», en palabras de Trapiello.

Gijón, Eduardo GARCÍA
La Nueva España




8-Abr-2013
 


Andrés Rábago, El Roto



«Estamos en un período oscuro de nuestra propia cultura al que es necesario aportar algo de luz».


Andrés Rábago (Madrid, 1947) es uno de esos hombres de edad provecta cuya figura envuelve una aureola como de paz, como de calma. Su habla lenta y reflexiva, sus gestos pausados, su aspecto pulcro, su mesurada elegancia, sus cabellos blancos, contribuyen a apuntalar esta imagen. Bajo tal discreta carcasa, Rábago esconde, en cambio, una personalidad doble. El mundo lo conoce como El Roto, el pseudónimo que surmonta sus mordaces viñetas en El País desde 1990 y que ha hecho de él un ilustre referente moral. Su carné de identidad acredita, en cambio, que su auténtico nombre es Andrés Rábago García. Con él firma las sobrias pinturas de regusto surrealista que son su vertiente menos conocida, una muestra de las cuales expondrá la galería Cornión de Gijón hasta el próximo 4 de mayo.

Aprovechando su fugaz visita a esta villa con el fin de presentar tal exposición.

—«hemos venido desde Santander, donde tenemos familia y una casa», explican antes de comenzar la entrevista, caminando del hotel Hernán Cortés, donde se alojan, a la cafetería del Casino; «conocemos poco Gijón, pero es una ciudad agradable; siendo ciudades parecidas y equidistantes a Santander, nos gusta más que Bilbao», añaden después—, Rábago y El Roto aceptan ceder a NEVILLE un pequeño hueco de una media hora en su agenda gijonesa a fin de explicar intereses, referentes y opiniones.

—Sus cuadros, como sus viñetas, producen una sensación melancólica, de soledad y desarraigo, muy poderosa. ¿Somos los seres humanos seres-para-la-soledad?

—Así, en términos tan genéricos, en términos que abarquen a toda la humanidad, es difícil hablar. Creo más en el destino personal que en el destino colectivo, aunque éste también exista. Y aun hablando de destinos colectivos, tendríamos también que parcelarlos; separar fragmentos que podrían ser sociedades, países, continentes, culturas…

—¿Es algo consciente esta idea de transmitir la soledad a través de su obra, o es algo involuntario?

—Lo que le pasa a cada persona, lo que nos pasa, nos pasa a cada uno de nosotros. No nos pasa lo que le pasa a otro. A lo mejor por eso mis obras producen esa sensación, pero en cierto modo yo hablo también de arquetipos. No hablo de personas muy concretas. Hago arquetipos; cosas que tienen en común distintas personas. Les pasa a cada uno de ellos pero también tienen en común que eso les sucede a otros.

—Otra característica de su obra es precisamente ésa: que nunca dibuja ni pinta a personajes conocidos; siempre son seres anónimos, sin rostro incluso, los que aparecen en sus viñetas. ¿Por qué?

—Pues porque mi trabajo no es el trabajo de un caricaturista, que es el que se ocupa generalmente de los rostros de las personas, sino que tiene un aspecto más de sátira social. Me ocupo más de las acciones y los papeles que esos individuos realizan más que de su propia historia personal, que a mí realmente me interesa poco.

—Un elemento que parece recurrente en sus trabajos es la «burbuja», el elemento aislado y contradictorio insertado en un medio hostil. El propio título de la exposición, Luciérnaga, da la idea de una luz débil que brilla en la noche. ¿Se siente luciérnaga?

—Bueno, eso es lo que me gustaría que fuesen los cuadros de la exposición: luciérnagas. Efectivamente, en la oscuridad nos movemos. Vivimos una época especialmente oscura, curiosamente en un momento en el que casi no existe la oscuridad. Justamente no percibimos el brillo de las estrellas porque tenemos luces constantes. Y sin embargo, esa misma luz en la que estamos inmersos de forma continuada no nos impide ver la oscuridad reinante. Sí, creo que vivimos en una época oscura, cultura a pesar de que procedemos de lo que era o intentó ser un período de las luces, un siglo de las luces, su continuidad. Estamos en un período oscuro de nuestra propia cultura al que es necesario aportar cada uno de nosotros algo de luz para encontrar el camino de salida.

—¿Es ésa la solución a la oscuridad?

—No sé si es la solución, pero no se me ocurre otra manera de enfrentarnos a ella que intentar incorporar algo de luz o, en el caso de que no podamos hacerlo, intentar encontrar aquellos lugares o aquellas personas que nos aporten salud.

—En algunos de los cuadros se aprecia una evidente influencia de Magritte. ¿Es Magritte un referente para usted como artista?

—No precisamente, pero sí que es verdad que dentro del surrealismo, del que yo no formo parte ni nunca he formado parte, Magritte y Chirico son los dos grandes, son los dos grandes artistas de esa escuela. Y Magritte además tiene un interés especial porque fue un poco el que inició un camino que luego se ha desarrollado desde el punto de vista sobre todo del arte conceptual. Creo que es uno de los que primero indicó esa dirección. Personalmente tampoco me interesa el arte conceptual, pero creo que hay elementos en los que puede haber algo que pueda ser visto en mi pintura. Básicamente, yo soy un pintor metafísico; me encuentro más dentro de la corriente metafísica que de la surrealista, e incluso diría que me encuentro más en el territorio de la pintura religiosa que en el de la pintura profana.

—¿Se entiende mejor la realidad a través del prisma del surrealismo, retorciéndola, que a través del del puro ensayo, simplemente mostrándola?

—Para describir la realidad primero tienes que saber qué es. Y para saber qué es la realidad, tienes que romper el espejo, ese espejo de lo aparentemente real. Yo creo que el surrealismo hizo esta labor: la de romper esa imagen de lo real que nos impedía ver más allá de esa pantalla. La ruptura de esa, podríamos llamar, de esa pantalla, de ese espejo, era necesaria para poder ver más allá. Y eso fue una labor importante que hizo el surrealismo. Una vez rota esa pantalla, lo que nos queda es empezar a indagar qué hay más allá de ella (Hace un gesto con las dos manos, dejando una quieta sobre la mesa y saltando con la otra por encima de ella para reforzar la pronunciación de las palabras «más allá».)

—En algunos de sus cuadros también aparece aquello a lo que hace referencia su propio pseudónimo: lo roto, lo resquebrajado. ¿Por qué escogió el pseudónimo El Roto? ¿Qué significa la idea de ruptura para usted?

—El Roto era un pseudónimo que empecé a usar hace ya mucho tiempo, en la época de Hermano Lobo, a finales de los setenta, y que se refería a un individuo social que era el marginal, lo que nosotros llamábamos marginal: esas personas destrozadas que entonces veías en la calle. Sobre todo era una época en la que básicamente lo que veías en la calle además de los mendigos eran los drogadictos. Era la época de la heroína y sus terribles consecuencias. Bueno, pues era en ese tipo de gente marginal que estaba fuera de la sociedad y que eran a su vez víctimas también de algún modo del esquema social imperante a quienes se refería el nombre de El Roto, porque los personajes que dibujaba yo en ese momento eran justamente esa gente de la calle.

—¿Vuelve a cobrar vigencia, entonces, el pseudónimo de El Roto en un momento como éste?

—Bueno, digamos que el pseudónimo es indiferente; es una firma, no tiene mayor importancia. La forma de mirar es lo que puede ser interesante.

—¿No hemos vuelto socialmente, de alguna manera, a treinta años atrás?

—No, nunca se vuelve atrás. Cada momento es distinto, cada época tiene sus cosas. No es posible una vuelta atrás. El tiempo… Es verdad que hay una concepción del tiempo cíclico, circular, que tenían los antiguos. Pero nosotros no vivimos en ese tiempo circular. Aparentemente, vivimos en un tiempo lineal, que tiene un inicio y que tiene una dirección distinta, sin que eso tampoco sea absolutamente cierto. Pero es el tiempo en el que vivimos.

—¿Le interesa conscientemente como temática eso, lo roto, lo resquebrajado? ¿Es algo que le atrae?

—La sátira tiene, hablando concretamente de la sátira y no de la pintura, que es algo distinto, unos enfoques concretos que es indagar, intentar mostrar aquello que está mal, aquello que es defectuoso, que es erróneo. Y lógicamente, ése es el terreno en el que te mueves. Eso no significa que sea lo único que hay, significa que eso es de lo que se ocupa la sátira, pero hay muchas otras cosas.

—¿En el arte no?

—No, eh…

—¿En qué se diferencian sus cuadros de sus viñetas?

—Sí, bueno, son muy distintos. Justamente yo creo que ésa es un poco la aportación de mi trabajo, esa doble visión de, digamos, una realidad social aparente y un trasfondo ulterior, un trasfondo ulterior que tiene que ver con el alma, con el espíritu del hombre. Mientras que El Roto trata la zona que podríamos llamar más racional, la zona del yo o del ego, Rábago trabaja en una zona que está más allá, que es transfronteriza, que indaga o que intenta encontrar caminos de entrada al territorio del espíritu del alma, de lo que constituye la dimensión más profunda de lo que somos.

—¿Y entre sus referencias como pintor contamos con..?

—Lógicamente, un pintor actual tiene una información delante que… Hoy casi nadie puede ser un naíf, no existe esa figura. Bueno, puede existir en algunos lugares apartados, pero la información que tiene hoy un artista es una información global, es una información de todo lo que se ha hecho y de todo lo que se está haciendo. Por lo tanto la influencia es de todos los frentes y en todas las direcciones. Luego tú seleccionas cuáles son las cosas que a ti te interesan, cuáles son aquéllas que tienen interés para ti. Eh… Por posición. Por posición me gusta un arte que es quizá el arte más elevado que se ha hecho desde el punto de vista en el que yo me muevo, que es el arte egipcio, el arte de las tumbas egipcias. Probablemente es el momento más elevado, porque era un momento en el que solamente se trataba, estrictamente, del mundo del espíritu. Pero quizás hasta Giotto podemos decir que también el arte occidental fue un arte en el que me encuentro cómodo. Ya cuando aparece el Renacimiento, sobre todo el tardorrenacimiento, y hay una especie de explosión del ego artístico, del ego del artista, reconociendo el enorme valor de esos artistas sobre todo en sus dimensiones de creación de la plástica, de innovación de la plástica, ya no son tan claramente ejemplos que a mí me interesen. Ya digo que siempre teniendo en cuenta su altura.

—Alguna vez ha dicho que no lee cómic, que no le gustan los cómics.

—Pues no, la verdad es que no, aunque reconozco que los mejores dibujantes actuales son dibujantes de cómic. Mientras que en la sátira no hay grandes dibujantes, qué le vamos a hacer, ésa es la realidad, al menos que yo conozca, he visto alguna exposición en Francia pero no están directamente en el periódico, ni en revistas… En fin, yo creo que los mejores dibujantes están en el territorio del cómic o alrededores. También en la ilustración, aunque es un género un poco distinto.

—En muchas ocasiones el dibujo es una mera excusa o trámite y el meollo de una viñeta es el texto. No es desde luego su caso, pero han existido y existen muchos viñetistas que han sido malos dibujantes pero han estado portentosamente dotados para el aforismo, para esa frase contundente. ¿Es más importante el texto que el dibujo en una viñeta? ¿Es el dibujo un mero barniz destinado a destacar el texto, a llamar la atención sobre él?

—No es mi posición. Yo justamente creo que una de las debilidades de la sátira actual es la fragilidad del dibujo. Es un poco lo que comentaba antes; no hay grandes dibujantes de sátira en prensa. Yo soy partidario de que haya un equilibrio entre la forma y el contenido. Un texto que venga acompañado de un dibujo frágil no va a ir muy lejos, porque morirá pronto. Y eso lo conocemos por la experiencia de gente que ha estado anteriormente en esos trabajos. Lo que queda básicamente de los mejores dibujantes satíricos, es justamente el dibujo. Lo que atraviesa mejor el tiempo, lo que ha acreditado la capacidad de atravesar el tiempo, es justamente el dibujo y la pintura, que son géneros o mecanismos de comunicación que llevan milenios en ejercicio y que han atestiguado esa eficacia. Cuando vemos trabajos de los dibujantes ingleses, de los Hogarth o los Rowlandson de esa época, te das cuenta de su vitalidad, de su eficacia, de su capacidad para comunicarnos cómo era la gente de esa época, cómo pensaba… Mientras que sus textos morían, no aguantan el paso del tiempo porque son… No sé, hay un refrán que a mí me gusta mucho que es aquello de que por la boca muere el pez. La boca, ¿no? El bocadillo, la boca, es lo que antes muere dentro de un dibujo.

—Parece que en los últimos tiempos vivimos un auge del humor en general y del humor gráfico en particular. ¿Es el humor un bálsamo, o un arma?

—Pues yo no veo ese florecimiento del que hablas… Pero bueno, yendo a la pregunta que planteas, si el ejercicio de la sátira está bien hecho lo que hace es iluminar zonas oscuras, zonas que antes no habías visto, o bien sirven para aclarar los pensamientos o para reforzar los pensamientos del lector. Por lo tanto no es un bálsamo; en todo caso es un reconstituyente, una vitamina, pero no es un bálsamo. No es que elimine aquellas dudas que tenías, sino que lo que hace es clarificarlas o reforzarte en una posición determinada.

—¿Cree que tiene también un componente de evasión?

—No debería. En tal caso es un falso ejercicio de la sátira.

—¿Y es un arma? ¿Puede ser un arma de lucha?

—No. Yo no considero que ninguna forma de la creación tenga ese concepto de arma. El arma siempre es algo agresivo, y yo no concibo la creación como un elemento de agresión, sino como un instrumento de relación, un instrumento de comunicación, un instrumento incluso de hermanamiento, y nunca de agresión, nunca con ese punto casi de criminalidad.

—¿Cree que el humor, por su naturaleza, propende más a tener vigencia en posiciones de izquierda? ¿Cree que el humor es de izquierdas?

—Lógicamente yo creo que hay más sátira de izquierdas que de derechas, porque la sátira de derechas siempre es más complaciente con lo que existe. La izquierda es la que normalmente se siente disconforme con las cosas tal y como están e intenta avanzar, hacer que las cosas avancen, hacer que las cosas mejoren. Por lo tanto digamos que un humor de derechas puede que exista, pero lo que no creo que exista es una sátira de derechas, excepto en el caso, y ahí estamos en un asunto peligroso y del que hemos hablado antes, de que la sátira se use como instrumento de lucha. Evidentemente, esa lucha puede darse tanto en el campo de la izquierda como en el de la derecha, y tenemos ejemplos claros en los que la sátira ha sido utilizada muy a menudo como ese instrumento de lucha política, de lucha partidista. Hay toda una tradición, sobre todo en el siglo XVIII, en el XVII, el XVIII y el XIX en realidad, en el que la sátira se usaba como un instrumento partidista, de lucha política a favor de un lado o del otro de una confrontación. Pero a mí ese terreno no me interesa. (Pronuncia esta última frase con especial vehemencia.)

—El término correcto es «sátira», no «humor gráfico».

—Para mí sí. Pero bueno, puede ser una manía mía. Para mí, el humor puede, puede, ser un componente de la sátira, pero no necesariamente. Y muchas veces es que hay sátiras que no tienen nada de humor. Y otras veces sí, pero puede o… puede que sí o puede que no. Entonces, bueno, digamos que el humor es uno de los componentes de la sátira, pero no su único mecanismo.

—¿Ha sido censurado alguna vez?

—Pues… Podría decir que no, porque las dos o tres ocasiones en las que eso ha ocurrido, incluso he llegado a comprender que cuando tú estás en un medio de comunicación público, sea cual sea, la última palabra siempre la tiene el director, que al final es el responsable de lo que se publica. Y las dos o tres ocasiones en las que realmente ha habido una sugerencia, un «esto si quieres lo publicamos, pero no nos parece conveniente», creo que tenían razón. A veces uno puede cometer errores. No, puedo decir claramente que no he sido sometido a la censura, especialmente porque yo creo que soy una persona cuidadosa con cómo digo las cosas. No lo que digo, sino cómo digo las cosas. Las cosas que puedo decir que a lo mejor pueden resultar un poco fuertes, las digo educadamente.

—¿Y ha sido autocensurado alguna vez?

—Yo en la autocensura no creo. Yo creo en la responsabilidad, pero no en la autocensura. No puedes… Cualquier cosa que te viene a la cabeza no tienes por qué hacerla pública. Tienes una responsabilidad justamente porque se te da un privilegio, que es el hablar en público, el expresarte en público. Y esa responsabilidad conlleva también unas normas de comportamiento. A lo mejor a veces te vienen cosas a la cabeza y piensas: «bueno, esto, ¿qué utilidad tiene, para qué sirve?» Generalmente esa utilidad pública es lo que más me interesa, el sentido de la responsabilidad.

—Habla de la importancia de las formas y eso me recuerda a una viñeta reciente en la cual aparecía una corona y al lado un trozo de metal basto, y decía algo así como que sin formas, una corona es un mero trozo de metal.

—Sí. Pasa lo mismo con todas las cosas. Y ésa es justamente la grandeza del arte, porque el arte es lo que da la forma a las ideas. Sin formas, no sabríamos cómo pensar.

—¿Qué opina de la imputación de la infanta Cristina, por hablar de un tema de actualidad?

—Esto es espuma. (La grabación es aquí defectuosa. Es imposible desentrañar si dice, como parece, «Una okupa de la espuma» o, haciendo una interpretación libre, algo menos críptico como «No me ocupo de la espuma.»)

—Para acabar, me gustaría que recomendase un libro, una película…

—No me atrevería. No me atrevería. Cada persona… Lo que sí diría es que cada persona busque su camino y busque aquello que le resulte próximo, que le resulte de algún modo familiar, porque estará siguiendo una estela que es su propia estela, estará siguiendo una dirección que es la dirección interior que le marca su ser más profundo. Y es siguiendo esa estela, siguiendo esa dirección, como puede, si las cosas van bien, llegar a algún lugar.

Pablo Batalla Cueto
Neville. Magazine digital




4-Abr-2013
 


Andrés Rábago (El Roto) expone su obra pictórica en Cornión


No es la primera vez que Andrés Rábago cuelga su obra pictórica en Cornión, donde inaugura mañana, a las ocho de la tarde, la muestra «Luciérnagas». Elogiado por su trabajo como historietista y humorista gráfico (la viñeta satírica que publica diariamente en «El País» bajo la firma de El Roto es una referencia y un ejemplo de lucidez crítica en la prensa española), este artista de formación autodidacta ha desarrollado una muy interesante labor como pintor. Madrileño de 1947, su pintura incorpora, desde un lenguaje y un uso del color muy personales, una visión surrealista en ocasiones y dueña, casi siempre, de una rara poesía. Sus óleos sobre lienzo, menos ácidos que sus viñetas, suelen distinguirse por una aparente sencillez compositiva e incorporar algo así como la propuesta de una narración que invita a ser completada por el espectador.

J.L.A.
La Nueva España




4-Abr-2013
 


El Roto muestra en Cornión su colorido mundo de silencios


El dibujante Andrés Rábago inaugura el viernes en la galería gijonesa una exposición de cuadros de pequeño formato.


Dice Andrés Trapiello en el catálogo de 'Luciérnagas', la exposición que presenta en Gijón el pintor y dibujante Andrés Rábago, que si hay algún elemento presente a lo largo de los cuadros del hombre también conocido como El Roto, este es el silencio. La quietud de sus coloridos cuadros deja entrever el estilo inconfundible del viñetista que cada día se asoma a las páginas de 'El País', pero se aleja a la vez para presentarse más puro y reflexivo, sin necesidad de diálogo ni línea que surja de la cabeza del sujeto para acercar al espectador a sus miedos, sus anhelos y sus sensaciones.

Inaugura exposición este viernes en la Galería Cornión de Gijón, que le acogerá entre sus muros hasta el próximo 5 de mayo. Serán 25 los cuadros que cuelgue en ellos, la mayoría protagonizados bien por un único objeto o personaje -siempre en silencio y rodeado de aparente soledad- bien por más de uno, pero como en el caso que ilustra esta información, con ese mismo halo de distancia de sus seres solitarios.

Desde aquellos años en los que dibujaba en 'La Estafeta Literaria', 'La Codorniz', 'Triunfo', 'Cuadernos para el Diálogo', 'Hermano Lobo', 'El Independiente' o 'Ajoblanco', en los que se asomaba a las páginas de 'Totem' o de 'El Jueves', o ya en los tiempos de la prensa, en 'Diario 16', 'Cambio 16', 'Tiempo', 'El Periódico de Catalunya', 'Informaciones', 'Pueblo' o 'La Hoja del Lunes', Andrés Rábago, o El Roto, ha logrado crear un lenguaje propio y reconocible, cercano en ocasiones al surrealismo, a caballo entre el 'mal gusto' del Roland Topor dibujante y la quietud de los escenarios de Hopper.

Miguel Rojo
El Comercio




25-Mar-2013
 


Campesino de otras tierras
'PP.OO.' recoge obras realizadas en los últimos tres años

Pelayo Ortega presentó ayer noche su décima exposición individual en la galería Marlborough, que recoge obras realizadas en los tres últimos años. Amigos, coleccionistas, críticos y galeristas arroparon en Madrid al artista asturiano, que mantiene su constante evolución y su excepcional capacidad creativa. La muestra, titulada 'P.P.O.O.' resume sus nuevas recapitulaciones, composiciones que miran atrás y adelante para compartir los múltiples registros que hay dentro de Pelayo Ortega. Es el enésimo capítulo de aquel proyecto vital y profesional que comenzó hace cuatro décadas. Un proceso en permanente evolución que se alimenta de la integración, sumando conocimientos, como práctica libre para analizar el paso de las horas.

En estas pinturas de Pelayo Ortega y también en sus hermosas esculturas permanecen la experiencia del riesgo, los diálogos figuración-abstracción y las vivencias cotidianas. Porque si el arte tiene existencia propia debe ser capaz de invadir nuestro espacio receptor. Con mayor o menor carga formal, las cruces habitan sus trabajos, principios paradigmáticos de un modo de entender el mundo.
Son sus amuletos, para mirarse muy dentro, y advertir lo que ocurre fuera. La cruz como cruce de lenguajes, paisaje de una obra fundamentalmente urbana que, en estas 28 pinturas y 4 esculturas, ofrece respuestas a los sempiternos iconos que habitan los pelayos ortega de Pelayo Ortega. Símbolos siempre emocionales: el invierno es la lluvia, y ésta es la música que hace repicar el paraguas; el sombrero es la cabeza, la intelectualidad del hombre, el pensamiento; la silla es su reposo en el taller, el silencio, la reflexión; la escalera es vía de ascensión hacia otros universos, herramienta que asegura la trepada hacia montañas místicas y escalas de colores; la pipa es la aventura del marinero; el reloj y el humo, siempre aleatorios, los señores del tiempo.

En esta exposición de Pelayo Ortega también se retoma el análisis del amor como concepto. El arte como 'geo-grafía', transformación territorial y expresiva. Ese arte que, parafraseando a John Cage, jamás debe ser predecible. Así, hay nuevas escenografías crepusculares, en formatos dípticos, que recuerdan ese intervalo cotidiano donde la luz viaja fugazmente hacia los cuatro puntos cardinales; ciudades abiertas, a la vera del horizonte, respirando añoranzas de otros mares; caminos que se cruzan, van y vienen como los meses del pintor; seres ligeros de equipaje que admiran cielos protectores. Y hay, como siempre, tributos a sus artistas de cabecera. A Erik Satie, por ejemplo, Pelayo Ortega le 'dibuja' en nocturnos y 'Gymnopédies' para redescubrir la interrelación entre las artes, componiendo cuadros como si fuesen sinfonías. Hay también soledades, diálogos con el espejo, lobos esteparios, guiños mitológicos a los exploradores del fuego, noches, lluvias, nieblas y travesías del desierto. Hay pequeños mundos poblados de maletas, y umbrales, y veletas, y luces de verano, y luces grises, y naranjas, y memorias del paisaje, y panorámicas, y puntos de fuga y algunos 'viadores', esas criaturas racionales que caminan hacia la eternidad. Acaso algún temor pero, sobre todo, belleza plástica. Ilusiones que este campesino siembra diariamente, lanzando sus semillas de pigmento sobre tierras pictóricas.

Ángel Antonio Rodríguez
El Comercio




5-Ene-2013
 


Mingotes, ecografía con papel y pluma


Los excedentes de la desaparecida papelería Lyceum sirvieron de soporte a las prescripciones del gijonés.

Ayer presentó en Cornión su última intervención, un guiño personalizado a cada asistente.

«¡Siguiente!» Sin una letra incomprensible. Ni siquiera con bata blanca o el habitual gesto de arrancar despreocupadamente una hoja de un taco, Miguel Mingotes, cernido sobre una mesa baja y rodeado de cuadros de Luis Fega, extiende un papel y un sobre hacia adelante y dice que hay que llevarlo al médico de cabecera, pero que antes, hay que dejarlo secar.

«¿Eres alérgico a algo?», pregunta socarrón a uno de sus 'pacientes', de los que ayer se acercaron a la planta baja de Cornión. «Nada, que yo sepa». Mingotes ha bajado las escaleras de metal ayudado de un par de muletas, con un brazalete naranja fosforito, y lleva unos minutos atendiendo a la cola: está aquí para hacer «Ecografías», su última intervención.

«¿Qué pongo? ¿Fernando?», calcula. Y se aplica, con una pluma, sobre la cuartilla de papel impecable, sin doblar: «Fernando / ando / ando... Ecografía de Fernando. 4-1- 13. M. Mingotes» Luego la pliega, toma el sobre y da sus instrucciones, y el paciente de turno se retira. «¡Siguiente!», pide. «Con una lista de espera breve resolvemos».

A diferencia de la acción realizada con ocasión de la Noche Blanca, en la que Mingotes contó su historia a todos los viandantes que pasaban frente a Cornión dibujando en la luna de la librería y galería gijonesa, esta vez la intervención iba personalizada, dirigida a cada cual y tratada, a un tiempo, con la urgencia médica inherente a la consulta y con el mimo de aquello que se guarda, que debería quedar.
Porque más allá del detalle, de la experiencia, lo que cada asistente se llevaba no era solo un bocado de Mingotes, sino un pedacito de la desaparecida librería Lyceum, de donde procedía el taco de cuartillas y de sobres utilizados, dignos del recado para cartas de otro tiempo.

A partir de ahí, y sin salirse de la estructura prevista, el círculo de 'pacientes' inicialmente tímidos, o alejados, se iba cerrando alrededor de la mesa y sus nombres hicieron el resto: a Claudia le salía un neologismo estupendo al pasar por la consulta («Audia, audia...»); y a Chloé, una ovación («Oé, oé...»).

A todos, con los trazos rectos y estilizados, un diagnóstico más o menos preciso. Lo demás, cuestión del médico: «¡Siguiente!»

Alejandro Carantoña
El Comercio




15-Dic-2012
 


Otra vuelta de tuerca de Luis Fega


El artista de Piantón afincado en Madrid muestra en acrílico sobre madera veintidós de sus creaciones más arriesgadas.

Luis Fega ha vuelto a exponer en la sala Cornión pero su pintura le ha precedido. Siempre lo hace. Antes de su persona llega su espíritu, sus aires, las avanzadillas de una sensibilidad que canta; lo mismo hace la primavera a despecho de su clima. Se le reconoce desde lejos, como el mapa de tu tierra. Pero pese al neto sello de su personalidad artística, tan coherente, continuamente cambia; lo dice su mentor, Amador Fernández, «lo bueno de Luis Fega es que su pintura nunca es lo mismo, siempre te ha de sorprender con una vuelta de tuerca más». Llevan juntos treinta años y en ese largo caminar, la exposición inaugurada ayer es la octava que Luis Fega ha colgado en la que ya es su casa gijonesa. Veintidós cuadros, acrílico sobre madera, suspendidos en el riesgo. Porque ha de ser muy difícil conseguir una configuración estética, una armonía de movimientos, utilizando como único hilo conductor su tabla de colores. Es la suya una abstracción llena de actividad, se trasluce la fuerza de sus gestos, y en esa dinámica se perfila su rotunda personalidad.

Luis Fega nació en Piantón, una localidad del occidente de Asturias, tierra adentro de Vegadeo, «un hermoso pueblo medieval», dice con orgullo, pero su estudio está en Madrid desde hace décadas. Y en Madrid ha paseado su arte por las galerías y colecciones más sobresalientes. Hombre cordial, abierto, joven a sus increíbles sesenta, en su estreno estuvo rodeado de los clásicos de la casa. Comenzando por Melquiades Álvarez, sin seguir ningún orden de edad, dignidad o gobierno, y su esposa Reyes Díaz Blanco, junto a su compañera de exposición en Gema Llamazares, Clara Gangutia. Ramón Prendes, casi de viaje a Nepal. Josefina Junco, o la dulzura de una amistad. Mabel A. Lavandera, otra antigua del Colegio de La Asunción, compañera de Pochola. Edgar Plans, el hombre que hoy seduce. Carmen García Conesa, su ilustrísima por derecho conyugal, junto a Mónica Rubio Camín. Y un montón de admiradores.

Cuca Alonso
La Nueva España




14-Dic-2012
 


Los artistas deben trabajar para crear espacios de misterio
Luis Fega. Pintor.

«Cada siglo deja solo cinco a seis creadores de verdad, capaces de hacer aportaciones reales al mundo».

Tiene 60 años (Vegadeo, 1952), el poso de Nueva York, que fijo en su memoria el expresionismo abstracto, y la luz de París, en la que grabó los abismos de las vanguardias europeas. Pero Luis Fega, pintor que mece su mano entre un mana de instintivos gestos y una sólida geometría de la razón, es joven. Lo es porque lo es su obra, en permanente estado de gracia. Enmarcada en títulos inventados y en una filosofía de la vida y del arte que le exige cada día sorprenderse «ante el profundo misterio de la naturaleza», vuelve hoy a Cornión, donde inaugura una colección de acrílicos sobre lienzo.

-En el texto de la exposición habla de la necesidad de crear un mundo propio ¿Cuál es el suyo?.
-Crear en muy difícil, a penas hay creadores, porque la creación absoluta no existe. Hay una memoria que recoge las cosas que ya sucedieron y crear consiste en alejarse de esas cosas, lograr un mundo mágico y misterioso. Pienso que esa es la cuestión, los artista deberían trabajar para crear espacios de misterio. Se trata de ver las cosas de forma diferente.

-¿Y usted cómo las ve?
-Hombre con mis pupilas como el resto de la gente. Cuando hablo de las cualidades que debe tener un artista no hablo de las que yo tengo. No creo siquiera que las tenga. Creo que cada siglo deja solo cinco o seis artistas, capaces de hacer aportaciones reales y sería muy pretencioso considerarme uno de ellos.

-¿Los títulos inventados de sus cuadros podrían dar pistas de esa necesidad de diferencia?
-En realidad, no significan nada. Empecé poniendo nombres de pueblos, valles, montes de Asturias. Eran señales, recuerdos. Pero agoté el mapa. Por eso ahora me los invento.

-¿De verdad no conducen a ningún sitio. Ni siquiera a su mente?
-De verdad. Solo pretendo transmitir emociones y para ello utilizo todas las herramientas que me da la pintura. Los colores, la textura.
-Y con esas herramientas aporta gesto y geometría.
-Siempre han convivido en mi pintura de forma espontánea. Miro atrás y me doy cuenta de que en algún momento vi que la abstracción geométrica y lo gestual, al ser mezclados, me aportaban una pequeña posibilidad de hacer algo diferente.

-¿En alguien tan volcado en la espontaneidad esa necesidad de hallar algo nuevo a toda costa no resulta un poco contradictoria?
-Puede haberla, porque, aunque me gusta pensar con la mano, dejarme llevar como un pianista que acaricia el teclado, hay una necesidad de filtrar. De no existir también podrían pintar los simios. De hecho, lo hacen.

-¿Está dando este siglo algo realmente original al arte?
-Nada.
-Usted se niega a hablar de la agonía de la pintura, pero esa nada...
-Me niego. Llevamos veinte años hablando de su muerte. Pero solo en España claro. La pintura es un lenguaje absolutamente vivo. Todavía tengo muchas esperanzas.

-En el catálogo habla de unos vasos comunicantes por los que la idea fluye entre la obra y el pintor ¿Cómo es ese proceso?
-Según vas desarrollando la obra, la idea va habitando el lienzo. Una idea que no está clara, que va surgiendo en el proceso, porque si estuviera todo programado sería diseño no pintura. Según pasa eso, tu te vas vaciando. Lo que ocupaba tu cabeza, ahora está en la tela.

-En su obra hay un componente trágico ¿Es necesario para crear?
-Si fuéramos felices no necesitaríamos crear, seríamos ángeles. Nietzsche decía 'el arte nos permite no perecer ante la verdad' y creo que es así. Nos mantiene abiertos ante el misterio, llenos de preguntas. En el fondo lo trágico, que en mí se materializa en trazos negros, muy ásperos, muy duros, cargados de cierto desasosiego, están detrás de casi todos los artistas.

-¿Trata de meter el mundo en un cuadro?
-No cabría. No podemos resolver el misterio del universo porque somos parte de él.

-¿Al final es todo una cuestión filosófica?
-Yo creo que sí, pero creer lo contrario también es lícito.

Paché Merayo
El Comercio




12-Nov-2012
 


A propósito de los jazmines


Josefina Junco inaugura en Cornión «Espacios de armonía», cuando se cumplen 25 años de su primera exposición individual,

En 1987, hace 25 años, la pintora Josefina Junco celebraba su primera exposición individual en la galería Cornión. Sin duda aquél fue un día glorioso para ambos, me refiero a la artista y a su mentor, Amador Fernández, ya que se iniciaba una feliz alianza entre lo que ha de ser, digamos, el espíritu y la letra. Simbiosis imprescindible para trascender en el mundo del arte. Pero en aquella fecha hubo algo más, algo que sobrepasaba lo tangible y se adhería a la metafísica. Cabe pensar que el fenómeno llevaba mucho tiempo larvado y le urgía eclosionar, como los jazmines... «Avisad a los jazmines con su blancura pequeña...», había escrito Leonardo Sciascia al refugiarse en Lorca. La inmensa sensibilidad de Josefina Junco, con todos sus perfumes, ya no cabía en su cuerpo menudo de jazmín, necesitaba volar, crear, mirar qué había en la otra cara de la Luna. Fundirse en el crisol del ensueño, junto al alma, el color y la materia.

Y aquí la tenemos, la pequeña Josefina Junco replicada en sus grandezas. Volvió donde solía y el pasado viernes, bajo el título «Espacios de armonía» inauguraba su nueva muestra en Cornión. Una serie de cuadros que son un referente de su propia espiritualidad, tan llena de soledades. Cabría pensar que a Josefina Junco la alimenta la nostalgia de lo que fue o fueron. Todos se han ido, pero ella retiene la radiografía de aquella presencia que amarró los barcos antes de partir, o de aquella otra que no tuvo tiempo de recoger la mecedora por si acaso lloviera. Sabemos, se adivina, que hay un pueblo a lo lejos, el que año tras año holló el verde de las laderas hasta hacer camino; se hace camino al andar.

«He querido rendir un homenaje a Gijón, de modo muy particular al Muelle, un sitio tan nuestro; todos los gijoneses nos reencontramos y reconocemos en él», comenta. Y añade: «Pero he querido que desapareciera de él lo accesorio y que quedara lo esencial». Así, el Muelle se convierte de materia pura, no han quedado en él ni siquiera los estorninos ni las palomas, pero logra que por sus reales vuelvan los aromas de la Historia. Pasad, les dice, a las huellas de los Trastamara, o las de Felipe II que dio el dinero para fortificarlo, de los Ramírez de Jove... Y, cómo no, de Javier del Río, que tanto lo mitificó.

Los colores de Josefina Junco se sostienen en la veleidad. Su pálpito de poesía cae como una caricia sobre el rigor de la geometría, dulcificándola. Maestra de la sencillez, sus síntesis merecerían formar parte de la escolástica; de cómo la mano de una artista puede componer un tratado de elegancia y de belleza, desde la limpieza de su mirada.

No faltaron al estreno sus fieles: compañeros, amigos, admiradores, coleccionistas... Melquiades Álvarez, Reyes Díaz Blanco, Ramón Prendes, Miguel Mingotes... El ex presidente del Principado Vicente Álvarez Areces, acompañado de su hermana Nieves; la ex consejera de Cultura Mercedes Álvarez, junto a una amiga de verdad, Mari Cruz Alonso; Jerónimo Granda; Carmen Díaz Cotera, viuda de Rubio Camín; José María Tejerina; José Cuervo Arango; Guadalupe Rodríguez, viuda de Javier del Río...

Cuca Alonso
La Nueva España




8-Nov-2012
 


Josefina Junco, 25 años de ensoñación




La pintora celebra sus bodas de plata con las paredes de Cornión, donde abre mañana una muestra de sus últimos lienzos.


En sus manos, el muelle se azulea de noche y se vuelve malvarrosa de día. En sus cuadros, los cuadros de Josefina Junco, la realidad -esa verdad que pinta «sin cuotas necesarias de verosimilitud», como dice ella-, se transmuta en una utopía ensoñada durante tardes enteras a solas con la ciudad. Ahora también a solas con el campo. Y son ya 25 años inyectando fantasía onírica sobre los lugares. Una cifra «importante, que asusta un poco», confiesa, y que celebra en Cornión. En sus paredes cumple mañana, con el rito de una nueva exposición, sus bodas de plata.
La pintora que metió, precisamente en aquella primera muestra de 1987, la playa entera en un ojo de pez , titula esta nueva cita, que saluda al visitante con cinco deliciosas panorámicas del muelle, 'Espacios de armonía'.

Los barcos, de colores, como habitantes de un singular cuento, en el que solo habita ella. «Son lugares que me permiten aislarme, fantasear, contemplar y estar conmigo misma», dice ante sus delicadas formas. Pero no encuentra Josefina Junto solo esos espacios en el interior de la urbe, a la que ha dedicado media vida. Ahora su caballete ha salido a buscar la naturaleza y al hallarla le ha dado también el detalle. Mientras en las obras de la ciudad insinúa, en las telas del campo pinta cada pequeña presencia. «No sé muy bien por qué. Cambio hasta la textura y me obligo a entrar en el lugar hasta el fondo. Creo que es el propio tema el que me despierta la necesidad de dejar de sugerir para ser detallista», explica.

'Espacios de armonía', para la que Cornión ha editado un librito con un texto en el que Josefina Junco hace acopio de 25 años de recuerdos expositivos, se completa con dos enigmas, en los que la pintora descontextualiza dos flores de manzano, uno de sus elementos recurrentes, «a las que les he quitado hasta las ramas». Junto a ellos, de nuevo la ciudad. Una instantánea de la plaza Mayor. Aquella que pintó en homenaje a Javier del Río, utilizando un punto de vista que el desaparecido creador ya había observado, y dos más de la plaza del Marqués y del túnel que la une con el Ayuntamiento. Para cerrar el conjunto, cuatro pequeñas obras tituladas 'Añoranza' en las que la ensoñación se hace casi poema.

Paché Merayo
El Comercio




29-Oct-2012
 


Edgar Plans, pintor


Más que de pintores,Gijón es ciudad de escritores y poetas; es fácil ser artista aquí"

"Soy muy exigente conmigo mismo y a veces me agobio; entonces cojo la bici y pedaleo hasta Villaviciosa o más"

Es uno de los artistas con mejores perspectivas de futuro de la actualidad asturiana. Expone su obra en Comión, lo que puede considerarse como una meta final en la carrera de un pintor con relación a su propia tierra; muy pocos y muy selectos tienen acceso a colgar su obra en tan ilustres paredes. Edgar Plans lleva su éxito con la ilusión de la juventud, pero sin abandonar el punto de timidez o de humildad que hasta hoy ha marcado sus pasos.

-Por favor, defínase.

-Nací en Madrid (1977) circunstancialmente; mi padre, Juan José Plans, trabajaba allí, pero a los 7 años vine a Gijón, por lo qué me considero cien por ciento gijonés. Creo que soy una persona inquieta, me gusta madrugar y de este modo dedicarme a mi quehacer desde muy temprano. Creativo; todo el día estoy pensando, pero esto me obliga a canalizar las ideas en una disciplina de trabajo. Dibujo sin pausa; es la base primordial de mi tarea, en la que me empleo a fondo; para que un cuadro te guste quizá le preceden 50 que no valen y aciertas en el 51.

-No se quejará de la singularidad de su apelativo...

-No, creo que en todo el mundo sólo hay un Edgar Plans.

-De pequeño ¿qué quería ser?

-Siempre dos cosas, veterinario y escritor, pero respecto a esto último, nunca fui capaz de pasar de la primera hoja. También me gustaba el deporte, por compañerismo.

-¿Cuándo descubrió la pintura?

-Fue la pintura quien me descubrió a mí. Yo dibujaba, hacía cómics, retratos a mis amigos... Pintaba en las paredes del colegio, en los soportales; fui un artista callejero. La pintura me empezó a gustar cuando vine a Gijón. Tenía 7 años y mi padre presentó uno de sus libros en la galería Comión, donde al mismo tiempo se celebraba una exposición de Joaquín Rubio Camín, que me impresionó. Comencé a recibir clases de pintura, primero con Carlos Roces y luego con José María Ramos, que me enseñó a desarrollar mis propias ideas. Ahí se inició mi trabajo. Al mismo tiempo que cursaba la carrera de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo monté un estudio junto a otros pintores jóvenes, aquí, cerca de. la plaza de Piñole.

-¿Surgió de ahí su primera exposición?

-Sí, individual, celebrada en la Fundación Alvargonzález, en 2001. Era de estilo surrealista y tuve cierto éxito, pero en seguida supe que aquél no era mi camino. Lo bueno de ser joven es que tienes tiempo para probar otras rutas.

-¿Hoy ha logrado encontrarse a sí mismo?

-Sí, la colección que ahora expongo en Comión ha recibido buenas críticas y me satisface, porque es el trabajo más personal que he hecho hasta la fecha. Es mi propio estilo, libre de influencias directas.

-¿A quién admira?

-Más que una obra individual admiro el trabajo que conlleva la propia creación, ver todo el proceso desde su inicio, las horas y horas de taller. Es más importante el porqué y el cómo de una obra que ésta cuando está colgada. Pero si he de decir nombres, son tantos... Me gusta la fuerza de Basquiat, que murió a los 28 años; el mundo fantasmal de Eduard Munch, el tratamiento del color y la materia de Pelayo Ortega, las acuarelas y cuadernos de viaje de Mikel Barceló...

-¿Cuál es el colmo de un pintor?

-Lo primero, ser valorado por los artistas de tu tierra y luego que tu firma esté en una de las piezas que integran las grandes colecciones. Pero yo, desde que empecé a exponer en Cornión, me siento orgulloso de compartir paredes con los mejores pintores de Asturias. Amador Fernández, el director, nos trata como a una familia de artistas y todos tenemos una magnífica relación.

-¿Qué le carga de energía?

-Llegar al estudio, trabajar en lo que me gusta y ver que lo que hago va por buen camino, ése es el mayor empuje. Hay días que pintas y todo sale mal.

-¿Cuál es para usted el mejor momento de la jornada?

-Al regresar al estudio después de comer, tomo un café mientras leo algún libro de arte, para luego enfrentarme al trabajo.

-¿Sufre cuando pinta?
-Sí, soy muy exigente conmigo mismo y a veces me agobio. Entonces cojo la bicicleta y pedaleo hasta Villaviciosa o más allá.

-Intelectualmente, ¿qué ha heredado de su padre y de su madre?

-De mi padre, el rigor con el trabajo, el orden del taller y la capacidad para expresar mi mundo interior; él, a través de la literatura, y yo, pintando. De mi madre, el carácter, el amor a la familia, el sosiego. No puedo definirlo mejor, pero sé que no sería quien soy sin el apoyo que mis padres me prestaron.

-¿Qué talento añadiría a su personalidad?

-El de tocar el piano; ser un buen pianista me parece maravilloso.

-¿Qué posee que sea para usted más querido?

-Guardo muchas cosas, como la correa de "Odie", un perro que se me murió. Un caballito de mar de mi abuelo, fechado en 1918. La casa donde vivo, que era la de mis abuelos, en el centro de Gijón, con terraza y un jardín a la vista.

-Nunca sale de casa sin llevar...

-La cabeza en su sitio, un euro cincuenta para el café de media mañana y el teléfono, ya que en el estudio no tengo.

-¿El mejor recuerdo de su pasado?
-Hay muchos, por suerte.

-¿Y la mejor noche?

-Con más suerte todavía, también hay muchas.

-¿Cree que Gijón es de verdad, como dicen, tierra de pintores?

-Yo la veo más como una ciudad de escritores y poetas. Por su cielo gris, todo su paisaje, las rutas que ofrece para caminar, el carácter tranquilo de su gente, que te deja trabajar. Pienso que es muy fácil ser artista en Gijón.

-¿Ha logrado vivir exclusivamente de la pintura?

-Desde hace cinco años, sí. Antes trábajé en un estudio de diseño.

-¿Exponer en Nueva York es una de sus metas?

-No, el ciclo de Nueva York ha pasado, aunque se mantiene el tópico. Lo mejor es trabajar aquí y exponer en Londres, que hoy está en la vanguardia del arte.

Cuca Alonso
La Nueva España 28/10/2012




6-Oct-2012
 


Las artes brindan a la luna llena
Trece espacios se llenan de propuestas de todo tipo.

Miguel Mingotes se asomó a la luna de la galería para pintar y escribirles mensajes a cientos de risueños espectadores.

La duda, lejos de ofender, concita una agradable sonrisa: «¿Y qué hay aquí?» Lo preguntan en manga corta, bajo una noche clarísima, fresca y milagrosamente veraniega, los viandantes que recorren los trece espacios gijoneses que anoche se dejaron ‘tomar’ por la Noche blanca.

Frente a la galería Cornión, en la calle de la Merced, apenas se puede pasar: se acaba de inaugurar la nueva exposición de Edgar Plans y Miguel Mingotes ordena los rotuladores sobre el mostrador para su ‘performance’. Empieza a dibujar, a escribir desde el escaparate para las miradas atentas que se apelotonan fuera; y al lado, Pablo Valdés y su banda colocan su equipo para el concierto que ofrecerán a continuación. Son casi las diez de la noche, pero esto no ha hecho más que empezar: pasará de las 2, con creces.

Así, unos pasos más allá, en la misma calle, en la galería Adriana Suárez la atención recaía en la ‘Instalación’ de Miguel Ponticu; en Van Dyck rodaba la música y la magia; y en Mediadvanced, junto a la playa, los brindis a la luna llena y la degustación de dulces. Todo, mientras que las Termas del Campo Valdés se inundaban de la electrónica de .Tape; y el Antiguo Instituto proseguía con su maratoniana programación especial; y Federico Granell pinchaba en Gema Llamazares... Un cóctel para brindar a la luna llena.

Alejandro Carantoña
El Comercio




3-Oct-2012
 


La cultura de la Luna toma Gijón


10 galerías privadas y 4 equipamientos públicos celebran la Noche Blanca con arte, poesía, moda y música.

Bajo el lema 'El arte vive también de noche', Gijón recupera una actividad que dibuja por unas horas un circuito de experiencias creativas en la ciudad.

LA NOCHE DEL VIERNES

Galerías participantes. Adriana Suárez, ATM Contemporary, Cornión, Espacio Líquido, El Arte de lo Imposible, Gema Llamazares, Mediadvanced, Lucas Altamira, y Van Dyck.

Equipamientos públicos. Museo de Gijón-Casa Natal de Jovellanos, Termas Romanas del Campo Valdés, Centro de Cultura Antiguo Instituto y Laboral Centro de Arte.

En la calle. Los ocho proyectos ganadores del programa Otoño de Reciclaje expondrán sus trabajos en el Cerro de Santa Catalina, las plazas del Instituto, Mayor, de Europa y de Italia, el paseo de Begoña y Piscina y jardines de la Universidad Laboral.

Patrocina. Sidra Trabanco.

En tiempos de crisis, en lugar de esconder la cabeza debajo del ala, las galerías de arte de Gijón sacan pecho y tiran la casa por la ventana rescatando la Noche Blanca, una cita que reúne todo tipo de manifestaciones creadoras y quiere dibujar en la ciudad un circuito de experiencias creativas, con mapa nocturno propio. El programa, que se desplegará pasado mañana, entre las ocho de la tarde y las primeras horas de la madrugada, ha sido diseñado en cada caso por cada uno de los participantes. De un lado, las diez principales galerías (Adriana Suárez, ATM Contemporary, Cornión, Espacio Líquido, El Arte de lo Imposible, Gema Llamazares, Mediadvanced, Lucas Altamira, y Van Dyck) y de otro, cuatro equipamientos públicos, el Museo Jovellanos, el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), las Termas Romanas del Campo Valdés y Laboral Centro de Arte y Creación Industrial.
Pintura, escultura, música en concierto, instalaciones, pases de moda, teatro, performances, poesía y hasta una sesión de tango. Esta última enganchada en el cartel a última hora por Espacio Líquido, que ha preparado hasta una serie de talleres para niños. Todo compone la singular cita con la que también se abre nueva temporada expositiva. Muchos de los espacios, como Cornión, que estrena exposición de Edgar Plans, además de una performance de Miguel Mingotes y un concierto de rock and roll; o Mediadvanced, que hace lo propio con María Nieves Casanueva, aportando también música y gastronomía, han elegido esta Noche Blanca para dar el pistoletazo de salida a sus nuevas propuestas. Es lo que hace asimismo Gema Llamazares, que abre cartel con música y las obras más recientes de Lara+Coto, Pablo Armesto, Pablo de Lillo y Sandra Paula Fernández.

Otros como Van Dyck o Propuestas mantienen como escenario sus actuales exposiciones (Xavier González D'Egara, en la primera, 'Contrastes', en la segunda) y proponen un número casi infinito de actividades, danza, sombras chinescas, conciertos de música clásica y de jazz, magia, espectáculo de terror, visitas guiadas por las muestras y performance de moda y fama.

ATM Contemporary tampoco varía su cartel expositivo y añade al programa un laberinto, una fake party y un concierto. El Arte de lo imposible mantiene su cita con Cristina Moneo y ofrece conciertos de jazz, cuentacuentos, picoteo, degustación, acciones artísticas y esculturas. Es la más madrugadora. Abre la veda a las seis y media. El resto, comienzan a las ocho. Es el caso de Adriana Suárez, que participa con una instalación de Miguel Ponticu, o de Lucas Altamira, que se estrena como galerista en solitario con la intervención en el puerto deportivo de Mossel y una fiesta concierto en la sala Acapulco.

La Noche Blanca, que tiene logo, una flor que juega con la cultura de la Luna, y lema propio, 'El arte vive también de noche', tiene otros centros de interés en Laboral Centro de Arte, que invita a la colectiva 'Presencia activa' o las Termas Romanas del Campo Valdés, donde Fernando Gutiérrez y Tape proyectarán sobre sus muros una instalación audiovisual, y el Museo Jovellanos y el CCAI se volcarán en la música.

Paché Merayo
El Comercio




28-Sep-2012
 


Arte en Trascorrales


Oviedo abrió las puertas de Feria Arte una muestra que recoge las distintas disciplinas creativas y podrá visitarse hasta el domingo.


Decía Luis Buñuel que «el misterio es el elemento clave de toda obra de arte». Las aproximadamente 225 piezas que se exponen durante estos días en la plaza de Trascorrales guardan tras ellas este denominador común, «la de una historia detrás que debe ser descubierta». Desde un Joan Miró por 8.000 euros a los últimos trabajos de los alumnos de la Escuela de Arte de Oviedo, pasando por las pinturas de Bernardo Sanjurjo o las xilografías de Rogelio Menéndez por apenas 100 euros. En la II Feria Arte Oviedo los aficionados a las artes plásticas encontrarán el mejor catálogo contemporáneo que existe en esta provincia.

Iván Dasto, organizador de la muestra, asegura que «es una oportunidad única para que el público tenga conocimiento del arte que se enseña en Asturias», y añade que «es un auténtico lujo porque para poder ver todo lo que hay aquí deberías estar pasando durante dos o tres años por todas las galerías y aún así no llegarías a ver esto nunca». En total, un centenar de artistas y 16 expositores que incluyen galerías de arte privadas, museos e instituciones públicas, y que recogen pinturas, esculturas, fotografías o instalaciones audiovisuales.

El alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, apuesta por esta cita, que se celebra por segundo año consecutivo, y asegura que «uno de los objetivos de la política cultural y económica del Ayuntamiento consiste en poner en valor el sector cultural como potencia de desarrollo de nuestra comunidad». Una de las metas propuestas es que «Oviedo lidere el arte contemporáneo del Norte de España», y por ello trabajan ya en la puesta en marcha de la feria para el 2013. «Somos conscientes de los momentos de austeridad económica que atravesamos, pero este modelo de feria tiene que ser potenciado en años venideros». Los galeristas no pueden estar más de acuerdo.

Gema Llamazares garantiza que «el mejor arte contemporáneo asturiano se expone en Trascorrales». En 2005 inauguró su galería en Gijón, y hasta la capital asturiana ha traído «un recopilatorio de lo mejor que tenemos». Nombres como Melquíades Álvarez, Pablo Armesto o María Jesús Rodríguez pueblan sus paredes. A su juicio, ellos son el ejemplo de que «la plástica asturiana es de una gran riqueza y puede equipararse a la de cualquier referente nacional». Como ella, Amador Fernández también lleva su arte de Gijón a Oviedo. Está al frente de la galería Cornión, que ha llamado la atención del alcalde gracias al original óleo de Edgar Plans '¿Quién mató al osito de peluche rojo?'. Fernández sabe que la muestra «aún tiene que asentarse, pero debemos apoyar esta iniciativa para convertirla en una feria comercial de referencia».

La ovetense Lola Orato repite experiencia. Ya expuso en la primera edición y el «resultado fue excelente». Su objetivo «es mostrar los trabajos a la gente, dinamizar el arte». Esta es la intención con la que nace la feria, que según Iglesias Caunedo, «ayuda a los galeristas a potenciar su actividad económica, acerca el arte a los asturianos y sirve para conocer las últimas creaciones de todas las disciplinas».

María Lastra
El Comercio




27-Ago-2012
 


Las galerías de arte resucitan la Noche Blanca


Las salas de Gijón prolongarán sus horarios hasta altas horas de la madrugada el 5 de octubre, día en que se inaugurarán las principales exposiciones del otoño.

Unen esfuerzos añadiendo música, cine, recitales, magia, gastronomía y poesía a sus carteles.

A las ocho, que en otoño ya será de noche, las galerías de arte echan el cierre. Esta vez no lo harán. Sus puertas quedarán abiertas de par en par hasta altas horas de la madrugada y en su interior no solo se hablarán los lenguajes plásticos.
También conversará la música, en algunos casos el cine y en otros hasta la gastronomía. Se contarán historias, se harán trucos de magia, se recitarán poemas. Y todo para resucitar la Noche Blanca, una iniciativa que recuperan las salas de arte de Gijón, alentadas por Jorge Fernández León, que tras su paso por la viceconsejería de Cultura ha vuelto a la Fundación Municipal, cuyos destinos guió hace varios años.

Se celebrará el 5 de octubre y contará con la participación de las principales galerías de la ciudad. Cornión, ATM Contemporary, Gema Llamazares, Espacio Líquido, El arte de lo imposible, Mediadvance, Adriana Suárez y Van Dyck, que ha tirado la casa por la ventana con un programa para su sala madre y otro para Propuestas, su segunda galería. En ambos espacios pretende actividad ininterrumpida hasta las cuatro de la madrugada. «Empezaremos a las ocho y media de de la tarde y pararemos cuando la gente se canse», decía ayer ilusionada su alma mater Aurora Vigil Escalera. Además de música clásica (de violín y viola), una jam session, creación en directo (a cargo de Javier Fernández) y un encuentro pop, la galería ofrecerá una cita con el terror (a cargo de Juan José Plans) con efectos de sonido incluidos. Y por si esto fuera poco, un encuentro con los trucos más inteligentes (con Inés la maga) y una performance dedicada al universo de la moda, en la que los asistentes podrán contemplar a actrices de los años cincuenta, como Marilyn, paseando sus mejores galas mientras los paparazzi persiguen sus gestos con las cámaras.

Las actividades tendrán como escenario, por un lado las obras de Xavier González, a las que se dedicará una visita guiada, en la sala principal, y por otro la exposición colectiva 'Contrastes', que se desarrollará en Propuestas y unirá en sus paredes a los principales espadas de su catálogo de artistas, como Feito, Canogar, Vaquero, José Luis Sánchez o Fárreras, con los más jóvenes de los últimos carteles. Entre todos sumarán esculturas, pinturas, performances y fotografías, que permanecerán cara al público días después de la esperada Noche Blanca.

Así será también en Cornión, donde Edgar Plans inaugura 'Crónicas marcianas y otros asuntos domésticos'. Y mientras él pone los acordes pictóricos, el poeta Miguel Mingotes, colaborador de EL COMERCIO, dará la nota performática. Metido en uno de los escaparates de la galería-librería recitará alguno de sus bellos y concentrados poemas. Antes y también después Pablo Valdés y los Crazylovers aportarán unas cuantas notas de «rock tranquilo», como lo define Plans, quien está preparando para la cita una colección que «causará muchas sorpresas».

Música tampoco faltará en Gema Llamazares. Se encargará de hacerla sonar el pintor Federico Granell, reconvertido para esta ocasión en DJ. Además se inauguran cuatro exposiciones en el espacio dedicado habitualmente a la colección de la galería. Santiago Lara y Cristina Coto (Laramáscoto) ocuparán la Caja negra con una de sus singulares instalaciones, creada especialmente para esta causa nocturna.
También ha trabajado para la cita Pablo Armesto, que tomará con una gran pieza la sala central. Se trata, explica, de «una obra con una fuerte carga simbólica que hace referencia a los astros, satélites y eclipses en general. Su realización en metal y cristal genera un poder de atracción al igual que los astros que representa creando una atmósfera evocadora e hipnótica a la vez». El espacio de la Caja Blanca será para Pablo de Lillo, que, como todos hablará «de la noche y de la Luna», explica la galerista, quien ha conciliado en ese mágico y gran tema las querencias de los cinco creadores. La quinta de la cita es Sandra Paula Fernández, una fotógrafa que acude con una colección dedicada a Blanca Nieves. Quedará colgada en la zona alta de la galería.

También estrena cartel expositivo Mediadvanced. El suyo es fotográfico, con dos muestras. Una individual, de la mexicana Nieves Casanueva, y otra colectiva, en la que intervienen los principales fotógrafos que han ocupado sus paredes, desde Chico Bialas a Rosa Muñoz, pasando por Federico Clavarino, Féliz Carpio o Luis Beltrán. Pero su propuesta no acaba ahí. Mediadvanced está concertando la participación de dos grupos de música, uno que ejecute composiciones clásicas y otro más actual. Su programa, que empezará a las 20 horas, se completa también con una degustación gastronómica, a cargo de un grupo de jóvenes restauradores, llamados Frambuesas en el mar, que crearán varios platos destinados a congeniar a la perfección con la fiesta. Lo mismo que un cóctel que se servirá cuando el día 5 empiece a ser 6, titulado 'Noche Blanca'.

En ATM Contemporary, en cuyas naves de Deva, a falta de cerrar todos los contenidos, pudiera abrirse el itinerario -para luego seguir ruta por el centro de la ciudad-, el invitado de excepción será el cine, aunque los hermanos Suárez también tramitan fiesta en el jardín para quienes suban a pasar la noche con ellos. En su cartel estará entonces Ben Dierxs, un pintor que acude con una docena de piezas y una instalación, y que abrirá su presencia en la galería en septiembre, pero será convidado especial en esta cita de octubre, que tendrá en las naves «un carácter expresionista». El mismo, dice Diego Suárez, «que define la voluntad expositiva de nuestra sala».

Por otro lado, la idea de una proyección cinematográfica, que siguiendo las pautas expresionistas llevará a Deva 'El gabinete de doctor Caligari' y 'Metrópolis', «supone un guiño al Festival Internacional de Cine de Gijón, así como a la tradicional convivencia entre las artes».

En realidad, todas las galerías participantes hacen esa reflexión interdiciplinar. Por ejemplo en El arte de lo imposible, que quiere tomar la calle a la que da su escaparate, se jugará con los cinco sentidos y el arte. «'Arte con sentido' será el título de nuestra propuesta», adelanta Olga Muñiz, que como los de Mediadvanced también llevará a la boca su mestizaje de creaciones. «Tendremos una actuación musical, la intervención de un creador, un cuenta cuentos para adultos y jóvenes, arte urbano y degustación de sabores».

En su cartel tienen espacio propio el grupo musical Toys 'R' Jazz, el escultor Nano Méndez, Paco Abril, Javier Bejarano (fotógrafo y muralista) y La Perdiz Roja (catering - delicatessen). Durante esa noche también se podrá visitar la exposición de Cristina Moneo.

Por su parte Nuria Fernández Franco, de Espacio Líquido, inaugurará la exposición 'La fuga' de la artista Amparo Sard. Mallorquina con obra en las colecciones como las del Guggenheim y el MOMA de New York. En Gijón mostrará esculturas, vídeo arte y papeles, sobre los que vierte sus manos, «que se doblan, se reflejan, se cosen o se amplifican en esculturas, intentando siempre abarcar más». Son como una «referencia de protección, como delimitador del espacio emocional ya conocido de uno mismo». En esa nueva serie reaparecen los insectos de sus obras anteriores y lo hace, dice la creadora, «para recordar la voluntad que a veces no tenemos y como el factor desconocido sigue presente».

En Espacio Líquido también intervendrá Cesar Ripoll «creando un lugar propio, que a la vez dialogará con la exposición de Amparo Sard», generando rincones, donde los diversos materiales translúcidos o no, se transformarán e interactúan con notas musicales y también con movimientos. «De ellos emergerá una infinidad de las luces-sombras, que mantendrán un juego con los espectadores».

Este espectáculo se podrá disfrutar en un chill-out, creado en Espacio Líquido para la ocasión. Además, durante el día también se ofrecerán talleres infantiles y visitas guiadas, ya a primera hora de la tarde. Empiezan a las 18 horas.

Gijón ya tiene su programa definido, casi hasta los contratos cerrados. Pero pudiera no ser la única ciudad en la que el mes de octubre quede señalado este año en el calendario como una cita extraordinaria. Y es que, así como en Avilés no hay intención alguna de sumarse a esta aventura, sí parece tener voluntad la ciudad de Oviedo, donde la concejalía de Cultura ya ha hecho una llamada a las galerías para que aporten ideas. Una llamada que de momento espera respuestas concretas.
Según Guillermina Caicoya, de la galería que lleva su nombre, no hay nada organizado de momento, «en parte, porque durante el mes de agosto las salas de Oviedo permanecen cerradas». De todos modos, la galerista es optimista y cree que, finalmente, se programará una serie de actividades.

Paché Merayo
El Comercio




15-Jul-2012
 


Amador Fernández Carnero. Galerista


Amador Fernández tenía su vida encarrilada como maestro industrial -incluso tenía horizontes laborales fuera de España- cuando decidió dar un giro a su vida y hacerse cargo de la librería y galería Atalaya. Más de 30 años después reconoce que Cornión, como pasó a llamarse el negocio, es el orgullo de su vida. Un orgullo que deja sitio a muchas otras pasiones.

La montaña atrae y apasiona: es la actividad que más me ha llenado en la vida.

"Todos los días, a las siete de la mañana, subo hasta el Observatorio del monte de Deva y veo corzos o jabalíes; cuando llego a Cornión ya he vivido mi aventura.


Al fondo de su sala de exposiciones, Cornión, hay un despacho sencillo, rodeado de cumbres; estampas de las más célebres de la montaña asturiana, y cuadros que han coronado el arte a través de la excelencia de sus pintores. Rodeado de todo eso, Amador Fernández es un hombre serio, absorto en sus pasiones; sabe que en ellas no se puede frivolizar. Su actitud infunde respeto, aunque ésta no le impide mostrarse comunicativo, cordial y sincero.

-Por favor, defínase.
-Nací en Ciaño, Langreo (1953), hijo único; vivo en Gijón desde los ocho años. Mi madre tuvo dieciséis hermanos, de manera que siempre he tenido conciencia de formar parte de una gran familia. Me considero trabajador y disciplinado. En cuanto a mi carácter hay quien dice que soy un poco seco. Estoy casado con Isabel de la Rosa, y tenemos una hija que se ha licenciado en Historia del Arte.

-¿Dónde vive?
-En Deva, en pleno contacto con la Naturaleza. Aparte de tener unas vistas maravillosas, todos los días, a las siete de la mañana subo hasta el
Observatorio, doy un paseo de hora y media, y veo corzos, jabalíes... Cuando a las diez de la mañana llego a Cornión ya he vivido mi aventura.

-¿Cómo fue su infancia?
-Feliz. Guardo muy buenos recuerdos del colegio de Sama de Langreo. Aparte, unos familiares de El Entrego tenían un taller de motos y bicicletas que para mí significaba el paraíso. Una vez en Gijón hice el Bachiller en el Instituto Jovellanos, y al llegar el verano de cuarto curso busqué un trabajo temporal, hallándolo en esta casa, que entonces se llamaba Librería Atalaya, dirigida_ por Eduardo Vigil. En la parte de atrás había un altillo donde se celebraban algunas exposiciones, en su mayor parte de libros; libros prohibidos casi todos.

-¿Supo que este local era su destino?
-No, hice maestría industrial, y trabajé siete años en una ingeniería, IDOM, en la plaza del Instituto.

-¿Qué nació antes en sus perspectivas, la montaña o la pintura?
-Fue todo a la vez. Yo seguí manteniendo contacto con Eduardo Vigil, que era amigo de Nicanor Piñole, Rubio Camín y Antonio Suárez, y a su vez albacea de Evaristo Valle. Eduardo también pintaba, pero lo dejó. Yo conocí a todos ellos en Atalaya, incluso durante un año posé para Piñole, como un personaje más de sus composiciones. Eduardo Vigil era presidente de la Sociedad de Montaña Torrecerredo, y Piñole uno de los socios. Casi todos los cuadros de montaña de Piñole los pintó yendo acompañado de Ramón Lueje, el hombre clave, fundador de Torrecerredo.

-¿Descubrió que existía una simbiosis entre montaña y pintura?
-En aquel momento, sí. Piñole era un excepcional paisajista de montaña; no hay nadie que la haya pintado como él. Luego, la montaña te atrae por puro deporte, te apasiona, es la actividad que más me ha llenado en la vida. He sido presidente del Torrecerredo durante 22 años, hasta 2010.

-¿Ha ascendido todas las cumbres de Asturias?
-Todas, y muy repetidas.

-Fuera de Asturias. ;nunca le tentó un "ocho mil"?
-Participé en una expedición en Pakistán, al Nanga Parbat, de 8.125 metros, pero no llegamos arriba. La cumbre más alta que he subido es el Pico Comunismo, en Tayikistán, tiene 7.495 metros. Allí perdí dos dedos de un pie por congelación.

-¿Qué se siente allá arriba?
-Unas ganas enormes de bajar; sabes que te estás jugando la vida. Pero hay montañas que son más difíciles que los "ocho mil". Hace dos años estuve en Alaska, en la Mc Kinley, de 6.000 y pico, en condiciones durísimas de frío; es el Polo Norte.

_¿Compensa, tanto sufrir?
-A nosotros, sí. La montaña tiene un atractivo especial, ofrece sensaciones muy fuertes; sólo las entiende aquel que se pone una mochila a la espalda.

-¿Su esposa, Isabel, le sigue?
-Sí, nos conocimos en la montaña y hemos hecho muchas excursiones juntos. Ella incluso ha subido al Monte Ararat, en Turquía, de más de 5.000 metros.

-¿Cómo se produjo su regreso a la pintura?
-Yo estaba en Cáceres, trabajando en la Central Nuclear de Almaraz, cedido por la ingeniería IDOM. Un día me llamó Eduardo Vigil; quería jubilarse y me propuso el traspaso de Atalaya. Lo pensé mucho... Acababan de ofrecerme un traslado a Holanda; si hubiera sido a Suiza yo no estaría aquí. Pedí la cuenta en IDOM, e Isabel y yo nos metimos en el mundo de los libros y la galería a la vez, basándonos en todos nuestros amigos, Orlando Pelayo, Camín, Antonio Suárez, Aurelio Suárez, Navascués... Luego capté gente de mi generación, Fernando Redruello, Pelayo Ortega y Melquíades Álvarez.

-Y le cambió el nombre al negocio...
-Sí, el Cornión es el macizo más occidental de los Picos de Europa, lo que antes se llamaba Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Cornión es el más asturiano, el más próximo a nosotros.

-Dicen de usted que tiene un extraordinario olfato artístico...
-Lo he escuchado muchas veces. Puede que haya nacido conmigo, pero también se aprende mucho al lado de toda esta gente.

-Cornión es hoy sinónimo de excelencia, ¿cómo lo ha conseguido?
-Lo único que hacemos es trabajar siendo lo más profesionales posible, tratando de poner a la venta aquello en lo que de verdad creemos. Apostamos por pintores jóvenes que hoy son artistas consagrados. Nuestro grupo fuerte lo componen Pelayo Ortega, Pablo Maojo, Luis Fega, José Arias, Josefina Junco, Ramón Prendes, Javier del Río... Entre otros. Y ahora van surgiendo nuevos talentos, como Javier Victorero, Edgar Plans, Esteban Prendes...

-¿De qué siente más orgullo?
-De haber sido capaz de montar esta empresa, y salir adelante tras 31 años cumplidos; espero llegar al medio siglo. Pero si nos referimos al arte, Cornión tuvo una editorial que entre otros títulos publicó "Valdediós", ilustrado por Rubio Camín, y "Semblanza de Gijón", con textos de Carantoña y dibujos de Pelayo Ortega. Ambos recibieron el Premio Nacional al Libro de Arte Mejor Editado, y en Alemania, al segundo le concedieron el Premio al Libro Mejor Editado del Mundo.

De tanto arte, ¿qué ha guardado para sí?
-Tengo una colección de amigos que en e199 por ciento siguen fieles a Cornión, y conservo algo de cada uno.

-¿Quién es su pintor por excelencia?
-Dos, Picasso y Goya.

-¿Y la montaña a la que siempre volvería?
-El Pico de los Cabrones, por supuesto en Asturias, en el Macizo Central de los Picos de Europa. Es mi montaña.

Cuca Alonso
La Nueva España




7-Jul-2012
 


Javier del Río, pintado por sus amigos


La galería reúne la voz de 17 artistas, entre ellas la del propio homenajeado, del que se ofrece una notable selección.

Cornión abre el segundo de los homenajes al creador, que mañana tiene cita en el Evaristo Valle.

«Una maravilla». Así describía Ana González, la consejera de Cultura, la exposición 'Entre amigos. Homenaje a Javier del Río', que ayer abrió sus puertas en la galería Cornión. Lo hacía mucho antes de la hora prevista para la inauguración. Lo hacía, por tanto, en visita casi privada. Amador Fernández, el alma mater del lugar, le fue mostrando cada pieza. El porqué de unas, los recuerdos que entrañaban otras. Y al final, la contundente descripción: «Maravillosa». Se iba la consejera y Cornión se llenaba. Primero con algunos de los artistas. Los más madrugadores, junto al crítico de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez, Miguel Mingotes, que asiste a la cita con un poema («Un gajito / de limón / la Luna sobre / Gijón»), y Josefina Junco, que pintó a su amigo, acudiendo con sus pinceles a uno de sus rincones favoritos, la plaza del Ayuntamiento.

Poco a poco, como un cuenta gotas, se fueron uniendo a la causa Carmen Castillo, que ha levantado en mitad de la sala una fortaleza arquitectónica en la que están sus figuras, pero también la ciudad de Javier; Reyes Díaz, que mira al pasado y le sale Gijón en la tela. Una tela que observa de reojo a la enorme 'Casa de Lué', de Del Río, en la que recáen las primeras miradas nada más descender por la escalera. Porque Javier del Río también está en este encuentro. No solo en la mano de sus colegas de oficio, sino en la propia. Amador ha seleccionado media docena de piezas de los años noventa sobre las que todos volcaron su memoria.

De eso, de recuerdos, está hecho el homenaje de Mabel Lavandera, que ha llevado a las paredes de Cornión una 'Suite del calderín' repleta de historia. Ante ella, casi al lado dela escalera, está Ernesto Knörr, uno de los ayer más elogiados por su particular tributo en acero, «una ciudad queríendose escapar de un cuadro». Así la ve Mingotes.

Luego Llegó Lupe con sus hijos, Tadeo y Alicia, felices porque a su paso la galería ya estaba llena. La viuda y los hijos del pintor departieron con cada invitado. Agradecieron presencia al concejal Manuel Pecharromán, a la profesora de Literatura María Elvira Muñiz, a Carmen Díaz Cotera, viuda de Camín. También a los amigos que quisieron pintar a su pintor desaparecido.

Edgar Plans, otro de los congregados en las paredes de la galería lo hace sutilmente, con una obra que titula 'Abdution' y que quisiera explicar de modo extraterrestre su repentina desaparición. A su lienzo llega la mirada tras levantarla del roble tallado por Pablo Maojo, 'Un río que se desborda, otra estrella para el cielo'. Es una de las cinco esculturas de la exposición. Las otras las aportan Amancio, que rinde homenaje con uno de sus fortudos individuos a la pieza de Del Río titulada 'Mecedora' -se podrá contemplar, a partir de mañana en el Museo Evaristo Valle-, y Bill Basagoiti, con un hierro sobre alabastro, situado a su lado. Muy cerca observa atentamente la escena el propio Javier, representado por José Arias para la 'Galería de retratos mutuos'.

Le sigue 'La ruptura', de Pelayo Ortega, otra de las piezas que más aplauso recibió, como las delicadas estampas de Melquiades Álvarez, o la 'Hora maldita', de Esteban Prendes, colgado justo frente a su padre, Ramón Prendes, que acude con dos paisajes llenos de sabor metafísico. Ese que tanto gustaba a Del Río. Ese que está también en la mirada del propio Ramón ante sus retrato escultórico (también se podrá ver en el Evaristo Valle), captada por la cámara fotográfica de Pablo Basagoiti también para el homenaje.

Paché Merayo
El Comercio




4-Jul-2012
 


Javier del Río, en busca de un sueño


Es la primera de tres que se abren esta semana en memoria del pintor y escultor, fallecido en 2004.

Hoy se inaugura la exposición homenaje al artista gijonés en el Antiguo Instituto.

El legado artístico de Javier del Río, con registros tan diversos como apasionantes y con hallazgos ciertamente sorprendentes, es uno de los más secretos del panorama asturiano. Entre la última década del siglo XX y los primeros años del siglo XXI tuvo una creciente repercusión pública en el ámbito local, de la mano de la galería Cornión, el Museo Evaristo Valle y algunos proyectos colectivos, pero no fueron suficientes para descubrir todos los matices que atesoró durante su larga y ecléctica trayectoria, truncada en el mejor momento, justo cuando el artista gijonés se estaba redescubriendo a sí mismo aglutinando en nuevos trabajos el largo aprendizaje, las vivencias y la madurez acumuladas durante de treinta años.

La exposición antológica 'La búsqueda de un sueño. Javier del Río 1952-2004', que se presenta hoy a las 13 horas en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, le rinde tributo y desvela sus múltiples virtudes. La muestra es fruto del convenio de colaboración suscrito por los herederos del artista con el Ayuntamiento, encargado del proyecto expositivo, y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, responsable de la investigación, estudio y elaboración de un exhaustivo catálogo razonado que se presentará el próximo 20 de julio. El homenaje de su ciudad natal continuará pasado mañana en la galería Cornión, con la exposición 'Entre amigos', y el domingo en la Fundación-Museo Evaristo Valle, que se suma a este tributo póstumo exhibiendo una treintena de 'Hierros' en gran formato, a partir del próximo domingo.

Javier del Río fue un artista de mirada internacional que supo beber de muchas fuentes para proyectar cada referencia en su singular mirada. Excelente pintor, gran dibujante, escultor y febril explorador de otras muchas disciplinas, viajó por Europa durante su juventud, conviviendo con artistas del pasado y del presente hasta que, en 1982, se estableció definitivamente en Asturias, creando su propia familia y estabilizando su inteligente mirada que, sin embargo, nunca se cerró a esas perennes inquietudes. Siempre inconformista, su obra se traduce, en cada etapa, en esa búsqueda obsesiva del sueño del arte como método para el autoconocimiento, la exploración del mundo, y de la libertad como forma de vida.

La exposición del CCAI reúne 70 pinturas, 40 dibujos, 12 esculturas de hierro y piedra en pequeño formato, 22 cuadernos de apuntes y numerosas aportaciones documentales (vídeos, fotografías, catálogos, libros.) que analizan su quehacer y contextualizan esa visión heterogénea de Javier de Río, lúcido y lúdico, irónico, inquietante y emotivo. La ternura convive en estas obras con el drama, la moderación con el exceso, el descubrimiento con la duda y la vida con la muerte.
Las esencias generacionales contrastan aquí con los estímulos personales, en un frenético devenir de ideas y materiales que huyen de cualquier encasillamiento, exhibiendo un oficio enorme y una camaleónico ritmo interpretativo, virando del panorama cotidiano a la historia del arte sin inmutarse, en un constante paisaje vivencial.

Entre diálogos, virtudes y carencias claramente asumidas, Javier del Río se dio a conocer de manera periódica pero puntual. Su producción más conocida fueron sus 'Pintures de Xixón', que ocuparon varias individuales en Cornión, participando en algunas ferias internacionales y en varios homenajes póstumos. Treinta de estas hermosas pinturas ya fueron recogidas por el Ayuntamiento de Gijón en el libro 'Javier del Río' y la colectiva 'Habitar la pintura. Seis miradas desde Gijón' que en 2003 ocupó el CCAI y el Museo Piñole, con sus compañeros de generación Melquíades Álvarez, José Arias, Reyes Díaz, Ramón Prendes y Pelayo Ortega.

Ahora, en la sección 'Un Gijón del Río', se exhibe otra parte inédita de esa enorme producción centrada en su ciudad natal. Además, la antológica alberga otros cinco grandes universos ('El artista', 'En familia', 'Papeles', 'Ecos y homenajes' y 'Paisaje') elegidos como metáforas de su retrato doméstico y profesional, estímulo de una vida dedicada en cuerpo y alma a la creación artística. Una ocasión única para compartir las sensaciones de este artista íntegro, genio y figura que, sin complejos, habitó con intensidad cada uno de sus días.

Ángel Antonio Rodríguez
El Comercio




2-Jul-2012
 


Javier del Río, un homenaje a tres bandas


El Antiguo Instituto, el Museo Evaristo Valle y la galería Cornión se rinden al artista.

A la gran monográfica del pintor y escultor gijonés se suma un homenaje de sus colegas y amigos.

Llega seis años después de su muerte (14 de abril de 2004), pero será definitivo. El homenaje múltiple que Gijón rendirá a Javier del Río le mostrará en toda su extensión. Como hombre, como artista y como amigo. Tendrá tres sedes, que se irán incorporando paulatinamente al tributo. Primero, el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), en cuya sala mayor ya llevan una semana de montaje, para abrir el próximo miércoles, día 4. Después, dos días más tarde, el 6 de julio, la galería Cornión, entre cuyas paredes mostrarán sus quereres 17 artistas que le recordarán con trazos nuevos u obras que atesoran memorias compartidas. Y, finalmente, el Museo Evaristo Valle, en el que durante meses han estado restaurando la colección de esculturas que mostrarán para mayor gloria del pintor fallecido, que abrirá su particular exposición-homenaje el día 8. Los tres lugares se complementan, aunque solo dos de ellos, los públicos, comparten título, 'La búsqueda de un sueño', y comisario, el crítico de arte de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez, que lleva años buceando en el legado del enigmático creador gijonés. También se ha sumergido en él la licenciada en Historia del Arte Laura Mier, que, bajo la dirección de una de las principales especialistas en su obra, la catedrática Soledad Álvarez, ha culminado ya la primera gran publicación monográfica, en la que se encierra toda la vida de artista de Javier del Río.

Se debe este esperado catálogo razonado al patrocinio de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, cuyo presidente, Fernando Masaveu, firmó en marzo de 2011 un convenio con la viuda de pintor, Lupe Rodríguez. También con sus hijos, Tadeo y Alicia, y con la exalcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso. Lo folios de aquel acuerdo de colaboración que todos rubricaron fue la antesala del doble proyecto, expositivo y editorial, cuyo único objetivo es la «difusión y mejor conocimiento de la obra completa del artista», presente, por cierto, como todos los asturianos de la nómina principal, en la magnífica colección Masaveu, y en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

El libro, sin embargo, deberá esperar unos días para ver la luz. Será el 20 de julio cuando se presente en público. 16 días después de que el CCAI abra sus puertas a las seis áreas que Ángel Antonio Rodríguez ha llenado de contenido para recorrer la magia que caracterizó a Javier del Río, cuya voz abre el texto del comisario en el catálogo. «El hecho de buscar es ya, por si solo, una gran disculpa para vivir», decía, quien está considerado uno de los creadores más importantes de su generación. Y es su generación, la de mitad de los años cincuenta, una de las más fructíferas de nuestra reciente historia.

Si su voz encabeza el texto, es su rostro el que abre el cuerpo de la exposición, ya que la primera parada será ante sus múltiples autorretratos. Títulada 'El artista' es la puerta a otras cinco áreas que van entrando de lleno en su universo. La segunda es 'La familia'. Allí están no solo su mujer y sus hijos, sino aquellos amigos que componían su círculo más cercano. Algunos de ellos coparán la exposición de Cornión integrada por obras de Pelayo Ortega, Melquiades Álvarez, Amancio, Carmen Castillo, Edgar Plans, Ernesto Knörr, Esteban Prendes, Josefina Junco, José Arias, Mabel, Miguel Mingotes, Pablo Maojo, Ramón Prendes, Reyes Díaz, Bill Basagoiti y Pablo Basagoiti.

Después vendrán los 'Ecos y homenajes', la zona más heterogénea de la exposición. En ella se citará toda la producción que hace referencias a sus dioses particulares. Estarán todas las influencias atesoradas en años y años de creación. «Podemos descubrir», dice Ángel Antonio Rodríguez, «el color, la rudeza desnuda, la línea gruesa y la ruptura de escalas», así como los difíciles equilibrios que el creador hacía «entre el estatismo clásico, los universos oníricos, el expresioniosmo figurativo o las estructuras metafísicas». Un viaje en el que saludaba «a Piero della Francesca, Rafael, Velázquez, Picasso, Matisse, Modigliani, Miró, Bacon o sus maestros asturianos Piñole, Valle, Aurelio Suárez...».

En un cuarto espacio se darán cita los 'Paisajes de toda su vida', desde los años setenta hasta los primeros 2000, desde su Italia querida a su Asturias natal. Pero no estará Gijón, ciudad a la que se dedica todo el quinto apartado, ya que fue su gran tema en las últimos años de su vida. Para cerrar 'La búsqueda de un sueño' en el Centro de Cultura Antiguo Instituto se han seleccionado una serie de papeles. Dibujos, grabados, cuadernos, fotografías. En total, en la muestra, que obra como matriz de todo el homenaje, se exhibirán 70 pinturas, 15 piezas de piedra, 40 obras en papel y varias referencias documentales sobre su vida y su obra.

Una vida y una obra que continúan camino hasta Somió, donde el homenaje se hace escultórico. Si en el CCAI se ofrecen algunas piezas referenciales de piedra, el hierro y el acero, sus dos materias elementales, se podrán contemplar en el Museo Evaristo Valle. Allí, se mostrará el mayor compendio técnico y temático de la producción escultórica de Del Río, con un conjunto de 40 obras, incluidas las seis que habitualmenten ocupan los jardines. En palabras de Guillermo Basagoiti, director del museo, «entre todas hablan de la gran tradición escultórica española, a la que respondía el creador al que ahora rendimos homenaje».

Según el comisario, el conjunto permite «admirar su capacidad para combinar metales manejando el soplete e incorporando trozos de tubos y desechos de maquinaria industrial bajo una rica temática figurativa, de guiños sarcásticos como compejos». Pero las esculturas de Javier del Río no son solo las materias que abraza y las maneras a las que llega con sus manos. También son los títulos que se adhieren a la obra como una clave más para entender su fecundo universo, «desvelando intenciones antropomórficas, herencias primitivistras y vivencias poéticas».

Ahora todo ese universo está, en tres escenarios, a la vuelta de la esquina.

Paché Merayo
El Comercio




23-Jun-2012
 


Catorce miradas y una ausencia


Las calles que pintó, las casas que convirtió en homenaje, los paisajes que le envolvieron, el estudio en el que trabajó y hasta el tránsito que se lo llevó. Todo está en el tributo que un grupo de artistas dedican a Javier del Río. Será en Cornión, el 6 de julio.



Unos han mirado dentro de sí para verle. Otros han puesto los ojos en su legado. Unos han rebuscado conexiones en lienzos marcados por los recuerdos y otros han volcado sus viejos lazos en telas aún sin estreno. Todos han hecho un ejercicio de pretérito perfecto, contabilizando memorias, riendo momentos y refrescando admiraciones. A todos, y son 14, los reúne Cornión, Amador Fernández, bajo la advocación de Javier del Río, del que unos eran amigos y otros casi discípulos. Es ese precisamente el nexo del homenaje al pintor fallecido un 14 de abril, hace ahora ocho años (2004), que se abre al público e16 de julio, en la galería de la calle de la Merced. El tributo que suma 14 miradas y una ausencia. Una ausencia personal y no pictórica. Porque Javier del Río estará, sin estar, no solo en cada una de las obras que atraerán las paredes de la sala de arte, sino también en las propias, pues su legado es invitado de excepción.

El selecto club que podía ser el dibujo de su entorno de artista lo integran los pintores Pelayo Ortega, Melquíades Álvarez, Josefina Junco, Reyes Díaz, Esteban Prendes, José Arias, Mabel Lavandera, Ramón Prendes y Edgar Plans, el poeta Miguel Mingotes, el fotógrafo Pablo Basagoiti y, los escultores Pablo Maojo, Ernesto Knörr, Carmen Castillo, Bill Basagoiti y Amancio.

El primero, Pelayo Ortega, recuerda a Del Río pensando en "el misterioso transito de una dimensión a otra, de una vida y un mundo, el nuestro conocido, a otra vida quizás más plena". Su bella aportación, en la que una pequeña figura en la derecha inferior del cuadro pudiera ser el amigo que se fue mirando, precisamente su destino. Es un cuadro muy intenso de color "en el que el tiempo y el espacio son los grandes protagonistas en su relación con el hombre". Una figura también aporta a su pieza Carmen Castillo, pero no para vaciar en ella los recuerdos de Del Río, sino para identificar su propio trabajo en el altar que le hace. "Le he buscado en las casas que pintaba y aunque él las dejaba desiertas, yo he incluido un personaje, como símbolo de mi obra", dice la escultora que participa con una pequeña pintura en este envite colectivo. Como ella Josefina Junco también se deja guiar por la ciudad y, como ella, también la exquisita pintora busca un tema del homenajeado para otorgarle su singular perspectiva. "He pintado la plaza del Ayuntamiento desde uno de los lugares que él había asumido como enfoque. Me pareció bonito buscar el mismo lugar y conjugar su mirada con la mía".

Ramón Prendes, que acude con su hijo, Esteban Prendes, sobrino de Del Río, ha optado por llevar los árboles que a ambos fascinaban a la tela que ahora les une en un recuerdo pintado, en el que no son solo dos, sino `Los tres'. Además ha pintado una `Oculta espesura' que clama al amargo sabor de la pérdida. Esteban, sin embargo, ha viajado al estudio de su tío y convertido una anécdota en toda una metáfora. "Javier había puesto en su partida de nacimiento que había nacido en `Maldita la hora'", recuerda el nuevo Prendes, que ahora titula así su aportación, en la que se puede contemplar el taller de Del Río, sin Del Río. En su lugar, una silueta permite ver el lienzo virgen.

El otro joven del grupo, Edgar Plans, también hace alusión a la pérdida. Su obra es una ventana, "del estudio", desde la que se puede ver un ovni, "el mismo que abdujo al pintor mientras trabajaba y se lo llevó para siempre".

Le reclama casi tal cual era José Arias, que dice llevar "20 años rindiéndole homenaje". Por eso para la causa ha recuperado un rostro que nació en la `Galería de mutuos retratos ' y que "creo que debe estar en la exposición porque a él le encantaba. Tiene la estética de los carteles de `Se busca' del Oeste y eso le hacía especial gracia".

Mabel Lavandera viaja como Arias al pasado, pero no para buscar su obra, que es reciente, sino para encontrar el motivo. "Un día nos intercambiamos un cuadro. El suyo era un almendro y el mío un cubo de playa. Sé que le gustó mucho y hoy vuelvo a ese motivo para hacer una suite de tres caras en las que interpreto, como en un tríptico, aquel sencillo cubo que nos unió para siempre".

Melquíades Álvarez, otro de sus compañeros de generación, que ahora acude al encuentro colectivo, ha buscado y hallado a Del Río en sus poéticas personales, como Miguel Mingotes o Reyes Díaz, que de una calle Ezcurdia, pintada hace tiempo, extrae la savia suficiente para el homenaje, al que, por otro lado, acuden con volúmenes Ernesto- Knörr, Bill Basagoiti o Pablo Maojo y con una fotografía de Ramón Prendes, contemplándose asimismo esculpido por Del Río, Pablo Basagoiti. Todos se rinden en esta cita a la evidencia de una ausencia, que, en realidad, se mantiene presente en todos y cada uno de ellos.

Paché Merayo
El Comercio




25-May-2012
 


De lo trascendente a lo efímero


Unidos por el calendario artístico, los dos artistas ofrecen dos miradas diferentes bajo una misma honestidad poética.

Melquíades Álvarez y Tadanori Yamaguchi abren exposiciones en Gijón
Son dos creadores absolutamente dispares. Casi se sitúa uno en las antípodas del otro. Sin embargo a Melquíades Álvarez (Gijón, 1956) y a Tadanori Yamaguchi (Nagoya, Japón, 1970), les une una misma semilla germinal, que se nutre de honestidad. En ambos casos de honestidad poética. Si Melquíades, uno de los nombres que más alto suenan de la nómina asturiana, miembro de la generación más fructífera de este Norte, se deja llevar por el paisaje y las sutilezas, casí versículos de sus formas, Tadanori construye paisajes personales sutilizando las materias que la naturaleza le presta. Si uno se deja llevar por la intensidad de los horizontres, por la trascendencia de la vida, el otro hace un canto a lo efímero, pero en realidad, ambos trascienden y ambos se aferran a la fugacidad del momento, de la historia y de la vida.

El asturiano abrió ayer exposición con su obra última en la galería Gema Llamazares, y el japonés que vive en Pravia desde hace lustros y que pertenece a la familia de AlNorte (la Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias que promueve EL COMERCIO), hizo lo propio en Cornión, galería a la que también acude con sus obras de más reciente factura.

Según Vicente Díez Faixat, amigo de Yamaguchi y autor del catálogo de la muestra, toda la obra, la que se ha visto en anteriores exposiciones y la que ahora se puede contemplar en la galería de la calle de la Merced, reflexiona sobre las diferencias entre Oriente y Occidente, las dos culturas que se suman en sus manos y en su mente. Pero sobre todo, resalta Faixar, Tadanori recapacida sobre «el sentido de lo efímero».

A su obra acuden, dice en su texto el afamado arquitecto, «la vivencia del espacio o el sentir del tiempo, la congelación de un instante o una pieza que desaparece por el fuego o retorna a la naturaleza de la que procede».

Curvas de mármol de carrara y aristas de hierro conviven entre las paredes de Cornión en diversos formatos. Algunos pequeños parecen, más que esculturas, moléculas de mármol. Moléculas que desbroza sobre papel, pues a la colección de volúmenes suma este japonés de Asturias una serie gráfica que parece contar los comienzos, la preparación de las esculturas.

Sobre la evolución que lleva sobre sus espaldas y sobre las formas que ahora comparte, Díez Faixat advierte «ciertas diferencias entre sus primeros pasos japoneses, más constructivos, y su obra madura asturiana, siempre conceptual. Aunque su lenguaje expresivo sea el mismo, más allá de los soportes o los materiales que utiliza».

Unas calles más allá, en Instituto, 23, esperan nueve paseos alrededor de la Luna. Todos sobre madera recortada y tallada. «He estado trabajando la madera, horadando trazos, tallando y serrando parte enteras», explica su autor, Melquíades Álvarez, que vuelca toda la colección sobre los nudos de la propia naturaleza. «Por ahí persigo las resonancias de los momentos sutiles que ya no son pero aún resuenan», añade al tratar de otorgar verbo a esta exposición que titula 'Celosías de invierno', como uno de los cuadros que esperan miradas, entre obras realizadas de 2009 a 2012.

Estampas solitarias unas ('Mañana fría', 'Ciudad distante', 'Espejo del alma', 'Refugio'), habitadas otras ('El verano del tiempo', Los pensamientos vuelven' o los seis 'Diarios del horizonte'), la obra que Melquíades Álvarez ha colgado en Gema Llamazares es un compendio de pasado y de presente, de captar el instante y quedarse con él para siempre.

Paché Merayo
El Comercio




17-May-2012
 


Inauguración de la exposición del escultor japonés, Tadanori Yamaguchi





21-Abr-2012
 


Portada del Diario El Comercio





20-Abr-2012
 


Pelayo Ortega abre su tercera dimensión


«¿Qué diría Camín de mis ejercicios escultóricos?», se pregunta el pintor ante su obra.

Inauguró ayer en Cornión una muestra individual en la que describe «un resumen de todo lo que he hecho hasta ahora».

La tarde de ayer fue en Cornión un ir y venir de pintores, escultores, poetas y amantes del arte. Desde primera hora, pese a que la exposición de Pelayo Ortega se inauguraba a las ocho, el creador estuvo recibiendo a pie de escalera -de esa escalera convertida por obra y gracia de Miguel Mingotes en un permanente homenaje a Aurelio Suárez- a innumerables admiradores de su obra. La primera en rendirse ante su poderoso trabajo fue Ana Mateo, la gerente de la OSPA, que elogiaba la colección de pinturas y se dejaba embriagar por las pequeñas piezas escultóricas. «Son una maravilla», le regalaba al pintor, que, al poco se veía bromeando con Pablo Maojo sobre el fruto de sus primeras intenciones volumétricas. «No me riñas», le decía Ortega a Maojo, «parece que me estoy metiendo en tu terreno». «Qué va a ser terreno mío», le contestaba el genial domador de maderas. «Estoy jugando un poco, nada más», se justifica Pelayo, temeroso de invadir mapas ajenos. «Son pequeños ejercicios que nadie sabe en qué acabarán convirtiéndose», añade. Esta vez se lo explica a Carlos Gancedo, al que cariñosamente llama Leonardo da Vinci (es el autor de la colección de ingenios leonardinos a tamaño natural que se expuso en el Evaristo Valle).

Mientras, Maojo detiene la mirada en las pinturas para festejar «sus noches, sus paisajes». A veces, voy por ahí y me digo, mira esta podría ser una escena de Pelayo». Al poco el poeta Francisco Velasco desciende la escalinata y se adentra en la colección de pequeñas acuarelas que lindan con los los escalones de hierro. Después se encuentra con el artista y le advierte: «Esa veleta da ganas de ser tocada». «Pues toca. Se puede buscar el Norte con ella». Y es que esa escultura, que casi epicentra la exposición no es solo una pieza de arte. Es un objeto funcional, porque las obras de arte pueden saltar también de sus peanas. Bien lo sabía el maestro Camín, al que Pelayo Ortega tanto quiso y tanto sigue admirando.
Ayer se preguntaba «¿Qué diría si estuviera aquí? Cómo me gustaría conocer su opinión sobre mis primeras esculturas». Pero no pudo ir, hace tiempo que se le acabó la vida.

Tampoco estaba ayer el crítico y ex director del Reina Sofía, Juan Manuel Bonet, que sin poder viajar a Gijón, sí quiso participar de la inauguración con una cariñosa carta en la que habla de la «enorme poesía» de las obras, y advierte que si tuviera que ponerle música a la exposición «sería la de un acordeón barojiano».

Sí acudieron a contemplar lo que el propio Pelayo Ortega llama «un cierto resumen de todo lo que he hecho hasta ahora», un resumen, que todos advierten, eso sí, «inundado de elementos nuevos», los pintores, Ramón Prendes, Edgar Plans o la viuda de Javier del Río, Lupe Rodríguez, otra de los que no quiso esperar a que la noche se echara sobre los cuadros para dejarse sorprender por la energía y a la vez la melancolía y la mística volcadas en las paredes de Cornión.

Gonzalo Suárez, que no se pierde una sola cita de la galería, o Miguel Mingotes, amigos personales del artista, quisieron poner presencia para dictar aplauso. A Pelayo Ortega y también al galerista Amador Fernández, ambos satisfechos por la respuesta de todos, pero sobre todo por el trabajo bien hecho.

Paché Merayo
El Comercio




19-Abr-2012
 


Pelayo Ortega por su camino


El artista inaugura hoy en la galería Cornión «Viador», donde muestra su última pintura y sus incursiones escultóricas.

Todo artista verdadero, permítaseme el pleonasmo, es un «homo viator», alguien que sigue su camino -una senda simbólica y física a la vez- en busca de aquello que debe encontrar, lo que justifica sus pasos en el mundo, como expresó Dante en su genial poema con precisión que aún nos emociona. Para Cortázar, aquellos que indagan en las fronteras de la belleza aún no dicha son buscadores de la luz desde la línea oscura de los días. La figura del caminante o la del buscador -al fin y al cabo son lo mismo, pues representan una común manera de estar en el mundo- podría constituir un emblema, una metáfora, de la inquietud que guía (otra palabra viajera) buena parte de la obra que Pelayo Ortega (Mieres, 1956) reúne en «Viador», la exposición que inaugura hoy en Cornión.

No es extraño, por tanto, que el artista asturiano se acoja a unos versos de Claudio Rodríguez, el poeta de nuestra generación del 50 que mejor celebró algunos de los dones de la vida, para darnos cuenta de esa aventura suya con la línea y el color, con la materia y la idea: «Lo importante es irnos/ y no dónde vamos/ y nunca llegar más lejos/ que antes de partir...». Porque, ciertamente, no hay mayor descubrimiento que el de uno mismo: el conocimiento de que somos iguales a otros muchos y, al mismo tiempo, singulares, irrepetibles, únicos.

En esa carrera de la impostura y de la ocurrencia indigerible en que ha entrado buena parte del arte contemporáneo, sin lugar ya para la emoción, no es una casualidad que Pelayo Ortega se haya revelado como uno de los pintores españoles más interesantes. Su propuesta artística, iniciada a mediados de los años setenta, surge de una honestidad que es ya el núcleo de toda su obra: la búsqueda de un lenguaje propio a partir de las lecciones de los clásicos y del proyecto rupturista en el que se embarcaron las vanguardias, consideradas ya hoy históricas, desde finales del siglo XIX.

Ésos son los necesarios e importantes pertrechos con los que Pelayo Ortega se echó al camino para dar con una pintura en la que conviven, desde un lirismo y una iconografía muy personales, figuración y abstracción, tradición y novedad. Fichado por la Galería Marlborough de Madrid en 1998, lo que ha permitido una importante y merecida proyección internacional a su trabajo, la obra del creador asturiano no ha dejado de crecer y de experimentar. Un ejemplo de su aproximación a las nuevas tecnologías fue la proyección que hizo, en diciembre de 2008, sobre los vetustos muros del palacio de Revillagigedo, en Gijón, la ciudad en la que vive, tan presente en muchos de sus cuadros.

Esta exposición, «Viador», con la que vuelve dos años después a Cornión, su galería gijonesa de siempre, ejemplifica bien ese camino que ha seguido hasta la fecha Pelayo Ortega. Y añade, además, el nuevo acercamiento del artista a la escultura. Así su hermosa «Veleta», donde ha trabajado con el hierro y el acero, o las terracotas «Pequeña isla de los afortunados» y «Paisaje sobre la mesa. Travesía del desierto». Junto a estas piezas, lienzos y cartones, óleos, acuarelas y tintas en las que volvemos a encontrar las huellas personales de quien rehúye las veredas trilladas.

J.L.Argüelles
La Nueva España




18-Abr-2012
 


Pelayo Ortega se adentra en lo tridimensional


El artista mierense lleva a la gijonesa Cornión sus últimas creaciones, entre las que incluye cuatro pequeñas esculturas.

Hace tiempo que en su larga trayectoria pictórica Pelayo Ortega había tomado contacto con lo tridimensional. Esta preocupación “no es de ahora”, como comenta el propio artista. De hecho Ortega, que mañana jueves inaugura su nueva exposición, Viador , en la galería Cornión, advierte que en estos años ya había ido incorporando objetos a algunas de sus obras “con el método del collage” para trabajar el relieve y las construcciones.

Entonces, ¿qué supone que por primera vez vaya a exponer cuatro piezas escultóricas? ¿Se trata de un camino por el que seguir o de una simple exploración? “La escultura es como un camino que se inicia y estoy dispuesto a seguir caminando por ahí”, confiesa el artista mierense a a LA VOZ DE ASTURIAS tras reconocer que lejos de seguir una ruta marcada, las artes plásticas son una disciplina sujeta “a los avatares y sorpresas de la vida y los descubrimientos inesperados.

Ejercicios iniciáticos Ahora bien, el artista quiere dejar claro que estas primeras obras tridimensionales, en las que ha empleado materiales como la terracota, el acero o el hierro, han de verse como los ejercicios iniciáticos, las creaciones de un pintor veterano “al que le apetece, de repente, hacer una incursión en otras disciplinas ajenas a lo cotidiano”. En definitiva, unos trabajos que inició por “divertimento y experimentación”. De ahí que Pelayo Ortega no dude en añadir, desde la humildad y la reserva, que en estos momentos “soy un escultor primerizo que está descubriendo las grandes posibilidades que existen al trabajar con yeso, barro o hielo”.

A diferencia de lo que sucede en la pintura Ortega subraya el “protagonismo determinante” que tiene la materia en una disciplina artística como la escultura. Tanta, que incluso llega a definir el resultado final de la obra. De esta forma, añade que mientras que al barro “hay que aplicarle una gran dosis de sutilidad”, al tratarse de un material frágil, otros materiales como la piedra o el hierro “exigen determinación e incluso fortaleza física. Y eso determina los resultados”, concluye Pelayo Ortega tras aludir a las preocupaciones y reflexiones que siempre despertaron los materiales en un artista como el fallecido Eduardo Chillida. Si abandonará la pintura para transformarse en un escultor, como en su día sucedió con Joaquín Rubio Camín, esa es una incógnita que en estos momentos. “No lo sé, yo me lo planteo como una aventura de la que no sabes el sentido último que va a tener”.

Margen de libertad Y es que Pelayo Ortega tiene muy claro que la trayectoria y la evolución de un artista plástico guarda mucha relación con un proyecto “más o menos definido”, lo que no impedirá que en algún momento dado quiera introducir en su trabajo un cierto “margen de libertad”.

Con independencia de estas sus “primeras” esculturas” Ortega mostrará en Cornión hasta el próximo 19 de mayo sus últimas creaciones pictóricas, una colección de cuadros que rezuman innovación a la par que mantienen una iconografía constante. “En mi trayetcoria hay una serie de temas que persisten”, detalla el artista en alusión a cuestiones tales como la geografía o el clima, con una lluvia que aparece en muchos de los cuadros que ahora se exponen como Gijón nocturno , Azul, Paternidad , Hampa o La casa encendida .

En algunos de estos cuadros, y en otros muchos como ha sucedido a lo largo de una trayectoria que inició a mediados de la década de los sesenta, aparece la figura “huidiza” de un hombre que se protege debajo de un paraguas. El motivo se repite, sí, pero como el mismo Pelayo Ortega se encarga de subrayar “lo he ubicado en obras muy distintas estilísticamente”.

Como otros muchos creadores, Ortega reconoce que él también se muestra “obsesivo” respecto a algunos temas, pero al mismo tiempo añade que “la virtud es ser uno mismo sin repetirse”. En definitiva, se trataría de hacer la misma obra de formas distintas tal y como hizo un maestro como Picasso. “Hubo muchos Picassos, pero todos eran Picasso”, explica Pelayo Ortega para quien más allá de que los temas se repitan, lo trascendente es filtrarlos y personalizarlos. “Y yo estoy en esa línea”, añade este artista que se reconoce protagonista de un trayectoria artística alimentada por estilos antagónicos, pero que “se ha ido enriqueciendo con el paso del tiempo gracias a todo eso”, indica Ortega en alusión al abstraccionismo, la pintura figurativa o la pintura clásica. Cuando se le pregunta cómo es posible evolucionar sin rupturas, el artista responde con su concepto del arte “como un camino al que incorporar nuevas experiencias”, pero que lejos de anular todos lo anterior, “lo enriquecen”. Y añade como conclusión: “Ese el camino de la vida no se trata de negar lo que fuiste, sino que has sumado experiencias y sabiduría”, dos apoyos que le han permitido avanzar sin ruptura. Y ese transitar por ese camino artístico, acaba de toparse con la escultura.

Javier G. Caso
La Voz de Asturias




15-Abr-2012
 


Pelayo Ortega se sumerge ahora en la escultura


El creador, que inaugura exposición en Cornión, da otro paso hacia las tres dimensiones.

Fiel a su lenguaje construye, además, una colección de pinturas que hacen síntesis de presentes y pasado

«Yo soy pintor», dice Pelayo Ortega sin dudarlo un segundo. Pero sobre esa certeza han hecho nido varios juegos de seducción, varias obras que sostenían en su verticalidad un repertorio de relieves, de terceras dimensiones que desde hace tiempo llamaban a un desenlace. Y ha llegado. Por fin, el pintor se encuentra con la escultura. Tres obras de pequeñas dimensiones que serán sometidas al tribunal popular en la galería Cornión, a partir del próximo día 19, dan carta de naturaleza a ese encuentro. Una cita que él tamiza de humildad asegurando ser el fruto de la indagación de «un pintor veterano que se deja llevar por los volúmenes como un aprendiz, un amateur».

'Una pequeña isla de los afortunados', de territorio mínimo, levantado en terracota, en el que no atraca más que una barquita y se asienta una única silla, renueva los votos del pintor, ahora también escultor, con la esencia del ser. A su lado, también en cofre de cristal y sobre peana blanca y también en terracota, la pieza 'Travesía del desierto', con un hombre minúsculo portando dos maletas sobre una mesa de la que brota un árbol, insiste en la esencia metafísica que envuelve toda la obra creadora de Pelayo Ortega, más si cabe en esta nueva colección.

La tercera pieza es una veleta, que si bien nace como elemento funcional, fue la obra que le hizo traspasar definitivamente el mapa de lo pictórico y por eso se exhibirá en esta nueva propuesta expositiva. Buscando el Norte, haciendo equilibrios sobre una línea de hierro, aparece en esta pieza, doblegado por la lluvia, el caminante bajo el paraguas del pintor. Uno de los elementos esenciales de su iconografía y que cobra un especial significado en esta muestra llena de simbología.
Y es que las esculturas no viajarán solas a las paredes de Cornión. Quedarán envueltas por una colección de óleos y acuarelas, que indagan en el tránsito del camino de un viador, ese peregrino en constante aspiración a la eternidad que da, además, título al conjunto.

Unos versos de Claudio Rodríguez («Lo importante es irnos/ y no donde vamos / y nunca llegar más lejos / que antes de partir») transcritos en la esquina derecha de un cuadro que le rinde homenaje, describen con absoluta perfección la pureza filosófica que encierra la elección de ese 'Viador' como alma de toda la colección. Como lo hace también otra obra titulada 'Nombrando el mundo', en la que Pelayo Ortega escribe: «Lluvia, nubes, puerta, crepúsculo, silencios, ventanas, tiempo, gris».

Reunión de tiempos

Creadas sobre lienzo, cartón o papel todas, esculturas y pinturas, mantienen vivo y constante su proyecto creativo que en esta nueva aventura sintetiza en cierta forma el pasado y los presentes. Parece en algunos cuadros como si el creador quisiera volver a 'La provincia' de sus orígenes, a los oscuros parajes que la alumbraron. Pero lo hace con otras suertes, con más mundo, más savia y toda la libertad creadora, incluso con cierto sentido del humor que no hacía precisamente imperio en los primeros cuadros.

Sin embargo, como el que camina, Pelayo Ortega mira siempre hacia adelante, buscando nuevas marcas que señalen sus inquietudes y respondan a las cuestiones de la vida sin ceder un solo milímetros a su multitud de registros. «Puede que efectivamente esta sea mi exposición más revisionista. Pero en todas las obras que ofrecen una mirada atrás hay también cambios profundos sobre el pasado», advierte mientras revisa minuciosamente las pinturas recién enmarcadas para la exhibición que podrá ser visitada desde el próximo jueves hasta el día 19 de mayo.

A todas, que resumen la creación de todo el último año, incluidos los primeros meses de este 2012, ha puesto cristal. No es usual que el óleo se cubra con más elementos que la mirada, pero el pintor ha llegado a la conclusión de que sus cuadros, muy cargados de materia, tienen una vida más larga si se les separa un poco, precisamente de la vida.

Paché Merayo
El Comercio




18-Mar-2012
 


Javier del Río tendrá su antológica en julio


El Centro de Cultura Antiguo Instituto destinará su sala mayor a recorrer toda su producción.

Pintura, escultura, grabados, carpetas de artista y fotografías darán cuerpo a la gran exposición y al esperado libro sobre el creador fallecido.

La Fundación Masaveu culmina el catálogo con toda la obra del fallecido artista gijonés.

Laura Mier, bajo la dirección de Soledad Álvarez es la autora del inventario razonado
Ángel Antonio Rodríguez, el crítico de EL COMERCIO, es el comisario de la exhibición en el CCAI.

Moría en 2004, un 14 de abril, y desde el mismo día de su marcha se esperó un homenaje póstumo. Los ha habido. El Museo Evaristo Valle nunca ha olvidado a uno de sus creadores más queridos; la galería Cornión y su capitán, Amador Fernández, tampoco han negado nunca paredes a su memoria, pero el gran tributo institucional a Javier del Río estaba por llegar y por fin llega. Ya tiene fecha, será el 7 de julio de este año, en la sala mayor del Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI). Allí, en sus 600 metros cuadrados de posibilidades, se desplegará todo su universo creativo.
Y allí entre los lienzos, esculturas, fotografías, libros de artista y carpetas de genio, se dará a conocer el catálogo razonado que culmina estos días Laura Mier, bajo la dirección de una de las principales especialistas en su obra, la catedrática en Historia del Arte Soledad Álvarez.

Se debe la que será su monografía definitiva al patrocinio de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, cuyo presidente, Fernando Masaveu, firmó hace ahora un año un convenio con la viuda de pintor, Lupe Rodríguez. También con sus hijos, Tadeo y Alicia, y con la exalcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso. Lo folios de aquel acuerdo de colaboración que todos rubricaron fue la antesala del doble proyecto, expositivo y editorial, cuyo único objetivo es la «difusión y mejor conocimiento de la obra completa del artista», presente, por cierto, como todos los asturianos de la nómina principal, en la magnífica colección Masaveu.

Los preparativos
Quedan todavía por delante más de tres meses y medio y la selección de las obras que ocuparán el primer piso del Antiguo Instituto aún no ha terminado. De hecho, la viuda del creador asegura estar todavía metida en la fase de preparación. «Sigo limpiando esculturas y sacando del almacén pinturas. No ya para los textos del catálogo que ya están hechos, sino para que cada pieza sea fotografiada con vistas al libro», cuenta.

Se encarga de inmortalizar todas ellas, sin dejar fuera el más mínimo reflejo del quehacer de Del Río, Alejandro Braña, fotógrafo especializado en captar el alma de las obras de arte. Algo no demasiado fácil, sobre todo en aquellas en las que el color gobierna con poder las telas.

Si en el proyecto editorial, de impresionante envergadura debido al riquísimo legado que dejó tras de sí Javier del Río, trabajan Laura Mier -becada por la Fundación Cristina Masaveu Peterson para este fin-, Soledad Córdoba y Alejandro Braña. En el expositivo todos comparten labor con el comisario, el crítico de arte de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez.

A él se ha encomendado la selección de material y el modo y la manera en que éste será presentado al público en Gijón, donde la revisión será, probablemente, cronológica.

La intención es que esta gran exposición monográfica no deje fuera ni uno solo de los vocablos con los que el creador, que murió cuando estaba en su mejor momento como artista, se expresaba. Así en el Antiguo Instituto estará Del Río completo.
«Sabía que su obra era ingente. Había leído y oído que casi inabarcable, pero no imaginaba lo que podía encontrarme hasta que empecé a trabajar», explicaba la autora del catálogo cuando ya llevaba metida en faena cerca de un año. Ahora ya han pasado otro y el trabajo llega a su fin.

Por suerte una parte importante ya estaba ordenada. Lupe siempre lo ha tenido todo controlado. No había un solo papel del que no tuviera constancia. No hay que olvidar que era, además de su compañera, su secretaria, su mano derecha. Por eso el legado de Javier del Río nunca ha estado disperso. Pero aún así la labor ha sido ardua, porque la capacidad de trabajo del creador al que ahora se rinde justo homenaje no podía ser mayor. Son muchas las colecciones privadas y los museos en los que su obra tiene un lugar preferente, pero donde está más presente es en la casa familiar, inundada por dentro y por fuera de su peculiar universo.

Paché Merayo
El Comercio




16-Ene-2012
 


Arroyo tiene previsto exponer este verano en el Museo del Prado


El artista madrileño Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) tiene previsto exponer a partir del próximo 2 de julio en la Sala D del Museo del Prado un proyecto basado en la obra 'El Cordero Místico' del pintor flamenco Jan Van Eyck (Bélgica, 1390 - 1441), según declaraba este sábado en una entrevista en la Cadena Ser. Arroyo comentó que se trata de "un encargo a sí mismo, en el que ha empleado tres años para llevar a cabo una copia a tamaño natural de esa obra de Van Eyck y que se compone de 16 paneles". Esta muestra individual -según adelantaba Arroyo a esa emisora- "estará bajo el comisariado de José Manuel Matilla, Jefe de departamento de Dibujos y estampas del Museo del Prado, y se completará con distintos documentos relacionados con el proyecto". Con esta exposición la pinacoteca madrileña -que no ha podido todavía confirmar fechas oficiales a ARTEINFORMADO- continuará con su programación de exposiciones dedicadas a artistas contemporáneos. Así, pues, Arroyo tomará el relevo de otros artistas contemporáneos que ya han expuesto en el Prado como son Cy Twombly (Lexington, EE.UU., 1928 - Roma, Italia, 2011) con su exposición "Lepanto por Cy Twombly" en 2008; Francis Bacon (Dublín, Irlanda, 1909 - Madrid, 1992) y su Retrospectiva en 2009; o Richard Hamilton (Londres, Reino Unido, 1922 - 2011) y su proyecto "Las Meninas de Richard Hamilton" en 2010. Además, el artista madrileño es también actualidad por haber publicado recientemente una singular guía para recorrer el Museo del Prado titulada 'Al pie del cañón. Una guía del Museo del Prado' editada por Elba. En esta guía, a diferencia de otras guías sobre la pinacoteca, el pintor ofrece una mirada menos académica y más pictórica de las obras que comenzaron a cautivarle desde su juventud, así como de tantas otras que ha ido descubriendo a lo largo de sus múltiples visitas al Prado.

Por otro lado, Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) acaba de clausurar este sábado en la galería Cornión de Gijón una "Retrospectiva" en la que se presentaban 24 obras en distintas técnicas que establecian un recorrido por su trayectoria. También el pasado año inauguró la individual "Eduardo Arroyo. Pintar La literatura" en Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma de Mallorca, y participó junto al artista Luis Gordillo (Sevilla, 1934) en el proyecto fotográfico del fotógrafo Jordi Socías Mariscal (Barcelona, 1945) titulado "CA-RO-TA", con el que inauguraba la temporada de otoño el espacio madrileño Ivorypress Art + Books Space II. Arroyo estrenará el próximo 9 de febrero en la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid la exposición "Bazar Arroyo", en la que propone una aproximación a su obra desde el interior mismo de su taller creativo. La exposición también incluirá un documental que, junto a entrevistas y visitas a su taller, nos presenta '24 horas' en la vida de este artista. Por último, vemos cómo este artista de ya dilatada trayectoria figura entre los artistas representados por galerías españolas como Álvaro Alcázar de Madrid o Carles Taché de Barcelona, y también por extranjeras como Antonio Prates de Lisboa. Además, podemos encontrar su obra formando parte de distintas colecciones públicas y privadas tanto nacionales como extranjeras como son "La Caixa", el Macba, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Colección Instituto de Crédito Oficial, Guggenheim Museum de Nueva York, Colección Berardo de Lisboa o el Moderna Museet de Estocolmo, por citar tan solo unas pocas.

ARTEINFORMADO




31-Dic-2011
 


La familia Cornión
La galería cierra el año de su 30 aniversario.

Es un sello, una marca, una manera de mirar al arte con sede en Gijón. Amador Fernández ha conseguido 30 años después de abrir galería que sus artistas sean sus amigos. Y eso es mucho decir. Quizá porque el amor al arte le llegó del amor a los artistas, porque el chico de Contrueces que con 14 años buscó trabajó y lo encontró en la librería Atalaya puede que hubiera visto algunos cuadros en su vida pero empezó a mirarlos, a quererlos, a buscar y encontrar la emoción que transmiten cuando conoció a quienes manejaban los pinceles. Así nació la aventura de Cornión. La aventura de Amador, pero también la de Joaquín Rubio Camín, Pelayo Ortega, Melquíades Álvarez, Josefina Junco, Luis Fega, Pablo Maojo, Javier del Río, José Arias, Ramón Prendes... De los artistas de Cornión. Un viaje que arrancó en una central nuclear, la de Almaraz, cuando Amador Fernández, con 28 años, aceptó el reto de Eduardo Vigil de heredar su negocio vía traspaso, se lió la manta a la cabeza y dijo adiós a un puesto de trabajo fijo a cambio de un futuro incierto y un diez por cierto del sueldo que estaba ganando.

-¿Eso es amor al arte?
-Eso es querer hacer algo tuyo. Y lo hice. Y no ha debido hacerlo mal. Este es su balance artístico en cifras: unas 300 exposiciones organizadas, más de 250 en Cornión, y más de seis mil cuadros que han pasado por su galería. Algunos se han quedado con él para adornar su vida: «Tengo una colección sí, pero no me considero un coleccionista», confiesa.

Un 11 de mayo de 1981 se inauguraba la librería-galería Cornión con una exposición colectiva en la que ya estaban nombres como los de Camín, Pelayo y Melquíades. Isabel de la Rosa, la mujer de Amador, estaba a dos meses de dar a luz a Elsa, que hoy -cosas de la vida- es licenciada en Historia del Arte. Tuvieron ellos dos y otros amigos que ejercer de pintores de brocha gorda y de un sinfín de cosas más para poner a punto Cornión, la heredera de la Atalaya de Eduardo Vigil a la que llegó Amador con 14 años. «El amor al arte me vino cuando trabajaba aquí con Eduardo, era íntimo amigo de Antonio Suárez, de Camín, de Orlando Pelayo...», rememora el galerista gijonés. Así empezó todo. Aquel chavalín que por la noche estudiaba en la Escuela de Maestría les miraba con cierto idealismo, les veía como héroes. Camín, en Madrid; Orlando Pelayo, en París... Y con 15 añitos invirtió 25 pesetas en un pequeño cuadro de Aurelio Suárez. «Mi primer cuadro era de Antonio Suárez y me lo regaló Eduardo, pero el primero que yo compré era de Aurelio». Entonces era, además de empleado, modelo de nada más y nada menos que Nicanor Piñole. Acudía a su casa y se dejaba pintar por el maestro mientras miraba sus cuadros. Hoy no sabe dónde ni quiénes atesoran esas obras en las que aparece su espigada figura de 1,70. Solo entonces, y ante los pinceles de Pelayo Ortega mucho tiempo después, ha sido retratado. Claro que la obra del pintor de Mieres se reconvirtió en la imagen de otro para exponerse hoy en Casa Consuelo, en Otur. Ya no hay retrato de Amador.

Nunca buscó figurar en primer plano el montañero fiel cuya cima más alta está en Tayikistán a 7.495 metros (Pico Comunismo) y que sabe que hay otro arte que no consiste ni en hacer ni en vender cuadros y esculturas: «Es importante que los artitas vendan algo, pero es mucho más importante la relación amistosa y familiar que nos une, y eso es algo que se ha cultivado durante muchísimos años, hemos creado una pequeña familia, con las dificultades que eso entraña, no hay que olvidar que los artistas son competencia». Hay un pastel que repartir y el asturiano no deja de ser pequeño. Dentro de esa familia, hay una serie de nombres claves. El de Camín, el artista cuarentón que triunfaba en Madrid cuando le conoció y acabó convertido en uno de sus grandes amigos. «No era nada mío, pero él y Carmen eran los abuelos de mi hija», dice hoy Amador. Camín se le fue. También Javier del Río. Y Vivancos. Pero el resto siguen pintando y exponiendo en Cornión.

Otro nombre fundamental en la galería es el de Pelayo Ortega. Le compró un cuadro en su primera exposición en la Atalaya cuando apenas si tenía 18 años. Pagó por él 8.000 pesetas. Luego caminarían juntos un camino de auténtico éxito: Gijón, Madrid, Nueva York. «Es un orgullo para la galería».

La galería-librería treintañera ha tenido más orgullos a lo largo de tres decenios. Quizá uno de sus momentos claves se produjo en el año 1986 cuando se instaló en la Feria de Arte Contemporáneo Arco. Se quedó allí hasta 2000. Fue el trampolín de Pelayo Ortega y de otros muchos artistas. No se olvida Amador de la aventura de editar libros de artista. Eso sucedió a finales de los ochenta. 'Valdediós' y 'Semblanza de Gijón', con obra gráfica de Camín y Pelayo Ortega, respectivamente, vieron la luz en magníficas ediciones cuyo coste superaba las 200.000 pesetas de la época y que se llevaron sendos premios del Ministerio de Cultura por su calidad. Algunos otros libros se quedaron en el tintero de la editorial Urrieles. Como a la hora de bautizar a la galería, la inspiración fueron los Picos de Europa.

En los noventa, Cornión multiplicó su espacio. Instaló el arte en el sótano y los libros en la primera planta. Fue un crecimiento, una evolución necesaria para hacer más grande una aventura que sigue viva.

Amador, que domina el dibujo como delineante, nunca se atrevió a pintar. Ni se va a atrever. «Es muy difícil, bueno en realidad pintar es fácil, lo difícil es hacerlo bien, lo difícil es conseguir transmitir». Y emocionar. Ese es el reto del artista, emocionar. Y Goya, Picasso y Rothko, con permiso de sus amigos Camín y Pelayo, lo logran con cada pincelada.

Ahora, en tiempos de crisis con la carísima obra de Eduardo Arroyo colgada en sus paredes, Amador Fernández afronta los treinta años que están por vivir con optimismo. Tiene 58 años pero no piensa en la jubilación. Tampoco piensa en dejar de escalar montañas.

Marifé Antuña
El Comercio




17-Dic-2011
 


Cornión se empapa de Arroyo


Durante la inauguración el creador madrileño confesó su pasión por los pintores Aurelio Suárez, Luis Fernández y Orlando Pelayo.

La galería abre la primera exposición individual del artista en Asturias

Sombreros, zapatos, peinetas, máscaras, gatos, deshollinadores y fantomas. Esos son los conductores del mensaje irónico, estético y crítico de Eduardo Arroyo. Los habitantes de sus telas, sus papeles, su obra. Y desde ayer también de las paredes de Cornión, donde se cuelga una pequeña antológica que resume treinta años de trabajo ininterrumpido, de preceptos de la Nueva Figuración y de batallas contra la abstracción lírica.

Arroyo, que según el crítico de arte de EL COMERCIO, Ángel Antonio Rodríguez, «encontró su voz propia en la reinterpretación de los tópicos españoles con una mirada ácida sobre el sistema, de la mano de las calidades plásticas», acompañaba ayer las 25 piezas que resumen su vida creativa. Y con él estuvieron amigos y artistas, entre ellos Josefina Junco, Pelayo Ortega (amigo, además de colega de oficio), Ramón Prendes y Edgar Plans, entre otros.

Pero con quien más compartió anoche el maestro madrileño fue con Gonzalo Suárez, el hijo de Aurelio Suárez. Precisamente por ese parentesco, porque, como confesó, profesa desde siempre una admiración apasionada por el fascinante pintor gijonés desaparecido, del que dijo, había comprado una pequeña calavera en la desaparecida galería Durero. El mismo día, contó, adquirió una «obrita» de otro asturiano ilustre y admirado, Luis Fernández. «Fui a esa galería de la mano de mi amigo Eduardo Úrculo, quien despertó en mí el interés por Aurelio Suárez», decía entre sus cuadros, a escasos centímetros de 'Fantomas', una escultura de hierro y piedra que mira al visitante desde su máscara nada más descender las escaleras de la galería, justo al lado de 'Masculino, femenino', el gran collage con volumen que casi preside la exposición. Y allí mismo, encantado de estar en la primera individual asturiana de su vida, reconoció que ésta tierra que le acoge «es lugar de mucho talento». Parte de él se lo confiere a Pelayo Ortega, que le escuchaba a su lado, y a otro gijonés ya fallecido, Orlando Pelayo.

Y así el veterano pintor, que sabe del arte que le precede gracias a las muchas visitas al Museo del Prado, (acaba de hacer una guía), que será protagonista único de una película de 24 horas, realizada por su amigo Alberto Anaurt, dejaba inaugurada la exposición que permanecerá en la sala gijonesa hasta el día 14 de enero.

Paché Merayo
El Comercio




16-Dic-2011
 


En París me libré del movimiento nacional, pero también de la movida
Inaugura hoy una exposición en Cornión

El maestro narró sus peripecias de «pintor que escribe» ante una nutrida concurrencia en la Semana de Arte de EL COMERCIO

De cuando empezó a soñar con sus amigos y «coger el pasaporte para salir corriendo». De cuando solo dibujaba y no se había acercado nunca a un pincel. De cuando le fascinaba Modigliani y alargaba los cuellos de sus modelos. De sus tiempos en París paseando cada noche con un Giacometti que nunca supo que compartían el oficio del arte. De la beca que le llevó un año al Berlín Occidental «donde todo era luz, frente a la oscuridad del lado oriental», y donde recibió la noticia de la muerte de Franco, ejecutando una interpretación de 'La ronda de noche' de Rembrandt, a la que cambió las armas heroicas de los personajes por otras algo más «ridículas», además de añadir un crepúsculo y un alba en Madrid, a sabiendas de que su vida «iba a sufrir un antes y un después de ese momento» . De todo eso habló Eduardo Arroyo -lo hizo en la cuarta jornada de AlNorte, ante un aforo abarrotado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto- y también de los siete años que estuvo en Italia y de los tiempos en que los creadores se juntaban en grupos, «para que uno aprendiera del otro».

Habló de cómo llegó a la pintura «de una manera totalmente fortuita». Él que se había pasado la vida dibujando, que en el Momtparnase en el que se hacían cuadros a seis manos, se teorizaba bajo la Luna y se había ganado la vida vendiendo caricaturas e ilustraciones a los periódicos, se vio un día solicitado por un galerista que le había logrado vender dos obritas. Y es que la estrella de la Semana de Arte Contemporáneo de Asturias que promueve EL COMERCIO, había logrado en el primer salón en el que colgó un cuadro causar auténtica sensación. «Eran tiempos de la abstracción lírica. En París la figuración había prácticamente desaparecido y al ser yo el único figurativo en esa cita causé sensación. Fui la revelación del momento».

Y así, casi sin haberlo soñado, poco a poco, Eduardo Arroyo empezó a pintar participando de la generación que renovó la pintura de los años sesenta, como advitió su presentador, director de AlNorte y crítico de arte de este periódico, Ángel Antonio Rodríguez. «Sin casi darme cuenta era miembro del grupo que negaba la abstracción lírica», recordó el pintor. Y hablaba Arroyo a una audiencia entregada en la que destacaban varios artistas. Pelayo Ortega, Bernardo Sanjurjo, Fernando Alba, Ramón Prendes, Carlota Álvarez y Mabel Lavandera, entre otros, siguieron con atención sus remembranzas que llegaron hasta su vuelta a España.

Ya muerto Franco, recibe la noticia de que le será devuelto el pasaporte. Pero él no quiere recuperarlo. «No sé en qué pensaba, probablemente en ser el último de Filipinas». Y es que Arroyo estaba tan comprometido con la causa que, «a diferencia de otros compañeros que lucharon mucho contra la dictadura de Franco, nunca quise vender siquiera una pequeña litografía en España. En esa España que no admitíamos», dijo, para explicar más tarde que la primera vez que puso a la venta su obra en su país, después de unos treinta años en Francia, lo hizo «humildemente, casi entrando por la puerta del servicio. Porque a mí me gusta mucho entrar por la puerta del servicio, sin hacer demasiado ruido».

Una vez en Madrid, aquel Eduardo Arroyo que llegaba de una Francia que le había puesto alfombra roja en el Pompidou no tuvo el recibimiento que esperaba. Tuvieron que pasar varios años para que su país le reconociera el mérito de su obra. Una obra que ahora está en los museos de todo el mundo y que hoy llega a Asturias. Una obra y una vida que se libraron como dijo ayer irónicamente «del movimiento (el glorioso movimiento nacional), pero también de la movida madrileña, que no sé cuál sería peor».

Paché Merayo
El Comercio




12-Dic-2011
 


Antología de un artista singular


La excelente selección de pinturas y esculturas de Eduardo Arroyo que la galería Cornión presentará el próximo viernes permitirá al público asturiano contemplar diversas etapas de este artista tan singular, que se mantiene en la brecha tras sesenta años de trabajo y que ha marcado capítulos decisivos en el arte europeo de la segunda mitad del siglo XX. Injustamente tratado en su primer regreso a España (tras la muerte de Franco) Arroyo fue por fin situado en el lugar que merecía en los primeros años ochenta, como bastión ejemplar para el arte contemporáneo español, que entonces le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Desde aquellos días han pasado muchas cosas en nuestro país, ha habido importantísimos avances culturales (y algún que otro retroceso) y en todos esos instante Eduardo Arroyo ha sido un protagonista excepcional de la historia reciente.

Su pintura encontró voz propia en la manera de interpretar esa neofiguración que compartió en el París de los sesenta, armonizando los tópicos españoles que estudiaba en la distancia, y regándolos con un compromiso social donde el arte es también herramienta política.

En Cornión se colgarán ejemplos de todas esas fases y se podrán admirar esos iconos tan característicos del artista madrileño, tamizados con técnicas mixtas que, a veces, trascienden las dos dimensiones. Consciente de que el arte es una forma de conocimiento a disposición del ser humano que, como tal, debe nutrirse de calidadades 'críticas', Arroyo consigue que lo narrativo se funda con lo esencialmente compositivo sin grandes disonancias, entre el optimismo y la mordacidad, arriesgando siempre, desconcertando a los dogmáticos y buscando la libertad en cada uno de sus pasos.
La muestra incluye también algunas esculturas de gran interés, que patentan esa perenne inquietud de Arroyo, y varios ejemplos de obra gráfica donde la transgresión no consiste en describir la guerra del artista contra sus agresores y contra los adalides del sistema, sino algo más serio. Quizás, aquello que le permite combatir cotidianamente los sinsabores, las injusticias o la estupidez. En estas pinturas, de medio y pequeño formato, se funden las hibridaciones, los mestizajes, los retratos, los juegos, las geometrías y algún que otro paisaje, como ritmos emblemáticos de una trayectoria que ha sabido acumular las anécdotas para explotarlas plásticamente, sin acomodarse en la banalidad. Por eso, Arroyo persigue estos registros y los enriquece con guiños literarios, aglutinando historia, teoría, práctica, técnica y experiencia vital.

No hay mímesis, ni complacencia, en ninguno de sus piezas. Hay calor y color, matices y detalles de su autorretrato contínuo. Una manera de entender la vida como carne del arte, y viceversa.

Ángel Antonio Rodríguez
El Comercio




12-Dic-2011
 


Eduardo Arroyo, un genio en óleo, bronce y papel
El Premio Nacional de Arte, cuelga retrospectiva en Cornión

Compañero de miradas de Picasso, Calder o Giacometti, dueño de una iconografía esencial con la que podría dibujar en el aire un denso retrato de sí mismo. Escritor, escenógrafo, escultor, decorador, ceramista, además de premiadísimo y aplaudido pintor, Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) prepara las maletas para venir a Gijón, mientras su obra llega a destino. Su trabajo le ha precedido. Aguarda en Cornión, la sala que será su escaparate hasta el 14 de enero, aunque no podrá ser contemplada hasta el próximo viernes, día 16. Una jornada después de que ya no sus pinturas, sino sus palabras pongan broche a las jornadas teóricas de AlNorte, la Semana Nacional de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO, que se clausurará precisamente con la exposición de Arroyo. Una retrospectiva que ofrecerá la oportunidad a propios y extraños de contemplar tres décadas en la trayectoria de este pintor inmenso que considera la realidad como un compromiso de obligado cumplimento, que no pueden abandonar ni su mirada ni sus manos.

Para demostrarlo Cornión, galería que cada año se une a la familia del AlNorte prestando su espacio a uno de los becados con el proyecto expositivo y esta vez en lugar de aprendiz ofrece las señas del maestro, titula la muestra precisamente 'Retrospectiva'. Bajo esa denominación se exhibirán obras escogidas entre aquellas realizadas por Arroyo entre finales de los años setenta (la más antigua procede de 1979, es un papel trabajado con técnica mixta, titulado 'Faust Hotel Ritz Madrid') y el presente. Las piezas más modernas está fechadas en 2007 y con una litografía titulada 'Fantômas en Tokio'. y tres esculturas, del mismo año. 'Mosca', en bronce y acero, 'Fantómas' , en hierro y piedra, y Deshollinador', en bronce, madera y mármol.

En total, 22 pinturas, collages y dibujos y 3 piezas escultóricas que recuperan todos los iconos y muchas de las series del creador madrileño. Están en la selección gijonesa los gatos, en cuadros como 'Central Park' (1999) o 'Biombo de gatos' (1982); los retratos, como el dedicado al escritor suizo Denis Rougemont, en 1980, o al cantante francés Docteur Merlin, en 1986; los sombreros, en la serie de 'Ciudadano' (1982); los zapatos, que son el elemento central, por ejemplo, de 'Masculín-Femenín', uno de los trabajos donde Arroyo se sale del plano y de las dos dimensiones para empastar su capacidad escultórica con la pictórica.

Al conjunto acuden una gran colección de papeles, todos ellos trabajados con técnica mixta, algún collage, seis óleos, todos de la última década ('El sueño del jardinero', 'Suicidio', ' El Rihn alemán', 'Manifestación', 'El busto del emperador' y 'El perro de Degas') y siete obras que hablan el lenguaje del grabado, en las técnicas de la serigrafía ('Brelan', de 1984, y 'Docteur', de 1986), el aguafuerte (Lady Chaterlay, de 1992; 'Doña Inés', de 2005' y 'Si', de 1994) y las litografías ('Rougemont', de 1980, y 'Fantômas en Tokio', de 2007). En unos y otros, todos de mediano formato, es fácil advertir, como dice en el catálogo el crítico de arte de EL COMERCIO y alma mater de AlNorte, Ángel Antonio Rodríguez, la exquisitez del artista, «tanto en el tratamiento de las texturas como en los juegos compositivos, siempre arriesgados, rompiendo escalas y marcando acotaciones en diversas zonas».

Para el experto, en Arroyo «lo narrativo emerge una y otra vez, en escenas que actúan, a veces, a modo de capítulos de una historia, entre lo ajeno y lo íntimo».
Llegará esta 'Retrospectiva' a la agenda gijonesa una vez haya consumido AlNorte su programa de talleres, conferencias, debates y talleres, durante el que se llevarán a cabo interesantes discusiones abiertas a todo el público sobre el presente y el futuro del arte, de su mercado, de sus buenas y malas prácticas y también sobre las políticas culturales que se desarrollan en Asturias.

Se mantendrán, sin embargo, en cartel, no sólo la exposición de Arroyo sino las cuatro que quedaron abiertas el viernes en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés, con Marisa Culatto como invitada; en el Museo Barjola, de Gijón, con la obra de Izaskum Escandón; en la galería Espacio Líquido, con la de Marianna Nieddu y en la de Gema Llamazares, que se incorpora este año a la aventura AlNorte, con Rafael Jiménez.

Pero la cita de las citas de este AlNorte que está de aniversario, cumple 10 ediciones, es con Arroyo. Ya no sólo en las paredes de Cornión, sino en las del Centro de Cultura Antiguo Instituto, donde ofrecerá una conferencia magistral. No hay que olvidar que Arroyo es un hombre de verbo, no sólo de plástica, y que está considerado uno de los principales representantes de la figuración crítica, una figuración en la que el contenido político y social se vierte como magma fundamental.

Según los especialistas, en sus obras donde destaca, sobre todo, su habilidad para mezclar imágenes preexistentes de diversa procedencia, hay una fuerte impronta de ilustrador. Esta exposición es una evidencia de esa máxima en la carrera de este pintor multidisciplinar que estudio Periodismo y no Bellas Artes. Tras finalizar, en el año 1957, sus estudios universitarios se trasladó a París donde entró en contacto con los exiliados españoles lo que incentivó su crítica política al régimen de Franco, que aparece reflejada sobre todo en sus primeras obras. Desde la década de los 60 incluye en su obra ácidos comentarios sobre las figuras indiscutibles de la vanguardia; por ejemplo Marcel Duchamp, o Joan Miró, al que dedicó su serie 'Miró rehecho', en 1966-1967. En 1968, participa en el Salón de la Joven Pintura con la obra 'La corrida de la mariposa.' Al año siguiente, expresaba en una individual su intensa oposición al franquismo. Ya entonces empezó a tener cierto coqueteo con el arte pop.

Después llegan las series de retratos de dictadores, como Hitler o Mussolini, o la titulada '25 años de paz', realizada en 1965. En 1974 fue expulsado de España, devolviéndosele el pasaporte dos años después, ya tras la muerte de Franco. Su obra no es reconocida en España hasta la década de 1980. En 1982, el centro Georges Pompidou, de París le dedica una gran retrospectiva y ese mismo año el gobierno español le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas. A partir de ese momento el nombre de Arroyo empieza a sonar en España igual que en el resto del mundo. Como escritor (que ya ha firmado sus memorias en 'Minutas de un testamento') destacan las obras 'Panamá Al Brown' y 'Sardinas en aceite'. Como diseñador de escenografías teatrales, trabajó para el cineasta Kalus Grüber y para José Luis Gómez, con el que puso en escena a Calderón de la Barca.

Ahora su nombre entrará por la puerta grande del Museo del Prado, donde prepara exposición.

Paché Merayo
El Comercio




30-Nov-2011
 


Cultura y diálogo, claves de AlNorte


16 escuelas, museos, galerías y centros culturales se darán cita en la X Semana de Arte Contemporáneo de Asturias que organiza EL COMERCIO.

La próxima semana se abre el décimo aniversario, con programación en Avilés, Gijón y Oviedo.


Consciente de que lo lúcido no está reñido con lo lúdico, y contra toda crisis, AlNorte cumple 10 años en diciembre de 2011. El viernes 9 se abre la nueva Semana de Arte Contemporáneo que organiza EL COMERCIO, donde el diálogo y los problemas del arte actual serán claves para un debate intenso e interdisciplinar, en dieciséis espacios culturales, con la presencia de importantes figuras del arte asturiano y nacional.

La cita inaugural, a partir de las 20 horas, pondrá en marcha las 4 exposiciones de los artistas becados en esta décima edición: En Avilés, Marisa Culatto expondrá en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE); y en Gijón lo harán Izaskum Escandón (Museo Barjola), Marianna Nieddu (galería Espacio Líquido) y Rafael Jiménez (galería Gema Llamazares). Las muestras se prolongarán hasta el 30 de diciembre. Pocas horas después, en la mañana del sábado 10, AlNorte abrirá en Laboral Centro de Arte las I Jornadas del Coleccionismo (www.bcollector.net), y ese mismo día, tras la puesta de sol, el VII Festival de Vídeos 143 Delicias., en un conocido local gijonés.

Del lunes 12 al viernes 16 se llevarán a cabo las jornadas de debates abiertas al público, con una selección de temas para repasar el presente y el futuro de la institución Arte incidiendo en el mercado, el asociacionismo, las buenas prácticas y las políticas culturales del Principado . En las mesas participarán conocidos artistas y gestores de la región, con actividades en Avilés, Gijón y Oviedo. Una de las estrellas de estas jornadas será el Premio Nacional de Artes Plásticas Eduardo Arroyo, que el 15 de diciembre tendrá un encuentro con el público en el CCAI de Gijón y, al día siguiente, abrirá su exposición antológica en la galería Cornión.
Las actividades infantiles serán, una vez más, santo y seño fundamental para AlNorte, ocupando temporalmente varios museos y galerías. Habrá talleres destinados a incitar a la reflexión, con manipulación de recursos gráficos muy diversos, y cursos teórico-prácticos para enseñar a pensar, de la mano de jóvenes artistas asturianos. El IX Certamen de Arte Infantil Asturias Plástica se celebra en la Factoría Cultural de Avilés donde, tras la clausura de AlNorte 2011, se expondrán los trabajos de los niños y niñas participantes. Huellas y recuerdos para el diálogo y el pensamiento, con la mirada puesta en los guiones frente a los decorados.

AlNorte 2011 cuenta con el patrocinio de la Consejería de Cultura, los ayuntamientos de Gijón y Avilés, la Autoridad Portuaria de Gijón, Cajastur, la Fundación Alvargonzález, la Fundación Hidrocantábrico y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson.




19-Nov-2011
 


La memoria es una carga que trato de evitar
Eduardo Arroyo,artista.

Artista clave en la renovación del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX y estrella de la edición de este año de AlNorte, el 16 de diciembre inaugura exposición en Cornión.

En este luminoso estudio que Eduardo Arroyo compró hace un cuarto de siglo, cuando se estableció definitivamente en España, hay pocas obras porque el resto reposa en su casa-estudio de Robles de Laciana, en León, listas para las exposiciones inmediatas. La primera, el 16 de diciembre en la galería Cornión, de Gijón. Esos días este artista clave en la renovación del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX será la estrella de AlNorte 2011 la décima Semana de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO, que se celebra entre en el 9 y el 16 de diciembre. Pintor y escritor («pintor que escribe», subraya) pero también escultor, escenógrafo, grabador y ceramista, Arroyo residió 40 años en París, donde llegó en 1958 tras licenciarse en Periodismo. Allí formó parte de lo mejor del arte europeo, integrándose en grupos y bienales internacionales antes de volver a España durante la transición democrática. En 1983 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Desde entonces ha celebrado un centenar de exposiciones en todos los continentes y hay más de 2.000 obras suyas en museos y colecciones internacionales. Ahora prepara exposiciones para varias galerías europeas, para la Fundación Juan March de Cuenca y Palma de Mallorca, para el Museo del Prado y para el Círculo de Bellas Artes. En Madrid, el próximo viernes, presenta su última obra escrita, la guía del Museo del Prado, una singular visión sobre los fondos del centro.

-Han pasado cincuenta y un años desde de su primera exposición. Pero supongo que aún recuerda cómo empezó todo.
-Por supuesto. Empecé a pintar casi por casualidad en mi 'autoexilio' de París. Quería ser escritor, pero en Montparnasse eso era difícil porque aquello era un 'gran taller' de pintura. Peter Orlando, un vecino cuyo nombre recordaré toda mi vida, me convenció para enviar mis primeros cuadros al Salón de la Joven Pintura, en el Museo Moderno. Y ahí me seleccionaron por primera vez. Ahí empezó todo.

-De forma fulgurante, porque los marchantes y el éxito fueron casi inmediatos. Enseguida le incluyeron en la Nueva Figuración de París, con Aillaud, Recalcati, Francis Biras o el crítico Gerald Gassiot-Talabot.
-También tuvimos la suerte de compartir horas con los históricos (Picasso, Ernst, Calder...) habitando aquel París vibrante.Eran encuentros en el bar, comiendo o tomando copas... Giacometti vivía cerca de casa y caminábamos juntos todas las noches. Pero nunca le dije que yo era pintor.

-Otros momentos clave, cuando presentó con Aillaud y Recalcati en 1965 la obra 'Vivir y dejar morir. El asesinato de Marcel Duchamp'. O, diez años después, cuando pintó su particular visión de la 'Ronda de noche' de Rembrandt... -Con Aillaud y Recalcati, en aquel famoso cuadro, planteábamos el asesinato del máximo representante de la vanguardia denunciando las complicidades entre vanguardia y capitalismo. Fue un escándalo, pero nos posicionó claramente. Y todo cambió: ventas, exposiciones, contratos... En Berlín, en 1975, mientras pintaba la 'Ronda...', Franco estaba agonizando y supe que mi vida cambiaría pronto. Recuperé mi pasaporte y volví a España. Tenía obsesión por volver, aunque luego comprendí que nadie me esperaba. Se hizo una exposición en Barcelona, que funcionó a medias, y otra en Madrid que fue un desastre. Volví a París. La clave para mi regreso definitivo fue la exposición antológica del Pompidou en 1982, y el posterior Premio de Artes Plásticas en España. Luego ya vino el reconocimiento, la participación en la Bienal de Venecia de 1995 con mi amigo Alfaro... No he parado de trabajar ni un instante.
-Hay dos temas fundamentales en su pintura: la situación política y social y la reflexión sobre el papel de la vanguardia y, sobre todo, los pintores. -Esa conciencia viene del contacto con la realidad, en el París de los años sesenta. En ese momento decidí que la pintura era una arma política. Éramos poco conformistas y nuestro comportamiento resultó muy irritante, negando la dictadura y, de paso, la abstracción lírica. Pero nuestra obra interesó también a algunos informalistas, por ejemplo, a los miembros del grupo El Paso. Sobre todo Saura, Millares y Lucio Muñoz, con quienes teníamos buena relación.

-Esa militancia política y ese compromiso de sus pinturas no encaja mucho con el manido término 'por-art'... -Es que en Londres, Nueva York y París se reaccionaba contra el poder de forma diferente. Los ingleses no militaban políticamente, su 'pop' era lúdico, cercano a la escena musical. Los americanos reivindicaban la idiosincrasia americana negando el expresionismo abstracto. Nosotros íbamos contra la abstracción y las galerías francesas bajo una perspectiva básicamente politizada y muy, muy literaria.

-La literatura, una de sus grandes pasiones, como los toros, el fútbol y el boxeo. Pero en su pintura no se evidencian formalmente, no es frecuente el uso de esos arquetipos que ha defendido tanto como escritor. -No, no es fácil pintar las pasiones ni las obsesiones. Los toros apenas los traté, supongo que por respeto a los grandes de la tauromaquia (Goya, Picasso, mi amigo Gilles Allaud...), tan solo los he incluido en algún trabajo esporádico, como la reciente ilustración de 'Sangre y arena' de Vicente Blasco Ibáñez. Sobre boxeo pinté solamente los ocho cuadros de la serie 'La forza del destino', que presenté en Milán. Eso sí, he escrito muchas cosas sobre boxeo (Arroyo posee una biblioteca con más de 4.000 volúmenes sobre este deporte): la biografía de Al Brown, la investigación sobre Jacobo y el Ángel, y un montón de ensayos... pero, en fin... ya se sabe que el boxeo hoy no existe, que apenas es una mera melancolía...

-¿Melancolía, como memoria de otros tiempos mejores? -Quizás, en el caso del boxeo, pero no en mi vida cotidiana. No suelo admirar mis cuadros ni releer mis textos... prefiero mirar hacia delante. Me interesa lo que estoy haciendo en cada momento. Mi única rutina es llegar al estudio, y trabajar. La memoria te conduce a la melancolía, y esa es una carga que siempre trato de evitar.

-Su actividad como escenógrafo tuvo uno de sus hitos en 1982, con 'La vida es sueño' de Calderón de la Barca, bajo dirección de José Luis Gómez. En 1999 montó con Grüber la ópera 'Tristán e Isolda', de Wagner, en el Festival de Salzburgo... -Siempre me gustó la escenografía teatral porque implica, como la pintura, un trabajo sin intermediarios. Me resulta más difícil entrar en otros campos, como la fotografía o el cine, quizás porque implican obstáculos que no permiten esa acción tan directa. Por eso no me gustan tampoco los aparatos, ni las motos, ni los coches. No sé conducir. Y me gusta más el norte que el sur, la montaña más que la llanura y lo urbano más que lo rural, aunque paso mucho tiempo allí en el valle leonés Laciana, donde me siento muy cómodo.

-Mercado, crisis... ¿cómo se armonizan hoy estos terminos? -Me interesa el mercado, me parece una cosa saludable, lo que no me gusta es ese 'doble mercado' de los artistas oficiales y sus encargos públicos, que nació con Duchamp y hoy se mantiene. Es lo que yo suelo llamar 'la sovietización del sistema', o sea, la proliferación de artistas que trabajan exclusivamente para el Estado. En cuanto a esta crisis que, sin duda, es la más complicada que hemos vivido, yo espero que pase pronto y creo que, cuando se supere, habrá resultado positiva. Estoy seguro de que saldremos reforzados de este problema. Aunque imagino que algunos partidos tendrán que reformularse muchas cosas.

-Se refiere a los socialistas, supongo. -No he visto un país peor gobernado en mi vida. Pero no importa. Yo viví la travesía del desierto del partido comunista francés, y todo se supera. Para un hombre de izquierdas es muy sano estar en la oposición. Se trabaja mejor en la oposición.

-¿Ha cambiado mucho Arroyo en cincuenta largos años de carrera? -Yo creía que sí, pero parece ser que no. Annaud, que está rematando una película sobre mi vida para el Círculo de Bellas Artes (para la exposición 'Bazar Arroyo. Todo a 100', que se presentará durante Arco 2012) me ha dicho que, tras ver las 24 horas de sesión grabadas donde hablo sin parar, sigo con las mismas obsesiones de siempre. Esto, la verdad, me preocupa un poco...

Ángel Antonio Rodríguez
El Comercio